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31/05/2006 :: Andalucía

Andalucía nación, ¡carajo!

x Antonio J. Torres - La Haine
¡Cuánto alboroto! Y todo porque en el proyecto de nuevo Estatuto de Autonomía para Andalucía se define a este singular territorio entre el Sur de Europa y el Norte de África, y a sus gentes, como "realidad nacional".

Cuánta tinta se está derramando para calificar tal definición como locura, sandez, o atrevimiento, cuántas viñetas, muchas de ellas insultantes, ridiculizando tal insensatez aprobada en el Parlamento de Andalucía, como la publicada por el diario malagueño Sur el 25/04/2006, cuántas horas de radio, cuánta saliva gastada para ridiculizar esa definición, y con ella de paso y sin ningún pudor, a los andaluces en general; sean del pensamiento político e ideológico que sean, les da igual, lo llevan haciendo desde hace tanto tiempo.

Uno, que no quiere alterarse mucho, adopta la técnica del distanciamiento que ya elaboró el dramaturgo comunista alemán Bertolt Brecht, pero solo veo esperpentos como los de Valle-Inclán, como ven, no cito a ningún autor andaluz, aún es pronto para acusarme de "chovinista", ya tendrán ocasión de acusarme de eso y de mucho más. Sí, auténticos esperpentos, a derecha y a izquierda del Parlamento andaluz, e incluso fuera. Como unos que se dicen de "centro" o "liberales" (PP) pero que son una reencarnación de Don Pelayo y sus huestes a caballo matando sarracenos; una "izquierda muy progre y muy chula" (PSOE) pero a la hora de la verdad tan defensora de los intereses de los de siempre como las "huestes de Don Pelayo", o incluso más; una "izquierda hundida" (IU), más hundida que nunca, arrimándose al querer del dinero que corre por las instituciones que gobiernan los de la "izquierda muy progre y muy chula", pero eso sí, hondeando desafiantes, en cada ocasión que pueden, banderas rojas con el rostro del Che o la hoz y el martillo, la imagen es importante de cara a las sufridas y apaleadas bases, que si no el chiringuito se hunde, aún más; y por último, unos "nacionalistas" (PA) que no saben ni a qué nación pertenecen, o quizá sí, a la del dinero, pero éstos también, como la "izquierda hundida", necesitan hondear, en este caso, rebeldes verdiblancas bajo el sol de nuestra tierra, de cara a sus bases, que también necesitan ser mimadas. Bases, todas ellas, que sirven para mantener esos chiringuitos que son los partidos políticos del sistema monárquico parlamentario español.

El Partido de Don Pelayo (PP) vocifera que en Andalucía no hay sentimiento nacional, que a los andaluces le preocupan otras cosas que no son el Estatuto ni la definición de lo que somos. Vayamos por parte, pero antes mucho me temo que tendré que dejar el distanciamiento de Brecht y pringarme, enfadarme mucho, y tirarme de los pelos hasta quedarme calvo.

Aún recuerdo un estudio realizado por el sindicato CGT en el muy obrero barrio granadino del Zaydín, en él preguntaron a unos encuestados, todos ellos fuerza de trabajo productora de plusvalía para un capitalista, es decir, currelas, a qué clase pertenecían, pues bien, una minoría indicó su pertenencia a la clase obrera, pero la inmensa mayoría se declararon "clase media", sin embargo, por eso no dejan de ser personas que venden su fuerza de trabajo, es decir, clase obrera, pero siendo así, ¿por qué no lo indicaron? Fundamentalmente, porque existen mecanismos de alienación ideológica que impiden una toma de conciencia al respecto aunque objetivamente muchos sectores de clase obrera lo estén pasando canutas para llegar a fin de mes. Es esa conocida fórmula de la que ya hablaran Marx y Engels de "clase en si" (objeto) y "clase para sí" (sujeto).

Pues bien, si cogemos al Pueblo Andaluz y examinamos de, pongamos, 300 años para acá, no hace falta poner más años, aunque se podría, nos encontraríamos con la utilización de los mecanismos más bestiales y, a la vez más sutiles, que han evitado una toma de conciencia nacional colectiva y prolongada en el tiempo. Hablamos del ridículo, de la despersonalización, de la mentira, de los mitos, del insulto, de la ignorancia, de la apropiación de señas identitarias para manipularlas y producir una acorde con los intereses de clase dominante de una oligarquía terrateniente parásita y opresora. Por cierto, que la "izquierda muy progre y muy chula" (PSOE) de la "realidad nacional" nombraron "Hija Predilecta de Andalucía" a la máxima representante en la actualidad de esa podrida oligarquía, la Duquesa de Alba.

Sin embargo, este Pueblo Andaluz bien que salió a la calle, bien que tomó conciencia, de finales de los 70 a mediados de los 80 del siglo pasado, pero a falta de organizaciones políticas que defendieran con consecuencia y valor al Pueblo Andaluz y la clase obrera, la "izquierda muy progre y muy chula" (PSOE) supo tornar esa conciencia con todo su peligroso potencial revolucionario en aguas mansas, gobernando a sus anchas, sin problemas, y cuando no pudo, pues a palos y más palos, que la letra con sangre entra, como dicen los del Partido de Don Pelayo (PP).

Está claro la "izquierda muy progre y chula" (PSOE) hace los cambios necesarios para que todo siga igual, como están haciendo en Catalunya, que si no da la sensación de que sigue gobernando los del Partido de Don Pelayo (PP).

Los de la "izquierda hundida" y deprimida (IU), cabría añadir, han sido prácticos y pragmáticos, ni siquiera han informado de lo más mínimo a sus bases. "Es el Estatuto andaluz, eso no importa", no lo dicen pero lo piensan. Que más da firmar un Estatuto que de nada sirve a los intereses de los trabajadores a los que siempre se dice defender, y que no contempla la autodeterminación, derecho, que según IU de Andalucía, hay que reconocer pero no ejercer, sí, tal cual. Pero lo que importa es el dinero y los cargos, eso está muy claro, ¿o no Diego Valderas y Antonio Romero?

Mientras los "nacionalistas" de la "nación perdida" (PA) se han echado al monte, y dicen no aceptar hasta que Andalucía sea reconocida como "nación"... Lo malo es que ya les conocemos, y a estas alturas no engañan a nadie. A éstos el dinero también les tira, y mucho. Ya buscarán pactar, ya aceptarán cualquier cosa, y si no da igual, de momento son conscientes de que esta postura les puede dar votos, utilizando, como no, el agravio comparativo, es decir, Andalucía es una nación porque los catalanes dicen que Catalunya lo es, y se acabó, no existen objetivos propios, no hay cultura, ni situación económica ni social que valga, llevan 30 años haciendo lo mismo. Por supuesto, que para la mentalidad de muchos dirigentes del PA la autodeterminación es cosa de "terroristas", faltaría más.

La "realidad nacional andaluza"..., oprimida y dependiente

Pero hablemos de realidades, de realidades nacionales, término éste, que en el caso del Estatuto andaluz no deja de ser un eufemismo para no utilizar el término nación y lo que eso significa: soberanía y poder de decisión. Demos simplemente unos datos, para no agobiar, para ver qué tal está esta "realidad nacional":

• El primero de ellos es uno muy conocido: el 90% de los productos que se consumen en Andalucía son elaborados fuera. A ello, hay que añadir que de las grandes cadenas de distribución de bienes de consumo ninguna es andaluza. Mientras el 96,4% de la energía consumida en Andalucía proviene de empresas de fuera. Aquí solo a vivir del turismo y de especular con el suelo, destrozando el medio ambiente.

• Actualmente en Andalucía hay dos millones de pobres.

• Siendo Andalucía un país conocido por sus fértiles tierras actualmente se importa el 53,4% de los productos agroalimentarios. La soberanía alimentaria no es cuestión únicamente del llamado "Tercer Mundo". Mientras la tierra sigue, hoy como ayer, en las manos de los de siempre: casi la mitad de las tierras siguen estando en manos de un 2% de propietarios, que encima están subvencionados, como la "Grande España" (grande por su codicia y mala leche), la Duquesa de Alba, que recibe cerca de 2 millones de euros anuales por este concepto. Por cierto que la nueva propuesta de Estatuto elimina de un plumazo la reivindicación histórica del movimiento jornalero andaluz de una reforma agraria acorde a sus intereses de clase

• Andalucía concentra el 44,3% del empleo precario y temporal del total del Estado, además mientras la media de salario en el Estado español, estaba en el 2004 en 16763 euros, en Andalucía estaba en 15269 euros.

• Andalucía territorio militar: bases militares, norteamericanas, británica (Gibraltar), infinidad de instalaciones militares del Ejército español. El 20% de nuestras costas pertenecen a servidumbres militares. Por cierto que el nuevo Estatuto no dice nada al respecto, y eso que IU, uno de los firmantes del texto, supuestamente está en contra de las bases norteamericanas en Andalucía.

• En el 2004, Andalucía tenía una tasa de analfabetismo del 21,4%, una de las más alta del Estado, en especial Jaén con un 27%. La enseñanza en Andalucía sigue estando manipulada, no se quiere enseñar la Historia de Andalucía, si no es subordinada a las directrices de la xenófoba y racista historiografía clásica española, mientras nuestra modalidad lingüística no tiene reconocimiento alguno, siendo constante objeto de burla, escarnio y estigmatización para muchos alumnos de centros educativos andaluces. La enseñanza en Andalucía ni es laica ni científica, y cada vez menos gratuita. Por supuesto, Andalucía concentra una de las tasas más alta de fracaso escolar, mientras los universitarios andaluces son los que más tiempo tardan en encontrar trabajo cuando terminan sus estudios superiores.

¿Qué hacer?

Ningún Estatuto por si mismo es capaz de transforma ni esta ni ninguna situación parecida. A estas alturas sólo nos vale un Estatuto que sirva de verdad a los trabajadores, sean de donde sean, que vivan en Andalucía, y se reconozcan los derechos nacionales de Andalucía. Solo nos vale la destrucción pura y dura del Estado monárquico español y la ruptura con el imperialismo, principalmente la UE y Estados Unidos.

Las soluciones no están en "desarrollar el capitalismo" porque esta situación se deriva del particular desarrollo del modo de producción capitalista en Estado español y en Andalucía, y no precisamente por su escaso desarrollo; ni en la existencia de una burguesía "fuerte", como en Euskal Herria o Catalunya, que "dinamice" la economía andaluza, como sostienen determinados nacionalistas, que lo único que harían sería someter los derechos nacionales andaluces a sus intereses de clase momentáneos, mientras nuestra soberanía se negociaría con las diversas potencias imperialistas, sobre todo, de la UE.

La reivindicación nacional no puede ser una lucha abstracta, ajena a la nación que se dice defender, como hacen algunos nacionalistas. Por eso, en función del Pueblo Andaluz y de los intereses de la clase obrera y otros sectores populares afectados debemos actuar: construyendo poder, día a día, en centros de trabajo y estudio, en pueblos y barrios.

Es por eso que hay que decirlo bien claro: Andalucía nación, ¡carajo! Tenemos derecho a decidir nuestro futuro en igualdad y solidaridad con otros pueblos del Estado español y del mundo.

Antonio J. Torres, "Antón"

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