"Causa general" contra los comunistas asturianos: método expeditivo frente al PCA

Sin dilaciones procedimentales ni garantías procesales. Esta parece ser la nueva filosofía expeditiva de "refundación de la izquierda" con la que el PCE quiere zanjar los debates, las críticas o las acciones de quienes no comparten el rumbo marcado por alguna de las federaciones de Izquierda Unida.
Que en la de Asturias hay problemas, se sabe desde hace mucho. Graves desencuentros que llevaron, hace cuatro años, a la entonces nueva dirección del PCA a proponer una alternativa electoral que en municipios como Oviedo recibió un respaldo muy significativo de la ciudadanía de izquierdas. Estas discrepancias se pueden resumir de modo grueso en que los comunistas asturianos rechazaron el apoyo de IU en la región, en forma de coalición de Gobierno, a las políticas neoliberales del PSOE.
Se puede estar de acuerdo, o no, con el planteamiento y los matices que unos y otros añadirán a sus respectivas posturas en esta controversia. Pero lo que parece claro es que la respuesta -primero de IU en Asturias y ahora del PCE- consiste únicamente en castigar a la parte más débil de la discusión por su disidencia. Además, con un manifiesto desprecio por el marco normativo de las propias organizaciones concernidas, por la justicia elemental de los mecanismos procesales más rudimentarios y, en último término, por los derechos civiles que han sido bandera de la tradición más encomiable de una formación política como el Partido Comunista.
Los comunistas asturianos que hace cuatro años fueron excluidos de IU en su región, por centenares y sin expediente alguno, resolvieron de nuevo en los últimos comicios ejercer su derecho de participación en los asuntos públicos -y garantizar el de buena parte del electorado de izquierdas- con la presentación de candidaturas (ASCIZ-Frente de la Izquierda) al margen de una IU que seguía cerrando las puertas a la solución del conflicto. Una decisión que era conocida -e inicialmente consentida- por la Dirección del PCE que, sin embargo, en el último momento decidió prohibirla.
La cúpula del PCE se enfrasca ahora en liquidar la ausencia de un debate valiente sobre las causas que generaron todo ese conflicto con una cascada de expedientes -que incluyen medidas de suspensión cautelar de militancia- adoptada además sin audiencia previa a los inculpados. Se inicia así una auténtica "causa general", predestinada a culminar en expulsiones y en el desmantelamiento de la Federación asturiana del PCE.
Las formaciones de izquierdas suelen estar aquejadas con mayor frecuencia que otras del espectro político de polémicas y enfrentamientos internos. Probablemente -y aunque parezca lo contrario- es un síntoma de buena salud democrática. Sus propios planteamientos de base alimentan esa tensión crítica que garantiza el inconformismo constante contra la sistemática conversión de lo acostumbrado en lo debido a la hora de consagrar privilegios y desigualdades.
El actual escenario de crisis económica y social e incipiente "hambre de respuestas" que está demostrando una parte creciente y activa de la ciudadanía -visibles en las acampadas del movimiento 15M hacen necesario, más que nunca, que la izquierda política aporte esa visión crítica que forma parte de su tradición histórica.
Ahora que en el marco conceptual de muchas personas empieza a tomar carta de naturaleza el rechazo frontal a las prácticas antidemocráticas del bipartidismo imperante en España en los últimos 30 años, no parece que el mejor camino para demostrarle a esa masa crítica que existen alternativas más allá de las de PSOE y PP, sea el de incurrir en los mismos métodos de dirigismo elitista y criminalización de la disidencia interna tan del gusto de esas dos organizaciones. Pues eso es justamente lo que parece el "proceso" de los expedientes sancionadores a unos doscientos militantes del PCA.
* Manuel García Gómez es periodista
La Haine
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