Ciudadano Ramírez

El director del periódico "El mundo", una autentica maravilla de la desinformación, parece empeñado, desde siempre, en poner una guerra donde no la hay, como hiciera William Randolph Hearst, su santo patrón, hace un siglo en Cuba.
Hearst, Citizen Kane, fue recibido personalmente por Hitler en 1934 y recogió en las páginas de sus publicaciones artículos de Goering, el mismo Hitler, y otros "ideólogos" nazis.
No dudó en falsificar cualquier información con tal de que se convirtiera en antisovietica y su basura informativa sirvió a Mcarthy para su paranoica caza de brujas.
Nuestro Hearts de andar por casa tiene un Xanadu con piscina on the rocks en Baleares y un lío grabado en video que erosiona su imagen de periodista casi americano con tirantes de los setenta, cuando el verdadero periodismo lo hacían Walter Matthau y Jack Lemon en "Primera plana".
Invitado en "El Escorial" a la boda de "la niña", insiste en que quien gobierne este país tiene que pedirle permiso, como hacía "Jose", el rey del padle, o, por lo menos, darle una televisión.
En caso contrario las páginas de su diario, sus homilías en el micrófono de los obispos, serán, son, una arenga continua, una acumulación de gases tóxicos, una labor de desestabilización que parecía funcionar al gusto de los modernos liberales, en realidad una barahúnda de carlistas, falangistas, cristofascistas y demás náufragos del franquismo y de su reedición en la aznaridad.
Los perversos socialistas, con grandes guionistas en plantilla, han encontrado la manera de reducir su influencia a la nada; sacarlo por televisión. Un gran vanidoso sin abuela, como el pobre Pedro José, no está psicológicamente preparado para entender que cada vez que se explica con su cargante suficiencia de niño repelente en la habitual comparecencia semanal, en la mayoría de las casas españolas se produce la misma sensación de profundo hastío, el aburrimiento que produce alguien cuando habla y habla dando por sentado que le escuchan solo idiotas.
Un tergiversador profesional, un malabarista del titular, un mago de las querellas no está programado para admitir que la ciudadanía hace mucho tiempo que es mayor de edad; no se puede hacer siempre el mismo truco barato.
Montalbán, siempre Montalbán, nos enseñó, entre otras muchísimas cosas, que a la hora de descodificar una noticia lo primero es saber quienes son los dueños del periódico, cuales son sus intereses. Los intereses de Pedro José, por si queda algún primaveras por ahí, no son los de los ciudadanos, ni los de los lectores, ni siquiera los de sus accionistas. Los intereses de Pedro José puede que sean muy personales; rosebud.
El diario que dirige Pedro José nació y pervive para servir al amo. Bucear en su hemeroteca puede volver tarumba al más sereno. Una cosa y su contraria son mantenidas sin sonrojo según quien sea el habitante de la Moncloa.
Se manipulan y retuercen los titulares en la mejor tradición de Ansón que presento junto a "Jose" el del padle, y Umbral el último libraco de Pedro José sobre su relación con el furhercito.
Se silencia a unos, se multiplica la voz de otros, se falsean datos, se retiene la información. Si todo esto tiene algo que ver con la libertad de expresión o el periodismo de investigación Ratzinger es un anarco punk, en Irak hay carnaval y en Palestina han ganado las elecciones los boys scouts.
Los columnistas del mundo podrían muy bien formar una peña ultra para hacer porras en las elecciones y hacer chistes de pijos sobre el jersey de Morales. Desde el enloquecido Albiac hasta la vergüenza de Teruel, el discurso repetido es perfectamente asumible por falange española.
Queda Umbral el "maestro" que está teniendo una vejez fatal a la sombra adormecedora de Pedro José. A Umbral le pasa con sus columnas lo que el contaba de Dionisio Ridruejo. No me acuerdo si lo decía como comentario propio o como cita; En el soneto dos mil doce la maquina Ridruejo se para.
A Umbral se le paro el reloj cuando murió Baudelaire, posiblemente antes. Estuvo en artistón cuando pretendió un periódico solo para él con su plana entera en la última a ciento cincuenta mil el folio, y el resto con relleno de ese chico de flequillo a lo Kennedy tan bien preparado. Patinó el "maestro" y se ganó las comillas.
Pedro José va empequeñeciendo su figura, su horizonte es corto, tiene más pasado que futuro. Por el momento cumple su trabajo. Si no hay una guerra se inventa. Ya lo dijo Hearst. Al dia siguiente los reportajes sirven para envolver periquitos muertos. Ya lo dijo Jack Lemon.
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