Abrazo

Lo más pintoresco de todo no es el abrazo en sí ni lo que se dijeran el uno al otro. Lo que más me ha llamado la atención ha sido la reacción de ese ser apoteósico conocido con el nombre de Rosa Díez.
En una carta abierta, recrimina al monarca su abrazo caluroso. Le sienta como una patada en los ovarios que el Rey se muestre simpático con Ibarretxe. Poco conoce del Rey esta mujer. Un tipo bonachón y afable, que lo mismo un día muestra el dedo corazón a los vascos de manera alegre y jolgoriosa que se abraza con el lehendakari y se cuentan chistes de vascos. Ya me los imagino yo a los dos con ese de "Me he comprado un Mapamundi de Bilbao" echando unas risas. Debe desconocer Rosa Díez que el nivel intelectual del Rey no debe ser mucho mayor, así a ojo, que el de un chaval de diez años. Se lo pasa pipa el tío.
A lo que vamos. Rosa Díez forma parte de ese mundillo de políticos españoles demagógicos y exagerados, cuya política se reduce al escándalo verbal, el tremendismo y la pseudo dignidad militante. "Nosotros luchamos contra Franco", tienden a decir acomodados en sus puestos de poder. Guardianes de la libertad y la democracia, de vez en cuando se manifiestan y se emocionan. En lenguaje coloquial hay una palabra que los define a la perfección: flipados.
La carta no tiene desperdicio. Demagogia en dosis increíbles y un maniqueísmo desorbitado. No falta tampoco una especie de simbiosis castigadora, intentando mostrarse como una persona dura y a la vez pedagoga. Anuncia con inflexibilidad propia de la persona íntegra que pretende ser que ha sopesado mucho hacer pública la carta. Se añade a esto la complicidad indirecta, tipo "Juancar, te la mandaría a ti, pero la hago pública para que todos vean lo mal que lo has hecho". ¡Ay, cuanto me ha recordado esto a mi infancia, a cuando mi madre me ponía en evidencia ante toda la familia! Que mal lo pasaba yo. Demuestra la eurodiputada que conoce a ciencia cierta que nuestro insigne monarca es, pobre, como un niño.
"Es el abrazo caluroso y la risa complaciente de Su Majestad lo que nos desconcierta". Increíble pataleta propia de una niña histérica que se las da de política cabal. Acudiendo a una especie de padre protector que deba darle la razón en su rabieta pueril. ¿Espera esta señora que Juan Carlos haga algo? Sería divertido para nosotr@s, no obstante, que en próximo encuentro entre ambos personajes se escupiesen o se peleasen tipo "El Club de la lucha". La mierda cantante y danzante del mundo en su más honorable encuentro. A estas alturas de la película, desconoce esta mujer la latente inutilidad de la institución monárquica.
Lo mejor de todo, no obstante, es que si alguien ha visto las imágenes de dicho encuentro, habrá visto que no existe tal abrazo. Un toquecito, un apretón de manos y nada más.
La política española está llena de lidercillos absurdos con grandes delirios de grandeza, imbuidos por una especie de heroicidad secreta, que se dedican más al grito de verduler@ (perdónenme los verduler@s, es una frase hecha) y al sensacionalismo barato que a la política con contenido. Venden más las lágrimas, los chascarrillos y la rumorología exagerada que cualquier actuación decente.
Por supuesto, Rosa Díez forma parte de esta saga. Una persona insignificante en su propio partido, que ha intentado liderar el Partido Socialista de Euskadi y el PSOE a nivel estatal y ha sido ninguneada por sus propi@s compañer@s y, sin embargo, ha conseguido notoriedad a base de hacerse notar mediante una estrategia de "prensa rosa política" y "culebroneo" exagerado.
Patético.
Fuente: La Haine.







