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Europa :: 01/01/2026

La inevitable implosión del superestado orwelliano: el ocaso de la Unión Europea

Simone Monticchio
Los fracasos en política exterior, inmigración, integración y economía por parte de los títeres de Bruselas ya no pueden ser encubiertos ni justificados por el "cuarto poder" de los medios

Los últimos acontecimientos que dominan las páginas de los principales periódicos del mundo, al menos en el Occidente euroatlántico, nos dan dos señales llamativas que sirven como barómetro de una espiral imparable de desintegración dentro del bloque de la UE: la detención el 2 de diciembre en Bélgica de la ex jefa de la diplomacia de la Unión Europea (UE), la italiana Federica Mogherini, como parte de una investigación sobre el uso fraudulento de fondos de la UE, y el rechazo frontal del Banco Central Europeo a la solicitud de la presidenta de la Comisión, Ursula von der Lyden, de un préstamo para financiar aún más las arcas enfermas de Ucrania.

Estos dos acontecimientos aparentemente no relacionados son indicativos de un profundo malestar que está sacudiendo los cimientos de la estructura supranacional de la Unión, una organización internacional única en su tipo, un híbrido con características federales y confederales, estructurada en torno a una gobernanza piramidal de múltiples niveles con continuas transferencias de poderes de los Estados nacionales a una burocracia centralizada no electa, vaciando así a los gobiernos de los Estados miembros de cualquier atisbo de soberanía.

Este proceso ininterrumpido de aumento del poder de los organismos de la UE a expensas de los ejecutivos nacionales, que, en palabras del ex primer ministro italiano y presidente del BCE Mario Draghi, debería llevar a la UE hacia un superestado basado en el modelo estadounidense, no es más que la plena realización de un proyecto anglonorteamericano iniciado después de la II Guerra Mundial, que tenía como objetivo atar y subyugar el "Viejo Continente" a la diarquía Londres-Washington.

Aunque la historiografía oficial señala el Tratado de París de 1951, que constituyó la CECA (Comunidad Europea del Carbón y del Acero), y los Tratados de Roma de 1957 (que constituyó la Comunidad Económica Europea y la Comunidad Europea de la Energía Atómica) como momentos fundamentales y primeros pasos que iniciaron esta "maravillosa aventura de la cooperación multilateral", describiendo las vidas de Jean Monnet y Robert Schuman en tonos apologéticos y casi hagiográficos, la verdad tiende a ser pasada por alto o ignorada.

En 1942-43, el masón inglés Winston Churchill ya proponía la creación de los "EEUU de Europa", que funcionarían bajo el control del "Consejo de Europa", aboliendo las barreras arancelarias, favoreciendo la circulación de bienes, servicios y personas y, posiblemente, creando un ejército común.

El movimiento paneuropeo, que contaba con miembros ilustres, entre ellos, por nombrar solo algunos, Richard Nikolaus Graf von Coudenhove-Kalergi y el belga Paul-Henri Spaak, primer presidente del Consejo de Europa, organizó una serie de conferencias para defender la creación de un superestado europeo. En 1945, la Conferencia Paneuropea se celebró en Nueva York, a la que asistió el presidente estadounidense Henry Truman.

En mayo de 1948 se celebró en La Haya, Países Bajos, el Congreso Europeo y en 1949 se fundó en Londres el Consejo de Europa, al que se adhirieron diez estados europeos. La gran mayoría de estos estados también se adhirieron al Tratado del Atlántico Norte ese mismo año, que creó la OTAN, una organización que continúa derramando sangre alrededor del mundo hasta el día de hoy.

Estas conferencias fueron organizadas y financiadas bajo la égida y control del ACUE, "Comité Americano para una Europa Unida", presidido por los dirigentes de la OSS, "Oficina de Servicios Estratégicos", precursora de la CIA.

El presidente del Comité era William J. Donovan, el vicepresidente Allen W. Dulles (posteriormente director de la CIA entre 1953 y 1960) y el director ejecutivo Walter Smith, responsable de la sección juvenil de los movimientos proeuropeos e inventor del concurso televisivo Eurovisión, hoy plataforma de propaganda neoliberal y sionista.

Al mismo tiempo que se lanzaba el plan de reconstrucción financiera europea (conocido como el Plan Marshall), que pretendía contener el ascenso de los partidos comunistas anclando la deuda de los países europeos al "Tío Sam" y que condujo a la creación del Comité para la Cooperación Económica Europea en París en 1947, los banqueros Louis de Rothschild y Max Warburg (cuyo pariente Paul Warburg fue uno de los creadores de la Reserva Federal de EEUU y del 'think tank' globalista Council of Foreign Relations) invirtieron millones de dólares en las nacientes instituciones europeas con el objetivo de crear una ocupación económica y militar estable y perpetua del continente.

Esta dominación perpetua, que continúa hasta nuestros días, se basa esencialmente en la presencia del ejército estadounidense en cientos de bases distribuidas por el perímetro europeo, ya sean norteamericanas o de la OTAN, y en la moneda de la deuda, el euro, ligado al dólar, y herramienta de chantaje utilizada por las élites de Bruselas contra cualquier gobierno que quiera ejercer la plena soberanía de acuerdo con los dictados constitucionales.

La implementación de este plan que duró décadas no habría podido llevarse a cabo plenamente sin la necesaria connivencia de los representantes de los principales partidos políticos europeos, quienes ratificaron, de manera supina y silenciosa, una serie de tratados internacionales que sancionaban la venta progresiva de naciones enteras.

La cooperación consciente en la creación de un monstruoso aparato burocrático dominado por corporaciones transnacionales y 'lobbies' privados requirió la domesticación de la clase dominante europea, que se había vuelto cada vez más susceptible al chantaje y la corrupción después de la caída de la Unión Soviética, que había servido como némesis del sistema capitalista liberal.

Numerosos factores contribuyeron al declive socioeconómico y cultural del continente: el control de los medios de comunicación [1] y de los medios digitales [2], que se convirtieron en un "panóptico", para citar a Michel Foucault; la "[norte]americanización" de la política europea, que se manifestó en la tendencia a crear dos grandes partidos o coaliciones en aparente oposición pero que en realidad perseguían los mismos objetivos supranacionales (basados en el modelo de los [3] partidos "Republicano" y "Demócrata" de EEUU); una disminución del nivel cultural del ciudadano medio a través de reformas del sistema educativo que tienden a aplanar la educación hacia abajo y a favorecer la educación técnica y científica sobre las humanidades, que son esenciales para comprender y analizar la sociedad; la privatización de la educación y la atención médica y, en general, el predominio de las finanzas ordoliberales, que han borrado los derechos económicos y sociales, reemplazándolos por pseudoderechos civiles inútiles e insípidos.

Las técnicas de control mental y guerra cognitiva, desarrolladas en círculos militares y dirigidas a enemigos potenciales, se han utilizado y siguen utilizándose para endurecer a las masas y disciplinar cualquier opinión no conforme.

La invasividad de las finanzas especulativas, que responden a intereses no relacionados con el bienestar de los ciudadanos, ha alcanzado niveles impensables en la vida política del Occidente colectivo en las últimas décadas, moldeando movimientos políticos y creando líderes "probeta", criados y adoctrinados en centros de pensamiento globalistas y naturalmente chantajeables por sus titiriteros.

A la luz de lo anterior, no debería sorprender que haya habido otro escándalo de corrupción que involucra a la ex Alta Representante de la UE para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Federica Mogherini, así como los muy bajos índices de aprobación de los presidentes anglo-franco-alemanes.

El presidente Macron, protegido de Jacques Attali y auténtico "deus ex machina" de la política exterior francesa desde la época de Mitterrand, es un antiguo alumno de un colegio jesuita [4] y un antiguo empleado del banco de inversiones Rothschild, con un partido financiado íntegramente por grandes grupos de interés franceses que pretenden seguir servilmente una agenda que no coincide con los intereses de la ciudadanía y que presenta sombrías similitudes con lo que ocurre en otros países miembros de la UE: borrado del patrimonio cultural mediante un revisionismo histórico descarado, recortes a los subsidios sociales y reducción de los salarios/poder adquisitivo, apoyo incondicional a Ucrania e Israel.

De manera similar a lo que ocurre en Francia, el canciller alemán, Merz, un hombre del fondo de inversión Black Rock liderado por el nuevo presidente del Foro de Davos, el sionista Larry Flink, y el primer ministro británico, Keir Stramer, miembro de la Sociedad Fabiana (un 'think tank' con visiones maltusianas inspiradas en el neotecnofeudalismo), están impulsando la agenda de su colega francés al otro lado del Canal de la Mancha y en el Rin.

Cada burócrata que ocupa un alto cargo en Bruselas no es más que un títere de los llamados "poderes fácticos", a quienes debe su ascenso y su obediencia silenciosa, una cara chantajeable que se limita a aprobar o proponer lo que escriben o sugieren los 'lobbies' presentes en la capital belga [5]

Del crisol del Foro Mundial de Davos, con el programa "Jóvenes Líderes Globales", se han formado personajes nefastos e insignificantes como Sanna Marin (ex primera ministra finlandesa que canceló la neutralidad de su país, llevándolo a la órbita de la OTAN), Annalena Baerbock (ex ministra de Asuntos Exteriores alemana, jefa del Partido Verde, belicista a favor del rearme), el sanguinario David Cameron por Inglaterra, el ex canciller austriaco Sebastian Kurz y el actual secretario general de la OTAN y ex primer ministro holandés Marc Rutte (que asfixió a la población holandesa con medidas restrictivas y represivas y a los agricultores).

El escándalo que rodea a Mogherini, ex estudiante jesuita y ministra italiana de Asuntos Exteriores, próxima al ex líder de la izquierda liberal Matteo Renzi (también graduado del programa de las juventudes de Davos), del Partido Demócrata Italiano y escindido del "bel paese" del clan Obama-Clinton, es sólo la punta del iceberg de una miríada de escándalos de corrupción que sacuden las instituciones de la UE ante la aburrida indiferencia y el letargo de los ciudadanos comunes, y que la prensa del "régimen" se apresurará a encubrir.

La investigación de la Fiscalía Europea se centra en presuntas irregularidades en la concesión, por parte del Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE), de un programa de formación para futuros diplomáticos al instituto. El 2 de diciembre, la policía belga llevó a cabo una serie de registros en la sede del SEAE en Bruselas, el Colegio de Europa en Brujas y los domicilios de los implicados.

Tres personas fueron arrestadas en la capital belga, entre ellas Mogherini. Los otros dos arrestados son un alto funcionario de la Comisión Europea, Stefano Sannino, y el subdirector del Colegio de Europa.

Se trata de un nuevo escándalo de grandes proporciones después del Qatar-gate y el Morocco-gate de 2022, cuando, tras meses de trabajo y escuchas telefónicas por parte de la policía belga, se descubrió la existencia de una organización criminal destinada a influir en el voto del Parlamento Europeo a favor de los Estados comitentes -Qatar y Marruecos- a cambio de grandes sumas de dinero y regalos.

La ex vicepresidenta del Parlamento Europeo, la socialista griega Eva Kaili, fue detenida en flagrante delito junto a su marido, el italiano Francesco Giorgio, el ex asistente parlamentario del eurodiputado socialista italiano Pier Antonio Panzeri y el eurodiputado belga de origen italiano Marc Tarabella.

Otro caso impactante fue el Pfizergate, que involucró a Albert Bourla, director ejecutivo de la multinacional farmacéutica y, aún más importante, esposo de la actual presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. En su sentencia del 15 de mayo de 2024, los jueces de Luxemburgo establecieron que «el ejecutivo de la UE no pudo demostrar que los mensajes de texto intercambiados entre von der Leyen y el director ejecutivo de Pfizer sobre la compra de millones de dosis de vacunas durante la pandemia de COVID-19 no estuvieran disponibles».

En resumen, Von der Lyden y su esposo obtuvieron millones de dólares en beneficios. Cuando la prensa solicitó explicaciones amparándose en el principio de transparencia y acceso a los documentos, la Comisaria inicialmente denegó el acceso y luego se justificó diciendo que había borrado los mensajes. Una historia tan ridícula como grotesca, emblemática del pantano pútrido que acecha en las oficinas de la UE.

La investigación "Conflicto de intereses, corrupción, abuso de poder: los escándalos del Parlamento Europeo", realizada para Italia por IrpiMedia, en colaboración con otros 22 periódicos de toda Europa y coordinada por la plataforma de periodismo de investigación Follow the Money, arrojó los siguientes resultados: los periodistas descubrieron 253 episodios de escándalos, investigaciones o acusaciones de diversos grados y niveles, tanto locales como internacionales, que involucraban a 163 de los 704 eurodiputados actuales. De estos, "el 3%, o 23 personas, han sido condenadas o multadas tras la investigación de delitos", según la investigación, solo en los últimos diez años.

No es de extrañar, pues, que, entre un sistema burocrático engorroso (el Derecho de la UE), casi desconocido para los no expertos, la manipulación y el lavado de cerebro de los medios de comunicación en detrimento de los ciudadanos y la existencia de partidos ultraderechistas que controlan la disidencia, la población europea, adormecida y resignada, sobreviva en esta dictadura blanda entre nuevas leyes que limitan sus derechos civiles o económicos.

La evolución de la actual situación geopolítica internacional y factores exógenos son la causa de los primeros indicios de la inminente implosión de esta organización internacional híbrida y dictatorial conocida como la Unión Europea, destinada a desmoronarse, sepultada por el peso de sus propias contradicciones. La reciente negativa del Banco Central Europeo a conceder un préstamo por la impresionante suma de 140 000 millones de euros a la Comisión para financiar de nuevo la Ucrania del dictador Zelenski, quien se repliega en todos los frentes de la guerra, es solo el primer indicio del colapso.

La imposibilidad de sostener el préstamo mediante la incautación, altamente arriesgada e inviable, de activos rusos y, al mismo tiempo, la dificultad de encontrar recursos financieros para continuar un conflicto del que EEUU, promotor del golpe de EuroMaidán en 2014, se está retirando, está llevando a los burócratas europeos a un callejón sin salida. Además de la crisis ucraniana, con el aumento vertiginoso de los precios de la energía y la caída de los salarios, aumentan las tensiones racistas entre la población nativa y los inmigrantes.

Los fracasos en política exterior, inmigración, integración y economía (con el axioma intocable del euro rodeado de una ciega creencia en su infalibilidad) por parte de los títeres de Bruselas ya no pueden ser encubiertos ni justificados por el "cuarto poder" de los medios de comunicación, y las grietas en la estructura de los 26 son cada vez más profundas. Todo empieza a desmoronarse, y la desesperada maniobra de una posible confrontación con el creciente mundo multipolar liderado por China y Rusia podría poner fin a esta pesadilla distópica.

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NOTAS:

[1] El aparato mediático está controlado directamente por diez megagrupos, entre ellos: AOL/Times Warner, Gannett Company, Inc., General Electric, The McClatchy Company/Knight-Ridder, News Corporation, The New York Times, The Washington Post, Viacom, Vivendi Universal y Walt Disney Company, dedicados a manipular las mentes de cientos de millones de ciudadanos de todo el mundo cada día.

[2] "Cibercracia": En general, hay un puñado de empresas globales que lo dominan todo, incluido el sector bancario. Son empresas tecnológicas con esteroides: Google, Apple, Facebook, Amazon y Microsoft.

[3] En las elecciones presidenciales estadounidenses de 2004: el candidato republicano George W. Bush y el candidato demócrata John Carry eran miembros de la fraternidad Skull and Bones de la Universidad de Yale, y ambos partidos tenían 25 puntos idénticos de un total de 30 puntos en sus programas electorales

[4] E. Macron: Estudió en el colegio jesuita La Providence de Amiens, obteniendo buenas notas, y al mismo tiempo, durante al menos seis años, continuó sus estudios de piano en el Conservatorio de Amiens

[5] Bruselas cuenta con su propio «Planeta del Lobby», la nueva guía sobre el turbio mundo de los grupos de presión que gravitan en torno a los edificios de la Unión Europea. Este sector invierte unos 1.500 millones de euros al año para influir en las decisiones y políticas de la UE que afectan a 510 millones de personas. Publicado a finales de junio, «Planeta del Lobby» describe un recorrido detallado que lleva al usuario, barrio por barrio, a través de las oficinas de los 25.000 lobistas que trabajan en nombre de multinacionales en el corazón europeo de la capital belga y sus principales sedes de reuniones. Fue elaborado por el centro de investigación independiente Corporate Europe Observatory (CEO, https://corporateeurope.org/).

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