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Estado español :: 06/02/2010

CIE´s: pieza de un perverso mecanismo de gestión de las fronteras a través del miedo

La Haine
Sobre las irregularidades y violaciones de derechos en los Centros de Internamiento de Extranjeros y en la calle, soportadas por millones de personas diariamente.

El pasado jueves 28 tuvo lugar en Valladolid la presentación del libro “Voces desde y contra los Centros de Internamiento de Extranjeros”, editado por Ferrocarril Clandestino, SOS Racismo Madrid y Médicos del Mundo Madrid, que durante dos años han estado visitando a las personas internadas en CIE´s y a sus familiares. Asimismo, se explicó la política y métodos que los cuerpos represivos del estado español ejercen sobe los inmigrantes y se denunció las irregularidades y violaciones de derechos que tienen lugar, concretamente, en el CIE situado en el madrileño barrio de Aluche.

Estos organismos son, en teoría, "centros públicos de carácter no penitenciario para inmigrantes a la espera de ser expulsados por no tener los documentos requeridos para residir en el territorio". Éstos, junto con los otros campos de detención e internamiento de extranjeros en los aeropuertos, puertos y ciudades europeas y los construidos, con fondos europeos, en países africanos, como Libia y Mauritania, son uno de los pilares de la política de deportación Europea. A ellos llegan personas que no han cometido ningún delito, pues no tener el permiso de residencia es una sanción administrativa, y en cambio se toman medidas de tipo penal. Existen 10 centros más “oficiales” en el territorio del estado español, situados en las provincias de Barcelona (Zona Franca), Las Palmas (Matorral en Fuerteventura, Barranco Seco en Gran Canaria y Lanzarote), Tenerife (Hoya Fría), Málaga (Capuchinos), Madrid (Carabanchel), Valencia (Zapadores), Murcia (Sangonera la Verde) y Algeciras (La Piñera), y 2 Centros de Estancia Temporal para Inmigrantes (CETI), Melilla y Ceuta, además de Centros de Retención Informales de dudosa legalidad. Ver descripción de cada uno.

El problema no es que estén aquí, es que tengan la necesidad de venir, es el sistema capitalista que crea desigualdades y hace que muchas personas se vean obligadas a abandonar su casa, familia y amigos para poder vivir en "mejores" condiciones. Y aún quien sustenta y defiende este sistema, principales responsables de esta situación, crea sus leyes y normas para luego ignorarlas. Con sus leyes de la mano, estar de manera ilegal en un país es una sanción administrativa, pues no han cometido delito alguno. Y en cambio, se toman medidas de tipo penal. Les encierran en centros muy similares a las prisiones, o a veces en condiciones mucho peores. Se les ha llegado a denominar “los Guantánamos europeos”. Algunas de las similitudes son: el aislamiento en celdas con barrotes, cierre electromagnético de espacios comunes y celdas, visitas de familiares a través de mamparas, vigilancia por cámaras, la falta de las más mínimas condiciones de habitabilidad, la prohibición de salir al aire libre durante un internamiento de 40 días, etc. Su finalidad no está clara, de hecho es probable que no tenga ninguna más que la de crear miedo, pues la realidad es que, en la mayoría de las ocasiones, después de cumplir los 40 días encerrados, son devueltos a la calle sin más. Como dicen en el libro: “según la legislación tienen como finalidad retener a los ciudadanos extranjeros a la espera de su deportación, pero que en la práctica se revelan como parte de un perverso mecanismo de gestión de las fronteras a través del miedo. Miedo a que al volver del trabajo, al salir del metro, mientras hablas con tu familia en un locutorio o, simplemente, al tropezarte con un control de documentación cuando saliste a comprar, se trunque tu vida, tus redes, tu trabajo, tu pareja, y/o tu familia, y seas conducida/o a un Centro de Internamiento a la espera de que se ejecute, o no, la deportación. Una espera que supone forzosamente una experiencia traumática, pues serás recluida/o bajo un régimen de internamiento que socava la idea más elemental de dignidad.”

El libro presentado recoge cuarenta testimonios de personas que estuvieron internadas en estos centros y cuentan las condiciones en las que se encontraban, los abusos que soportaron y las violaciones de derechos que se cometen. “Y es que en este texto se da cuenta con pelos y señales de un episodio singularmente truculento de la lucha de clases contemporánea, protagonizado por los desheredados de los desheredados.”

Algunas de las denuncias concretas que describen los presos y que hacen los autores del libro son:

- Absoluto desamparo legal en el centro.
- Ninguna persona agena al centro puede acceder a su interior, en los cuales no existen ni trabajadores sociales, psicólogos, educadores, etc.
- En la mayoría de los casos, las personas que denunciaban abusos o agresiones han sido deportadas en los días siguientes a su reclamación, obstaculizándose la investigación de estas denuncias. “No son “hechos aislados”, como suelen presentarse ante los medios de comunicación”. Algunos ejemplos de abusos son: insultos racistas, abusos y agresiones por parte de los policías encargados, las fumigaciones de las instalaciones con ellas dentro, etc.
- En teoría, tienen derecho a asistencia médica, pero el profesional encargado de ésto no puede tener contacto físico con el interno. Debe de concluir un diagnóstico según le explique el preso como se encuentra.
- Los abogados de los internos no pueden hablar en privado con sus defendidos, sino que las entrevistas se deben realizar siempre bajo presencia policial.
- En encierro debe ser, como máximo, de 40 días, pero en muchas ocasiones juegan con ello. Las personas están encerradas, por ejemplo, 10 días, para luego ser puestas en libertad y poder tener la oportunidad de volverlos a encerrar si les conviene y cuando quieran los 30 días restantes. Es decir, la persona una vez en la calle tendrá que soportar toda la presión psicológica causada por saber que podrá volver a ser encerrada en cualquier momento.
- Muchos internos en espacios muy reducidos.
- Prohibido el contacto físico con las visitas. Ni siquiera para despedirse cuando van a ser deportados.
- Utensilios de primera necesidad muy escasos (jabón, pasta de dientes, etc).
- Deportaciones a países que no son los suyos de origen por ignorar cual es.

En la calle, fuera de los CIE´s, las condiciones para estas personas inmigrantes no son mucho mejores. En la charla se denunciaron las identificaciones aleatorias para “prevenir o evitar un delito”, que en realidad son controles planificados. Lo mismo ocurre con los controles masivos policiales programados y las identificaciones sistemáticas, promovidos por un principio de discriminación. Seleccionan a la población según los rasgos de la piel y muchas veces es detenida. Estos controles se realizan en la mayoría de las ocasiones en restaurantes, bares, discotecas, en las que predomina la asistencia de personas no blancas extranjeras.

Las personas llevadas a comisaría por estos motivos llegan a pasar tres días detenidas, alargando innecesariamente su permanencia en ella, para luego ser puestas en libertad y volver a ser perseguidas y detenidas días después. También denunciaron las malas condiciones físicas de la estancia en comisaría.

Informaron de que bastantes vecinos y vecinas de el barrio madrileño de Aluche están organizándose para intentar impedir y denunciar todos estos abusos de poder. Pero en general, esa no es la realidad, en la charla se comentó que el principal problema no es que existan estos centros, también muy preocupante, sino la indiferencia de la sociedad en general.

::Descárgate el libro en pdf::

Más información:
http://www.transfronterizo.net/
http://tekedas.entodaspartes.net/
[En estas páginas se puede obtener también información, guías y manuales por la libertad de movimiento y la autodefensa]


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