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10/05/2019 :: Andalucía

Andalucía 28A, sin novedad en la colonia

x Carlos Rios
El Pueblo Trabajador Andaluz ha sufrido la presión de un pretendido voto antifascista cuyos efectos prácticos ha sido dar oxígeno al sistema de partidos

Una vez transcurridos unos días tras el 28A ya podemos hacer una valoración global del 28A: en lo que a la opresión del Pueblo Trabajador Andaluz y los pasos necesarios para su liberación no hemos avanzado ni un sólo milímetro. La continuidad de Pedro Sánchez en el “consejo de administración de los asuntos de la burguesía” (K. Marx dixit) estatalista no ha generado mayor problema, como no generará mayor problema la composición de su gobierno. Lo que sí se ha producido es un retroceso evidente en expectativas y aspiraciones del movimiento popular andaluz, que ahora respira aliviado y casi cantando victoria ante los 600.000 votos a la ultraderecha más ultra en Andalucía y la perspectiva de una España gobernada -en el más “progresista” de los escenarios- PSOE-Podemos.

Lo cierto es que en esta campaña el Pueblo Trabajador Andaluz -incluso sus sectores más conscientes- ha sufrido la presión de un pretendido voto antifascista cuyos efectos prácticos ha sido dar oxígeno al sistema de partidos con un ganador que indiscutido por todos y que habrá de formar gobierno. La aparición del “miedo a la ultraderecha” está sirviendo para dar estabilidad al Estado y al sistema de partidos del Régimen. Desde hacía tiempo que no había unas opiniones tan poco críticas hacia las posiciones social-liberales y socialdemócratas. El mecanismo ha funcionado a la perfección y ha proporcionado unos resultados espectaculares para el PSOE y una caída menos grave de lo esperado que le sabe a triunfo al lerrouxista Podemos. El partido del turno tiene además margen para negociar tanto con Ciudadanos como con Podemos. Y la patronal se ha apresuradoi ha pedir al PP (el otro partido del turno) y a C’s que dejen gobernar a su oponente.

Para que esto ocurra la prensa, la izquierda del Régimen y todos sus satélites han tenido que llamar de nuevo a la “unidad antifascista” en el voto. Por ejemplo las granadinas hemos tenido que soportar el bombardeo de unas noticias -más cercanas a la propaganda que al periodismo- de pretendidos medios de comunicación sobre un supuesto margen de 80 votos que le iba a dar, o no, un diputado a la ultraderecha o a Unidas Podemos. Recurso bastante trapacero porque como se vió la noche del 28A el diputado de Vox, efectivamente salió, y el de los seguidores de Pablo alias “NoDesperteisAlFascismo” también. La prensa partidaria -la misma que hace un exagerado seguimiento y sobredimensionamiento de la ultraderecha- se ha apresurado a anunciar en titulares las presuntas reticencias del IBEX35 a un gobierno social-liberal PSOE-Podemosii. Tanta celeridad sugiere un interés por enterrar la sinceridad de Jaime Roig -propietario de MERCADONA- que sitúo con bastante claridad lo que a la gran burguesía le preocupaban las elecciones generales cuando declaraba: «Después de las elecciones no va a pasar nada y vamos a estar igual de bien»iii.

Se ha responsabilizado a las posiciones abstencionistas -como las que sosteníamos desde Nación Andaluza- prácticamente de la aparición de Vox sin tener en cuenta el detalle -parece que sin importancia- que el 2 de diciembre a estos ultras los votaron casi 400.000 andaluzas. Concediendo de paso marchamo de derecha aceptable y tolerable al PP y C’s, que en cuanto a lo que a Andalucía se refiere representan exactamente lo mismo que la ultraderecha. De nuevo el movimiento popular andaluz y la izquierda soberanista andaluza -concepto sé que ambiguo pero útil para describir una conjunto vaporoso y volátil de organizaciones- se han situado en el menosmalismoiv. Tan sólo la izquierda independentista andaluza ha sabido mantener el orden de prioridades que encabeza la liberación de Andalucía.

Y Andalucía ¿Qué?

“(Posicionarse)…a favor del método de la reforma legislativa en lugar de la conquista del poder político y la revolución social en oposición a éstas, en realidad no optan por una vía más tranquila, calma y lenta hacia el mismo objetivo, sino por un objetivo diferente. En lugar de tomar partido por la instauración de una nueva sociedad, lo hacen por la modificación superficial de la vieja sociedad.” R. Luxemburgo, Reforma o revolución.

La liberación de Andalucía ha seguido siendo una cuestion secundaria el 28A. El voto el 28A nos ha mostrado vivamente los síntomas ya conocidos de una enfermedad que cuesta mucho combatir: el reformismo. La debilidad político-ideológica, la ausencia de una estrategia propia para la izquierda independentista andaluza, la falta de confianza en el propio Pueblo Trabajador Andaluz, el pesimismo, el individualismo… Son elementos de los que se nutre el reformismo para conformar su masa social. Sea por voluntad de sus integrantes, sea por el miedo de estos a lo que está por venir, lo cierto es que cada vez que se ejerce el menosmalismo en Andalucía es para sacrificar nuestro problemas nucleares (la opresión nacional de Andalucía) y sus soluciones (la emancipación del Pueblo Trabajador Andaluz y la transición al socialismo) para un futuro que para algunas, nunca llega.

Lo que todavía no hemos terminado de asumir es que en Andalucía la burguesía nacional andaluza desapareció en algún momento entre la caída de la producción industrial andaluza en el siglo XIX (décadas de 1860) y la aparición de los Federales andaluces, protosocialistas y confederalistas que proclamaron el 21 de julio de 1873 la independencia de Andalucía. Y que desde entonces la burguesía andaluza (el gentilicio lo utilizamos aquí únicamente como indicador de una ubicación geográfica entre Sierra Morena y el estrecho de Gibraltar) ha sido un sostén activo del Estado español que a su vez le proporcionaba a esta cobertura jurídica, política y -llegado el caso- militar a la explotación del Pueblo Trabajador Andaluz.

Por lo tanto nuestro proyecto político de emancipación nacional no se enfrenta estratégicamente con un proyecto político nacional andaluz de carácter pequeño-burgués, reformista y conciliador con el Estado. Se enfrenta sin intermediarios ni terceros actores con el proyecto nacional español en toda su crudeza chauvinista, cleptocrática y neoliberal. Es urgente asumir que la liberación de Andalucía no podrá hacerse en compartimentos estancos sino que habrá de incidir y desarrollarse en todos los ámbitos: laboral, productivo, cultural, político, económico… Y que esta habrá de construirse en la lucha y en contraposición contra cualquier Estado español -autonómico o federal, monárquico o repúblicano- existente. En definitiva asumir y llevar a la práctica cotidiana lo que colectivamente afirmábamos en la XIV Asamblea Nacional de Nación Andaluza: “…(la prioridad) es construir contrapoder popular enfrentado al régimen del 78 y a sus mutaciones futuras para iniciar en el periodo más breve posible un proceso constituyente que culmine en la República Andaluza de Trabajadoras…”

Carlos Ríos.

Granada, 9 de mayo de 2019.

Notas:

 https://www.diariosur.es/elecciones/generales/ceoe-pide-ciudadanos-pp-abstenerse-gobierno-psoe-20190430105158-ntrc.html

ii  https://www.eldiario.es/economia/resultado-desviara-Espana-economico-analistas_0_893811157.html

iii https://cadenaser.com/emisora/2019/03/12/radio_valencia/1552411021_857240.html

iv https://insurgente.org/el-filosofo-javier-sadaba-ante-las-elecciones-del-domingo/

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