¡Corre, corre Federico!
La República de obreros y campesinos hervía impregnada de algarabía de cultura y entereza, estaban conquistando su lugar en la historia, la mujer trabajadora empezaba a manifestarse
Se le vio, caminando entre fusiles, por una calle larga, salir al campo frío, aún con estrellas, de la madrugada. Mataron a Federico cuando la luz asomaba. El pelotón de verdugos no osó mirarle la cara. Todos cerraron los ojos; rezaron ¡Ni Dios te salva! Muerto cayó Federico -sangre en la frente y plomo en las entrañas-. Que fue en Granada el crimen sabed -¡pobre Granada!-, en su Granada…
(A. Machado).
Así el mundo quedó en duelo, y está llorando a porfía, por Federico García, con un doliente pañuelo… No pueden hallar consuelo las almas con tal hazaña qué luto qué vergüenza en el planeta de haber matado un poeta nacido de sus entrañas
(Violeta Parra).
— Y de Rusia ¿Qué opinas? — Federico García Lorca: Hombre, la URSS es una cosa formidable. Moscú es el polo opuesto a Nueva York. Tengo muchas ganas de conocer personalmente Rusia porque es algo fantástico el esfuerzo del pueblo ruso. Es una obra de virilidad, de nervio, una imponente reacción de la masa ¡Miren la literatura soviética…! Volviendo a lo que decíamos antes, eso nos demuestra claramente que sin que la vida social no dé un contenido verdadero de materia prima al artista, éste no realizará obras de valor. Y para que haya este contenido hace falta, naturalmente, renovar todos los fallos del sistema exterior que influye en los hombres en general, quiero decir renovar el sistema político sobre otras bases distintas a las que lo han hecho fracasar.
La estela fascista descubre al poeta <<Lorca ¨nos pertenece a todos¨>>
Un intento de luminar el horizonte desde este lado del mundo donde habito el siglo sobre el rumbo perdido harto de deriva, especulación y decoro de doloroso engaño. Recuerdo con orgullo de forma conmovible los tres años de historia que conmovieron el mundo (1936 – 1939) de secuencias graves de actos heroicos de una tierra desolada y un pueblo agónico víctima de su heroicidad y desafío. Eran tiempos de conciencia y proletarización antagónicos a los que se aplica hoy como una contrarreloj de alienación masiva a la deformación histórica, no eran tiempos de farsa mediática interponiéndose, sino de vanguardia de clase, no más ellos los explotados diezmados de toda existencia real de vida y de muerte. Tres años largos de desafío que constituyeron el proceso de la República, altivamente revolucionaria de clase, combatiendo el recuerdo de la miseria que iban dejando atrás más allá de la explotación salarial. Hablo del Estado español, de entonces, que no solo motivó a sus pueblos de gran mayoría rural en su defensa, hablo de lo que representó el poder obrero en sus manos, hablo del hito cultural por el que apostaron más alto de su historia que jamás ha tenido este país, ni Europa, ni siquiera el resto del mundo y es precisamente en esa condensación de días, semanas y años de guerra contra el fascismo que intento resumir. Y sí, soy consciente, de que puedan llegar a pensar que ésto es mucho decir, pero no es exagerar, nada más lejos de la condensación de su historia real. Hablar de lucha hoy contra el fascismo internacional, es combatir el capitalismo que lo apuntala y seguir combatiendo por la libertad, no hay mejor justicia para poder hablar de historia, que dar paso a la verdad: »Si muero, dejad el balcón abierto… El niño come naranjas (Desde mi balcón lo veo). El segador siega el trigo (Desde mi balcón lo siento) ¡Si muero, dejad el balcón abierto!».
Hasta la II República entre su población mayoritaria, las capas más desfavorecidas, llevan siglos sumidas en la miseria más absoluta dentro de una sociedad prácticamente feudal en siglo XIX. Amplias capas alienadas en el desprecio, en la ignorancia y sumisión, despotismo eclesiástico absolutismo dominante y doblones, guías de guerra de imperio de reyes y gobiernos corruptos e incapaces… diezman a la mujer trabajadora doblegada al señorito y a la iglesia. La mujer que representaba más del 50 % de la sociedad, desafió la doblegación, se desprende del amparo de las sacristías del olor a incienso y de las cruces que las crucifica en la miseria de la semiesclavitud. Fueron muchas grandes mujeres las que iniciaron el proceso de conciencia y alfabetización, las que llevaron cultura a las aulas, a las fábricas, a los teatros, a los mítines y campos alejados.
En siglo XIX hubo un escritor un periodista visceral con agallas y valentía para describir los estragos de la España que se padecía, convirtiéndose en el gran cronista de su época: Larra murió solo con 27 años, no soportaba esa sociedad, anclando un pueblo en el medievo que ni escribía ni leía y ningún libro aparecía en las librerías ya que casi ni librerías había. El abandono y atraso de su país era notorio en los cafés mugrientos, en las fondas de comida, en la cultura, en las casas de obreros, en los políticos mediocres, degradados vividores y corruptos al amparo de la monarquía absolutista de Fernando VII e Isabel II. Esa España negra, oscurantista llena de parásitxs que tantas décadas duró, no la soportaba el joven Mariano José de Larra ¡Si Larra hubiera nacido un siglo después sin duda estaría unido a los grandes escritores, por igual jóvenes e inteligentes que dio la República, misma creatividad, valentía y agallas que Miguel Hernández y Lorca!
Con la proclamación de II República el 14 de abril de 1931 el Estado español empezó a salir de su dilatado letargo, siglos gobernado en el caciquismo Medieval, un clero con tanto poder como la aristocracia e inquisición, reyes, políticos y dictadores de la peor calaña ladrones vendepatrias sin escrúpulo. Con la generación del 98 de poetas y escritores se empieza a despuntar una nueva humanidad necesita estrenar aires nuevos: »Caminante no hay camino se hace camino al andar». Miguel de Unamuno con todas sus contradicciones como Pío Baroja o Azorín ensanchaban camino al andar, Antonio Machado, Ramón del Valle-Inclán, Ortega y Casset, Blasco Ibañez… Benito Pérez Galdós, anterior a esta generación podemos decir, que fue el precursor, el maestro cultural e ideológico de varios de estos escritores. Algunos de esta generación llegaron a conectar con los jóvenes poetas y escritores de la República, Machado fue un referente estimado por Lorca, Miguel Hernández, Alberti dijo sentir »profunda admiración y respeto a quien considero uno de los grandes maestros de la literatura y una figura moral insustituible».
Con el triunfo del Frente Popular el 16 de febrero de 1936, empieza un implicado camino colectivo el pueblo es parte de un todo, su juventud despereza altiva llevando el teatro a los rincones más desposeídos. La Barraca, de García Lorca, es una de las lanzaderas culturales, a su vez la cantera pedagógica de maestros y maestras, de la República, llenan de aulas todos los pueblos del Estado español: jóvenes militantes comunistas y anarquistas guiados por Durruti enseñan a personas mayores a leer y escribir. Como un huracán surgieron los mejores poetas, escritores, científicos, pintores, actores, dramaturgos, músicos, cartelistas, escultores, cineastas, bailarinxs, cuadros militantes, políticos oradores… la lista de las personas que hicieron historia sería muy larga, unidxs a su pueblo muchos de ellos, hasta entregar la vida incluso en el destierro.
La República de obreros y campesinos hervía impregnada de algarabía de cultura y entereza, estaban conquistando su lugar en la historia, la mujer trabajadora a todas las edades empezaba a manifestarse a participar henchidas de optimismo y liberación, y el mundo admiró su resurgir cultural y social contagioso. Fueron llegando, atraídos por la República y su pueblo escritores, periodistas, cineastas hasta de EEUU, poetas y militantes concienciados de toda Indoamérica, de la URSS, de Asia, de Europa… ¡Ansias de libertad! ¡De poder obrero! ¡De cultura que refleje y no se pierda en el lodo de la indiferencia impersonal! ¡No creo que hubiera en el mundo en todo el mundo en esos momentos país que superara su esplendor! Federico G. Lorca, Miguel Hernández, Rafael Alberti, Antonio Machado, León Felipe, M. Altolaguirre, Luis Cernuda, Emilio Prados, Vicente Aleixandre, Gerardo Diego, Max Aub, Manuel de Falla, Antonio Oliver, María Zambrano, Mª Teresa León, Margarita Xirgu, Maruja Mallo, Concepción Méndez, Ernestina de Champourcin, Castelao, Pablo Picasso, Luis Buñuel, Pedro Salinas, Salvador Dalí y cientos y cientos más.
«Me voy con gran tristeza, tanta, que ya tengo ganas de volver» Escribió el poeta granadino Federico, al dejar Buenos Aires el 27 de marzo de 1934, lo que sería una visita breve se convirtió en una estancia de seis meses consagrado como poeta y dramaturgo. Tuvo la memorable suerte el autor de La Casa de Bernarda Alba, antes de su asesinado dos años después, de sentirse acogido, querido y vincularse con el paisaje cultural de Buenos Aires de los grandes: Carlos Gardel, Victoria Ocampo, Enrique Santos Discépolo, Oliverio Girondo, Alfonsina Storni, Raúl González Tuñón, Norah Lange, Natalio Botana y su compañera Salvadora Medina Onrubia… hasta del poeta Pablo Neruda que por entonces también residía en la ciudad: »He visto en Buenos Aires el apogeo más grande que un poeta haya recibido, las grandes multitudes oían con emoción y llanto sus tragedias de inaudita opulencia verbal. En ella se renovaba cobrando nuevo fulgor fosfórico el eterno drama español, el amor y la muerte bailando una danza furiosa el amor o la muerte enmascarados o desnudos».

A Federico García Lorca, poeta
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(…) Entro despacio, se me cae la frente
despacio, el corazón se me desgarra
despacio, y despaciosa y negramente
vuelvo a llorar al pie de una guitarra.
Entre todos los muertos de elegía,
sin olvidar el eco de ninguno,
por haber resonado más en el alma mía,
la mano de mi llanto escoge uno.
Federico García
hasta ayer se llamó: polvo se llama.
Ayer tuvo un espacio bajo el día
que hoy el hoyo le da bajo la grama.
(…) Muere un poeta y la creación se siente
herida y moribunda en las entrañas.
Un cósmico temblor de escalofríos
mueve temiblemente las montañas,
un resplandor de muerte la matriz de los ríos.
Oigo pueblos de ayes y valles de lamentos,
veo un bosque de ojos nunca enjutos,
avenidas de lágrimas y mantos:
y en torbellino de hojas y de vientos,
lutos tras otros lutos y otros lutos,
llantos tras otros llantos y otros llantos.
Maité Campillo (actriz y directora d` Teatro Indoamericano Hatuey)
La Haine







