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21/10/2018 :: Estado español, Nacionales PP.Catalans

Boro, el periodista al que piden dos años de cárcel: 'Me persiguen por haber dicho la verdad'

x Clara Ardévol Mallol / Vilaweb
Es acusado de haber agredido a dos policías en una manifestación en Madrid a pesar de que algunos vídeos lo niegan

Jorge Correa, más conocido como Boro LH , es un periodista madrileño para quien solicitan dos años de cárcel y 11.000 euros de indemnización por una supuesta agresión a dos agentes de la policía española. Concretamente, está acusado de haberle roto el menisco a un agente con una patada y de haberle dado un puñetazo a otro durante la manifestación 'Jaque a la monarquía' que se hizo el 29 de marzo de 2014 en Madrid. Él defiende su inocencia y explica que la situación fue muy diferente. Tal y como demuestran varios videos que se registraron, los agentes agredían periodistas y, cuando él y su compañera decidieron grabarlo, también fueron agredidos. No es la primera vez que Boro se enfrenta a la justicia. En enero, la Audiencia española, en la conocida como 'Operación Araña', lo condenó a un año y seis meses de prisión por enaltecimiento del terrorismo a raíz de unas publicaciones en Facebook, entre las que se encuentran algunos contenidos que él asegura no haber publicado ni compartido nunca. Hablamos con él ahora que está a la espera de la resolución del recurso al Supremo español para esta primera condena, así como de la sentencia del segundo juicio.

 

Acudiste a la protesta 'Jaque a la monarquía' como periodista. ¿Qué pasó exactamente para que te acusaran de atentado contra la autoridad y lesiones?
-Veníamos de una semana movida en Madrid en la que se habían hecho las Marchas de la Dignidad, con fuertes disturbios. Aquel día había convocada una concentración contra la monarquía. Cuando llegamos, vimos que había un cordón policial que no dejaba salir la manifestación. Quitaban la pancarta a los manifestantes y los trataban con muy malas maneras, tanto a ellos como a la prensa. Finalmente, se desconvocó la concentración y los manifestantes comenzaron a marchar. La policía, sin embargo, empezó a amenazarlos y empujarlos. Mi compañera y yo vimos, mientras nos íbamos, un grupo de varias personas -entre las que había periodistas- que eran perseguidos por unos antidisturbios que los insultaban y empujaban. Nuestra reacción fue sacar la cámara para grabar lo que pasaba. Ellos, cuando nos vieron acercarnos cámara en mano, reaccionaron contra nosotros. Empujaron mi compañera y la gritaron 'Fuera de aquí!'. Cuando me acerqué, un policía me empujó y otro corrió detrás de mí. Yo, presa del pánico, corrí unos metros hasta que me tiraron al suelo. Otros compañeros de prensa vinieron a grabarlo. Los agentes dejaron una persona inconsciente, varios heridos, cámaras rotas ...

Todo esto ocurrió en una protesta que ni siquiera dejaron empezar. 
-Exacto. Todo lo que pasó fue provocado por ellos. Recuerdo que llovía y había gente con la capucha puesta. Los agentes se las quitaban y los grababan las caras. Con la prensa, desde el primer momento fueron muy contundentes, especialmente con los periodistas de los medios que aquellos días habían cubierto las protestas y habían sido críticos con sus actuaciones.

 

Si fueron ellos quienes agredieron, entonces, como giraron la tortilla por acusaros de una supuesta agresión a los policías? 


-Como siempre suelen hacer, tratan de justificar su actuación. Como habían agredido a varios periodistas necesitaban una excusa: '¿Por qué hemos cargado? Pues porque este chico nos agredía '. Como la mayoría de montajes policiales, fundamentan la acusación sólo en su palabra. Única y exclusivamente. Uno de ellos tiene un informe de lesiones y dice que yo le agredi en la rodilla. El informe, sin embargo, dice que la lesión podría ser causada tanto por una patada como por una caída. En el vídeo que grabaron los periodistas se observa como uno de los policías, al intentar derribar un compañero de prensa, cae y se hace daño en la rodilla.

Está toda la secuencia grabada? 
-Sí, y desde varias cámaras porque había muchos compañeros.

 

Los periodistas que fueron agredidos lo denunciaron, pero el caso prescribió. El tuyo, en cambio, no. ¿Por qué? 
-Por una parte, porque catalogan como falta algo que es un delito, y los tiempos para que ambos prescriban son diferentes. Aquí se ve muy bien la doble vara de medir. A mí me acusan de un delito de lesiones, pero en su caso es una falta, curiosamente. Los mismos hechos en el mismo día para ellos prescriben, mientras que a mí me han pedido seis años de cárcel durante todo este tiempo, hasta que han rebajado la acusación. La justicia dice que el caso prescribe si pasan más de seis meses entre una actuación judicial -como podría ser la respuesta a un recurso- y otra. Evidentemente, han dejado guardados los recursos en el cajón hasta que ha pasado el tiempo suficiente para asegurarse de que prescribía.

¿Por qué sólo se pudo identificar uno de los policías que cometieron las agresiones? 
-No lo tenemos nada claro. Los compañeros pusieron la denuncia y entonces se abrió una investigación y se preguntó a la policía quiénes eran los agentes que estaban de servicio en ese momento. La policía se negó a responder y dijo que no le constaba que hubiera ninguna agresión a la prensa, cuando había salido en todas partes. Esto, para empezar, es obstrucción a la justicia. Ellos se negaron a identificarlos pero nosotros los identificamos con los mismos números de placa que aparecían en la denuncia que hicieron contra mí. Cuando el caso de los periodistas contra la policía consigue llegar a juicio, sólo un policía es imputado. El otro, no sé por qué, lo sacan de en medio.

Tiene otra causa pendiente, además. La Audiencia española le condenó por enaltecimiento del terrorismo, aunque todavía no es una sentencia firme y está pendiente de recurso. En que se fundamentaba la acusación?
-En unas publicaciones en mi Facebook donde había de todo un poco. Por ejemplo, había varios carteles de la organización Herrira, que en el momento de las publicaciones todavía era perfectamente legal. No se había producido todavía la operación policial con la que la ilegalizaron. Había también publicaciones de apoyo a algún preso vasco en huelga de hambre, como Josu Uribetxebarria. Había también un mapa del País Vasco con una serie de tricornios que representaban los cuarteles de la Guardia Civil. Decía: 'Mapa del terrorismo español en Euskal Herria'. Además, había varias imágenes de lucha, de alguna cumbre antiglobalización, de Grecia ... Las típicas imágenes de manifestaciones en que alguien tira algo a la policía, acompañadas de alguna frase. La mayoría de estas publicaciones no eran mías, eran compartidas desde otra cuenta. Quizás yo añadí alguna frase, pero no eran mías. Por supuesto, al autor original de aquellas publicaciones no le ha pasado nada. Evidentemente no pido que lo persigan, pero si que sirve para ver lo absurdo de todo esto ...

Además, decís que os encontrasteis mensajes en su cuenta que no habíais hecho ni compartido. 
-Sí, nos ha pasado a más encausados por la Operación Araña. Aparecía, en nuestras cuentas, una publicación con el anagrama de ETA. Ni yo ni ninguno de los encausados a quienes les había aparecido lo habíamos publicado. Puedes pensar muchas cosas y estar más o menos de acuerdo con la lucha armada, pero nadie es tan estúpido de ponerlo en su cuenta pública de Facebook con su nombre. Esto nos resulta muy, muy sospechoso ...

Piense que os van piratear la cuenta? 
-Yo creo que todo esto son montajes policiales. No debe costar mucho entrar a las cuentas de alguien y compartir una publicación de una tercera cuenta. Tú ni siquiera te das cuenta que está allí a no ser que estés mirando lo que publicas todo el día. Entonces te pasa como a mí, que de pronto te detienen y tu dices 'Pero yo he publicado esto? No me lo puedo creer ... '. Incluso dudé y pensé que tal vez un día las había compartido sin querer. Al ver que les había pasado a más compañeros y exactamente con las mismas publicaciones, entendí que había pasado.

Boro, junto con otros encausados como Pablo Hassel o Alejandro García, el Parlamento Europeo

Tanto en tu caso como en muchos otros, los usuarios de las redes sociales son acusados tras criticar la policía. ¿Qué opinas? 
-Si la policía se dedica a perseguir a la gente que denuncia sus actuaciones es porque, efectivamente, aquella denuncia les duele. Esta es la prueba de que tenemos que seguir en la misma línea y denunciar estos abusos, sus actuaciones nefastas y su violencia. También influyen las nuevas legislaciones, sobre todo el hecho de que no se puedan difundir fotografías de policías.

- ¿Se ataca el periodismo y la libertad de información de forma encubierta? 
-Totalmente. En muchas manifestaciones ya estás marcado desde un primer momento. Vienen y te piden que te identifiques. Asistimos a cosas sin sentido. Por ejemplo, el caso de Verónica Landa, la periodista de Izquierda Diario que también ha sido denunciada por injurias por dar datos públicos sobre uno de los responsables del operativo del 1-O que tiene denuncias por torturas. Este es un pequeño ejemplo, pero hay muchos más casos. También está el caso de Ahotsa.info en Navarra, que han sido denunciados por enaltecimiento del terrorismo por nombrar presos políticos vascos a los que son presos políticos vascos. Son ataques que van dirigidos a acallar a la prensa crítica.

¿Cree que hay alguna relación entre sus dos causas? 
-Yo creo que suceden las cosas de una manera muy curiosa. A mí me detuvieron el 29 de marzo en Madrid en esta manifestación y dos semanas o tres después comenzaba la primera fase de la Operación Araña. Yo fui detenido en la segunda fase, pero unos días después de aquella primera fase apareció una noticia en ABC en la que se me criminalizaba a mí y a mi cuenta de Facebook. Decía que era una cuenta anónima y cosas que son completamente falsas. Fue una manera de marcarme, de decir 'En la siguiente Operación Araña tú serás'. Efectivamente, así fue. En noviembre fui detenido por la Guardia Civil.

En muchos casos similares al suyo, los acusados explican que en los juicios los han hecho preguntas políticas. ¿Ha sido así?
-Respecto a la Operación Araña sí, evidentemente. La Audiencia Nacional es la continuación del Tribunal de Orden Público franquista y funciona como tal. Te da la sensación de que no tienes posibilidad de defensa, que te juzgan por tu ideología. Y, además, te juzgan unos señores de ideología totalmente contraria. No parece que haya ningún tipo de justicia. Con eso de los carteles de Herrira dije que les había publicado antes de la ilegalización y que, por tanto, no entendía por qué lo se consideraba enaltecimiento del terrorismo. Esto no fue tenido en cuenta en la sentencia. En mi alegato final el juez me cortó, no me quería dejar hablar, aunque finalmente, sí pude decir lo que quería.

Boro, a la protesta que reivindicaba su inocencia un día antes del juicio

Y en este último juicio? 
-Como mínimo, ya no ha sido en la Audiencia Nacional, sino en los juzgados penales de Madrid. El otro es un juicio tan político, tanto sobre tus opiniones y lo que has escrito, que no tienes casi elementos para la defensa. En este, en cambio, se me acusa de cosas concretas que no son ciertas  y lo hemos podido demostrar mediante los vídeos que grabaron los compañeros de la prensa. También han dado su testimonio para recalcar el clima de hostilidad hacia la prensa que vivieron ese día. Ahora estamos a la espera de sentencia, pero salimos con muy buenas sensaciones porque sabemos que las mentiras de la policía quedaron muy en evidencia.

En otros casos como el de Altsasu, sin embargo, también había un vídeo que desmontaba el relato de la policía y no se tuvo en cuenta...
-Efectivamente. En el caso de Altsasu, pero también en el caso de Pablo y Jorge en Logroño -dos sindicalistas de la CNT que también han sido condenados cuando hay un vídeo que demuestra que no son culpables- o también fue en el caso de Andrés Bódalo . Hay muchos casos en los que hay vídeos que prueban la inocencia de los acusados y no se tienen en cuenta. En el caso de Altsasu, además, le aplicaron una pena más dura a Iñaki Abad, que es quien sacó el vídeo a la luz. Da la sensación de venganza. No podemos confiar en la justicia española. A pesar de que no se trate de la Audiencia, hay muchos otros casos en los que los acusados han sido condenados injustamente por otros tribunales. Normalmente, sin embargo, en la Audiencia entras y ya sabes que tienes el juicio perdido; ya está escrita la sentencia.

¿Cómo afrontáis la posibilidad de poder entrar en la cárcel?
-A nivel personal ha sido bastante fuerte todo. Sufrí tres detenciones en siete meses. Hubo una tercera por cubrir un acto en Pamplona, pero al final el caso quedó archivado. Después llegó la petición fiscal que era enorme (seis años de cárcel y 6.000 euros). Ha sido duro, sobre todo este último año porque tuve en noviembre el primer juicio y el 16 de abril debía ser este, que finalmente se aplazó al 3 de octubre. Es decir, he estado todo el año defendiendome de esta injusticia. En cuanto a la cárcel, si me persiguen, es por mi trabajo, por denunciar las injusticias y abusos que ellos cometen. Si quieren encerrarme, será que tan mal no lo estoy haciendo. Si tengo que entrar en prisión, iré con la cabeza bien alta porque me persiguen por decir la verdad.

- El pasado Sábado estuvisteis con Tamara Carrasco al acto de la Cim de les invisibilitzades. ¿Qué pensáis de la ola represiva que afecta Cataluña?
-De represión, en España siempre ha habido. Desde 1939 no ha habido ningún momento sin presos políticos. El año pasado el pueblo catalán se puso las pilas y nos dio una gran lección a todos los pueblos del Estado. Nos demostró que, cuando hay voluntad popular, las cosas se pueden hacer, como ocurrió el 1-O. La vuelta de todo esto es que el estado español ha apretado el acelerador de la represión. Me parece que lo que pretenden es que corramos como pollos decabezados ante la represión y nos olvidemos de los proyectos que tenemos. Se debe apoyar a los represaliados porque si no a mucha gente se le pueden hacer muy grandes estas causas. Pero no debemos olvidar nuestros objetivos porque es precisamente esto lo que buscan. El pueblo catalán debe seguir empujando adelante para construir la República Catalana. No habrá libertad mientras no se rompa con un estado fascista como el español. Ojalá me equivoque, pero creo que, si no se rompe con España, los presos políticos estarán muchos años en prisión.

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Boro, el periodista a qui demanen dos anys de presó: ‘Em persegueixen per dir la veritat’

És acusat d'agredir dos policies en una manifestació a Madrid malgrat que diversos vídeos ho desmunten

Jorge Correa, més conegut com a Boro LH, és un periodista madrileny per qui sol·liciten dos anys de presó i 11.000 euros d’indemnització per una suposada agressió a dos agents de la policia espanyola. Concretament, està acusat d’haver-li trencat el menisc a un agent amb una puntada de peu i d’haver-li donat un cop de puny a un altre durant la manifestació ‘Jaque a la monarquía’ que es va fer el 29 de març de 2014 a Madrid. Ell defensa la seva innocència i explica que la situació va ser ben diferent. Tal com demostren diversos vídeos que es van enregistrar, els agents agredien periodistes i, quan ell i la seva companya van decidir de gravar-ho, també van ser agredits. No és l’única vegada que Boro s’enfronta a la justícia. El gener, l’Audiència espanyola, en la coneguda com a ‘Operación Araña’, va condemnar-lo a un any i sis mesos de presó per enaltiment del terrorisme arran d’unes publicacions a Facebook, entre les quals es troben alguns continguts que ell assegura no haver publicat ni compartit mai. Parlem amb ell ara que resta a l’espera de la resolució del recurs al Suprem espanyol per aquesta primera condemna, així com de la sentència del segon judici.

Vau anar a la protesta ‘Jaque a la monarquía’ com a periodista. Què va passar exactament perquè us acusessin d’atemptat contra l’autoritat i lesions?
—Veníem d’una setmana moguda a Madrid en què s’havien fet les Marxes de la Dignitat, amb força disturbis. Aquell dia hi havia aquesta concentració contra la monarquia. Quan vam arribar, vam veure que hi havia un cordó policíac que no deixava sortir la manifestació. Treien la pancarta als manifestants i els tractaven amb molt males maneres, tant a ells com a la premsa. Finalment, es va desconvocar la concentració i els manifestants van començar a marxar. La policia, però, va amenaçar-los i empènyer-los. La meva companya i jo vam veure, mentre marxàvem, un grup de diverses persones –entre les quals hi havia periodistes– que eren perseguits per uns antidisturbis que els cridaven i empenyien. La nostra reacció va ser treure la càmera i gravar el que passava. Ells, quan ens van veure acostar-nos càmera en mà, van reaccionar contra nosaltres. Van empènyer la meva companya i cridar-li ‘Fora d’aquí!’. Quan m’hi vaig acostar, un policia em va empènyer i un altre va córrer darrere meu. Jo, presa del pànic, vaig córrer uns metres fins que em van tirar a terra. Uns companys de premsa ho gravaven. Els agents van deixar una persona inconscient, diversos ferits, càmeres trencades…

Tot això va passar en una protesta que ni tan sols van deixar començar.
—Exacte. Tot el que va passar va ser provocat per ells. Recordo que plovia i hi havia gent amb la caputxa posada. Els agents els les treien i els gravaven la cara. Amb la premsa, des del primer moment van ser molt contundents, especialment amb els periodistes dels mitjans que aquells dies havien cobert les protestes i havien estat crítics amb les seves actuacions.

 

Si van ser ells els qui van agredir-vos, com van girar la truita per acusar-vos d’una suposada agressió als policies?

—Com sempre acostumen a fer, tractaven de justificar la seva actuació. Com havien agredit diversos periodistes necessitaven una excusa: ‘Per què hem carregat? Doncs perquè aquest noi ens agredia’. Com la majoria de muntatges policíacs, fomenten l’acusació només en la seva paraula. Única i exclusivament. Un d’ells té un informe de lesions i diu que jo el vaig agredir al genoll. L’informe, però, diu que la lesió podria ser causada tant per una puntada de peu com per una caiguda. En el vídeo que van gravar els periodistes s’observa com un dels policies, en intentar tirar a terra un company de premsa, cau i es fa mal al genoll.

Està tota la seqüència gravada?
—Sí, i des de diverses càmeres perquè hi havia molts companys.

Els periodistes que van ser agredits van denunciar-ho, però el cas va prescriure. El vostre, en canvi, no. Per què?
—Per una banda, perquè cataloguen com a falta quelcom que és un delicte, i els tempos perquè ambdós prescriguin són diferents. Aquí es veu molt bé la doble vara de mesurar. A mi m’acusen d’un delicte de lesions, però en el seu cas és una falta, curiosament. Els mateixos fets en el mateix dia per a ells prescriuen, mentre que a mi m’han demanat sis anys de presó durant tot aquest temps, fins que han rebaixat l’acusació. La justícia diu que el cas prescriu si passen més de sis mesos entre una actuació judicial –com podria ser la resposta a un recurs– i una altra. Evidentment, han deixat guardats els recursos al calaix fins que ha passat el temps suficient per assegurar-se que prescrivia.

Per què només es va poder identificar un dels policies que van cometre les agressions?
—No ho tenim gens clar. Els companys van posar la denúncia i llavors es va obrir una investigació i es va preguntar a la policia qui eren els agents que estaven de servei en aquell moment. La policia es va negar a respondre i va dir que no li constava que hi hagués cap agressió a la premsa, quan ha sortit a tot arreu. Això, per començar, crec que és obstrucció a la justícia. Ells es van negar a identificar-los però nosaltres els vam identificar amb els mateixos números de placa que apareixen en la denúncia que van fer contra mi. Quan el cas dels periodistes contra la policia aconsegueix arribar a judici, només un policia és imputat. L’altre, no sé per què, el treuen d’enmig.

Teniu una altra causa pendent, però. L’Audiència espanyola us va condemnar per enaltiment del terrorisme, malgrat que encara no és una sentència ferma i està pendent de recurs. En què es fonamentava l’acusació?
—En unes publicacions al meu Facebook on hi havia de tot una mica. Per exemple, hi havia diversos cartells de l’organització Herrira, que en el moment de les publicacions encara era perfectament legal. No s’havia produït encara l’operació policíaca amb què la van il·legalitzar. Hi havia també publicacions de suport a algun pres basc en vaga de fam, com Josu Uribetxebarria. Hi havia també un mapa del País Basc amb una sèrie de tricornis que representaven les casernes de la Guàrdia Civil. Deia: ‘Mapa del terrorisme espanyol a Euskal Herria’. A més, hi havia diverses imatges de lluita, d’alguna cimera antiglobalització, de Grècia… Les típiques imatges de manifestacions en què algú tira alguna cosa a la policia, acompanyades d’alguna frase. La majoria d’aquestes publicacions no eren meves, eren compartides des d’un altre compte. Potser jo afegia alguna frase, però no eren meves. Per descomptat, a l’autor original d’aquelles publicacions no li ha passat res. No demano que el persegueixin, però serveix per veure l’absurd de tot això…

A més, dieu que us vau trobar missatges en el vostre compte que no havíeu fet ni compartit.
—Sí, ens ha passat a més encausats per l’Operación Araña. Apareixia, en els nostres comptes, una publicació amb l’anagrama d’ETA. Ni jo ni cap dels encausats als qui els havia aparegut ho havíem publicat. Pots pensar moltes coses i estar més o menys d’acord amb la lluita armada, però ningú no és tan estúpid de posar-ho en el seu compte públic de Facebook amb el seu nom. Això ens resulta molt i molt sospitós…

Penseu que us van piratejar el compte?
—Jo crec que tot això són muntatges policíacs. No els deu costar molt entrar als comptes d’algú i compartir una publicació d’un tercer compte. Tu ni tan sols te n’adones que està allà a no ser que estiguis mirant el que publiques tot el dia. Llavors et passa com a mi, que de sobte et detenen i tu dius ‘Però jo he publicat això? No m’ho puc creure…’. Fins i tot vaig dubtar i vaig pensar que potser un dia les havia compartit sense voler. En veure que els havia passat a més companys i exactament amb les mateixes publicacions, vaig entendre què havia passat.

Tant en el vostre cas com en molts d’altres, els usuaris de les xarxes socials són acusats després de criticar la policia. Què en penseu?

—Si la policia es dedica a perseguir la gent que denuncia les seves actuacions és perquè, efectivament, aquella denúncia els fa mal. Aquesta és la prova que hem de seguir en la mateixa línia i denunciar aquests abusos, les seves actuacions nefastes i la seva violència. També hi influeixen les noves legislacions, sobretot el fet que no es puguin difondre fotografies de policies.

S’ataca el periodisme i la llibertat d’informació de manera encoberta?
—Totalment. En moltes manifestacions ja estàs marcat des d’un primer moment. Venen i et demanen que t’identifiquis. Assistim a coses sense sentit. Per exemple, el cas de Verónica Landa, la periodista de Izquierda Diario que també ha estat denunciada per injúries per donar dades públiques sobre un dels responsables de l’operatiu de l’1-O que té denúncies per tortures. Aquest és un petit exemple, però hi ha molts més casos. També està el cas d’Ahotsa.info a Navarra, que han estat denunciats per enaltiment del terrorisme per anomenar presos polítics bascos als qui són presos polítics bascos. Són atacs que van dirigits a fer callar la premsa crítica.

Creieu que hi ha alguna relació entre les vostres dues causes?
—Jo crec que succeeixen les coses d’una manera molt curiosa. A mi em van detenir el 29 de març a Madrid en aquesta manifestació i dues setmanes o tres després començava la primera fase de l’Operación Araña. Jo vaig ser detingut en la segona fase, però uns dies després d’aquella primera fase va aparèixer una notícia a l’ABC en què se’m criminalitzava a mi i al meu compte de Facebook. Deia que era un compte anònim i coses que són completament falses. Va ser una manera de marcar-me, de dir ‘En la següent Operación Araña tu hi seràs’. Efectivament, així va ser. Al novembre vaig ser detingut per la Guàrdia Civil.

En molts casos similars al vostre, els acusats expliquen que als judicis els han fet preguntes polítiques. Ha estat així?
—Respecte a l’Operación Araña sí, evidentment. L’Audiència Nacional és el que és –la continuació del Tribunal d’Ordre Públic franquista– i funciona com a tal. Et dóna la sensació que no tens possibilitat de defensa, que et jutgen per la teva ideologia. I, a més, et jutgen uns senyors d’ideologia totalment contrària. No sembla que hi hagi cap mena de justícia. Amb això dels cartells d’Herrira vaig dir que els havia publicat abans de la il·legalització i que, per tant, no entenia per què allò es considerava enaltiment del terrorisme. Això no va ser tingut en compte a la sentència. En el meu al·legat final el jutge em va tallar, no em volia deixar parlar. Finalment, sí que vaig poder dir el que volia.

I en aquest últim judici?

—Com a mínim, ja no ha estat a l’Audiència Nacional, sinó als jutjats penals de Madrid. L’altre és un judici tan polític, tant sobre les teves opinions i el que has escrit, que no tens gairebé elements per a la defensa. En aquest, en canvi, se m’acusa de coses concretes que no són així i ho hem pogut demostrar mitjançant els vídeos que van gravar els companys de la premsa. També han donat el seu testimoni per a recalcar el clima d’hostilitat cap a ells que van viure aquell dia. Ara restem a l’espera de sentència, però vam sortir amb molt bones sensacions perquè sabem que les mentides de la policia van quedar molt en evidència.

En casos com el d’Altsasu, però, també hi havia un vídeo que desmuntava el relat de la policia i no es va tenir en compte.
—Efectivament. És el cas d’Altsasu, però també és el cas de Pablo i Jorge a Logroño –dos sindicalistes de la CNT que també han estat condemnats quan hi ha un vídeo que demostra que no són culpables– i va ser el cas d’Andrés Bódalo. Hi ha molts casos en què hi ha vídeos que proven la innocència dels acusats i no es tenen en compte. En el cas d’Altsasu, a més, van aplicar-li una pena més dura a Iñaki Abad, que és qui va treure el vídeo a la llum. Dóna la sensació de venjança. No podem confiar en la justícia espanyola. Malgrat que no es tracti de l’Audiència, hi ha molts altres casos en què els acusats han estat condemnats injustament per altres tribunals. Normalment, però, a l’Audiència entres i ja saps que tens el judici perdut; ja està escrita la sentència.

Com afronteu la possibilitat de poder entrar a la presó?
—A nivell personal ha estat força fort tot. Vaig patir tres detencions en set mesos. Hi va haver una tercera per cobrir un acte a Pamplona, però al final el cas va quedar arxivat. Després va arribar la petició fiscal que era enorme (sis anys de presó i 6.000 euros). Ha estat dur, sobretot aquest últim any perquè vaig tenir el novembre l’altre judici i el 16 d’abril s’havia de ser aquest, malgrat que es va ajornar al 3 d’octubre. És a dir, he estat tot l’any defensant-me d’aquesta injustícia. Pel que fa a la presó, si em persegueixen, és per la meva feina, per denunciar les injustícies i abusos que ells cometen. Si volen tancar-me, serà que tan malament no ho estic fent. Si he d’entrar a presó, aniré amb el cap ben alt perquè em persegueixen per dir la veritat.

Dissabte vau estar amb Tamara Carrasco a l’acte del Cim de les Invisibilitzades. Què en penseu, de l’onada repressiva que afecta Catalunya?
—De repressió, a l’estat espanyol sempre n’hi ha hagut. Des del 1939 no hi ha hagut cap moment sense presos polítics. L’any passat el poble català es va posar les piles i ens va donar una gran lliçó a tots els pobles de l’estat espanyol. Ens va demostrar que, quan hi ha voluntat popular, les coses es poden fer, com va passar l’1-O. La volta de tot això és que l’estat espanyol ha premut molt l’accelerador de la repressió. Em sembla que el que pretenen és que correm com pollastres decapitats davant la repressió i ens oblidem dels projectes que tenim. S’ha de donar suport als represaliats perquè si no a molta gent se li poden fer molt grans aquestes causes. Però no hem d’oblidar els nostres objectius perquè és precisament això el que busquen. El poble català ha de seguir empenyent endavant per a construir la República Catalana. No hi haurà llibertat mentre no es trenqui amb un estat feixista com l’espanyol. Tant de bo m’equivoqui, però crec que, si no es trenca amb Espanya, els presos polítics estaran molts anys a la presó.

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