Al final han sido muchos empresarios quienes han cobrado los "400 euros de Zapatero"

Ningún presagio sobre los “400 euros” de Zapatero ha alcanzado a describir el desastre que ha supuesto su aplicación en la practica. Sabíamos que era una medida electoralista (ver abajo) y que no iba a favorecer a la población más necesitada, pero lo más indignante es que, al final, son muchos los pequeños y medianos empresarios que han robado este dinero a sus trabajadores.
Los empleadores han utilizado varios argumentos, un obrero de una fábrica de muebles comentaba que era “costumbre” pactar con el empresario el sueldo neto independientemente de lo acordado por el convenio colectivo y de cualquier otra vicisitud, el empleador le comunicó que, como ese era el pacto, no le ingresaría los cuatrocientos euros.
Otro empresario textil les dijo textualmente a sus trabajadores que “cómo él se encarga de pagar el IRPF ese dinero era para él”. Y todos estos "presuntos delincuentes", previamente, se quejan de lo mal que está la economía, que si no mejora tendrán que cerrar la fabrica… de forma que la amenaza velada es que como los trabajadores exijan sus derechos cerrará el negocio y perderán su puesto de trabajo.
No es algo aislado sino que está siendo generalizado hasta el punto que un pequeño empresario de la construcción para demostrarme su honradez me dijo que él sí que le había pagado a sus trabajadores los 200 euros en la nómina de julio y le ingresaría los los otros doscientos hasta diciembre, conforme lo acordado por el gobierno al contrario que sus competidores que se quedarían con esas sumas pertenecientes a sus trabajadores.
Además, cuando al año siguiente se realice la declaración del IRPF, para la Hacienda Pública estos trabajadores ya habrán recibido cuatrocientos euros retenidos por el IRPF por lo que,según resulte la declaración a devolver o a ingresar, ya no se les devolverán o deberán ingresarlos.
La deslocalización, la temporalidad de los contratos de trabajo, el aumento del paro coloca en tal situación de superioridad al empresariado que no dudan en cometer un delito de apropiación indebida sabiendo que sus trabajadores no se atreverán a denunciarlo. A lo que se suma la inoperancia de los sindicatos y de la Inspección de Trabajo, los que deberían actuar contra estos criminales sin necesidad de que hubiese una denuncia previa de los perjudicados.
El PSOE es un partido de derecha "moderada", todavía cree que el capitalismo y/o el mercado pueden “domarse”, pero dejar en manos del empresariado el pago de una ayuda social, por mísera e injusta que sea, ha sido dejar la zorra al cuidado del gallinero.
El timo de los cuatrocientos euros de Zapatero
El pasado día 27 de enero el presidente del gobierno, Rodríguez Zapatero, prometió disminuir las retenciones del Impuesto Sobre la Renta de Personas Físicas en una cuantía de 400 euros anuales a los asalariados y pensionistas. La medida empezaría aplicarse en junio, con carácter retroactivo desde enero. Al día siguiente, la vicepresidenta, María Teresa Fernández de la Vega, aclaró dicha medida electoralista. En un desayuno informativo organizado por Europa Press declaró que la propuesta "no puede ser más progresiva": Ha añadido que “las personas que contribuyan al IRPF con 400 euros o menos no tendrán que pagar nada y la medida tendrá un efecto del cien por cien; mientras que las que contribuyan con 4.000 euros se beneficiarán en el 10 por cien”. "Parece razonable que todas las personas que han contribuido al ahorro participen proporcionalmente, en función de lo que aportan", ha señalado.
Habría que aclararle a la Sra. Fernández de la Vega qué se entiende por progresividad fiscal, uno de los principios defendidos tradicionalmente por la social-democracia. Un sistema impositivo es progresivo cuando los que más ganan pagan más impuestos y los más necesitados reciben más ayudas públicas. No es progresiva, por ejemplo, la medida anunciada con anterioridad de ayudar a cada familia que tenga o adopte un hijo con 2.500 euros sin tener en cuenta las rentas de quien las recibe. Sería progresiva si se pagara más a las familias más humildes y no haría falta pagar nada a la familia de Emilio Botín.
Pero esta medida de “cuatrocientos euros para todos” encierra más trampas. Se trata de una disminución de la retención del IRPF. Los asalariados y pensionistas más humildes y más necesitados no recibirán nada, pues según el Instituto Nacional de Estadística el número de asalariados es de mas de 20 millones de personas, pero sólo presentan declaración de IRPF unos 13 millones según la vicepresidenta, de lo que podemos obtener la conclusión que hay 7 millones de trabajadores y pensionistas que ni siquiera hacen la declaración de renta. Entonces, estas personas que son las más necesitadas de ayudas públicas, ¿en que se benefician de esta medida supuestamente "progresiva"?.
De los que si declaran, los asalariados y pensionistas que no llegan a pagar 400 euros anuales en concepto de IRPF recibirán como máximo una cantidad igual a la que le hayan retenido. Sin embargo, a todos los que pagan mas de cuatrocientos si que recibirá este dinero en su totalidad. Vamos, que el gobierno Zapatero regalará 400 euros a los más ricos y nada o muy poco a los más pobres. Exactamente todo lo contrario a una medida “progresista”. Es difícil imaginar cómo un jubilado de pobres recursos y votante del PSOE vaya a beneficiarse de esta medida mientras que un profesional de alto poder adquisitivo y votante del PP será quien más se alegre.
Si la intención del gobierno del estado era evitar la crisis económica en ciernes mediante medidas fiscales para fomentar el consumo (medida por cierto copiada del gobierno de Bush), la solución, también, no era otra que optar por la redistribución. Por ejemplo, en lugar de regalar el gobierno 5.000 millones a sus mejores contribuyentes, los podría haber entregado a los más necesitados pues sólo esta población asegura que el 100% de ese dinero se destinará al consumo y no al ahorro como harán las clases más pudientes. No estamos descubriendo nada nuevo, simplemente se trata de aplicar las conocidas doctrinas de John Maynard Keynes. Como ya decía Stiglitz, citado por Alberto Montero en estas mismas páginas, una bajada de impuestos en España sería “una equivocación”, argumentando que “los problemas de Estados Unidos empezaron con las reducciones fiscales”.
El abandono del PSOE de las políticas socialdemócratas (si alguna vez las tuvo) y la carrera hacia el neoliberalismo cada vez es más patente. Sólo se entiende el apoyo que gran parte de la clase trabajadora sigue dando a este partido por el pavor que le produce el Partido Popular, una formación cercana a la ultra derecha. (...)
29/01/2008
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