Corren malos tiempos para el rock´n roll en Zaragoza

Lamentable es que las empresas privadas de comunicación (heraldos, periódicos, teuves y radios) aplicaran el rodillo implacable sobre cualquier voz que disidiera de la Expo en su conjunto o algunas de sus actuaciones. Sabemos, porque así nos lo han transmitido variados redactores de medios, que la orden de arriba era clara: “asunto que cite la Expo de forma crítica no sale en los papeles, ni en las ondas, ni existe mediáticamente...”. Y entonces nos preguntabamos: “si tanto consenso social tienen y tan bien pensada y perpetrada esta la historia de la Expo ¿por qué les preocupa que algunos salgamos con opiniones contrarias?”.
Pero lo peor no es lo de los medios censuradores, ni lo de los poderes económicos que manejan esos medios, ni lo de los políticos correveidiles al servicio indigno de esos poderes económicos. Por desgracia todo esto ya lo conocemos, es cosustancial a este sistema político. Lo peor (por novedoso) es el retroceso social grave, la vuelta a las cavernas políticas, el fascismo que se ha instaurado en esta ciudad, en lo que a derechos cívicos se refiere, gracias al macroevento.
El pasado 4 de julio se prohibió una concentración ciudadana para mostrar desacuerdo por el tratamiento que la Expo y el Ayuntamiento de Zaragoza hacen al río Ebro y contra el negligente, dañino, caprichoso y costoso dragado que se ha reanudado hace un par de días. Esta concentración ha sido comunicada a Delegación del Gobierno por el procedimiento de urgencia, el lugar elegido a evitado el “perímetro de seguridad de la Expo”, sin preveerse molestias al tránsito de personas (con o sin vehículo), sin riesgo para la ciudadanía, sin interferir en cualquier acto coincidente. Esta concentración en la Plaza de la Seo no presentaba motivo alguno que prescribiera su prohibición.
Cuando un derecho social y universal de primer orden es prohibido e impedido la cosa ya empieza a ser seria. Cuando el derecho a la libre manifestación es impedido por el Delegado del Gobierno en Aragón, cumpliendo lo pactado por la clase dirigente zaragozana, la cosa adquire tintes conspirativos.
Cuando nuestras libertades cívicas se van al garete por el puto evento, yo te propongo que hagas balance y te cuentes si de verdad este circo para estultos es positivo o negativo. ¿Hacia que lado se inclina tu balanza?.
Cagada sobre cagada hace que huela bastante a mierda. La misma que pretenden esconder.
Saludos desde una ciudad ciertamente peor.







