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20/06/2008 :: Estado español

Cuando la Policía Nacional y la extrema derecha se coordinan, ¿no es eso terrorismo de Estado?

x Cambio y Debate
Un análisis acerca de coordinaciones, simultaneidades y coincidencias que pusieron de manera descarada a extrema derecha y policías nacionales mano a mano en una misma tarea en Guadalajara.

Vamos a contarles una historia ocurrida el 14 de junio de 2008 en Guadalajara. La Asamblea del Centro Social Okupado “El Nido” organizaba, junto a una manifestación en ese mismo día, unas jornadas en defensa de los centros sociales. Esta historia, en la que intervienen Policias Nacionales y sicarios podría retrotraerse a los llamados “años de plomo” del postfranquismo, cuando las facciones neofascistas atentaban una y otra vez contra la izquierda; pero no, ocurrió en Guadalajara, año 2008.

La Trama

El Centro Social Okupado y Autogestionado “El Nido”, situado en un antiguo restaurante de carretera abandonado, se convierte en un Centro Social que recoge en su seno decenas de actividades sociales y reivindicativas. Un espacio en ruinas que es remodelado y reutilizado con fines sociales.

Esta iniciativa, intolerable para las facciones ultraconservadoras que conforman prensa local, constructores y políticos de provincia, comienza a ser atacada con numerosos artículos en los diarios de la zona, y que, tras comprobar su intulidad cesan durante un tiempo. Se dan cuenta de que la prensa local solo está dirigida al cuerpo de funcionarios y a las comparsas político-sindicales, que también se escandalizan, pero sin efectos prácticos algunos.

Tras el cese de estos ataques periodísticos, comienzan otro tipo de ataques. Primero, vigilancia policial permanente, y segundo, ataques directos de la extrema derecha encubiertas por una de las múltiples facciones que conforman este conglomerado del terror.

Los hechos

En ese contexto, la Junta Local de Seguridad de Guadalajara trata “el problema de los okupas”, no con el objetivo de preservar la seguridad de quien pueda estar en el interior cuando se producen los ataques, sino por la mala imagen y el grave ataque que supone a uno de los pilares del sistema capitalista: la propiedad.

Los miembros de la asamblea de este centro social, convocan unas jornadas de apoyo al centro que se compondrán de varias charlas, actos festivos, manifestación y concierto. Se publican estas convocatorias, aparecen carteles por la ciudad, todo esto en un clima de absoluta normalidad.

La Manifestación

En Guadalajara hay una enorme experiencia en cuanto que cuando se convocan estas manifestaciones, al menos una hora antes (al menos) suele haber un despliegue policial impresionante, que en alguna ocasión ha superado el número de manifestantes, con el objetivo (que nadie se le ocurra ponerlo en duda) de preservar la seguridad ciudadana.

Pero esta vez fue distinto, no había Policías Nacionales Antidisturbios(de uniforme). En su lugar había un grupo de anormales armados con palos y bates que iban a sustituir ese día a la Policía. Se trataban de viejos conocidos de la extrema derecha local que directamente o indirectamente se harían cargo del orden público. Y así fue. Pero su labor fue breve; la manifestación, que empezaba a las 7 de la tarde, comenzó a tener presencia policial a las 7:05. ¿La Policía Nacional llegando tarde a tan importante cita?. Cuando llegaron estos, los neonazis ya habían salido andando de la zona, sin ningún tipo de problema.

Pero además, se pudieron contar al menos hasta 15 Policías Nacionales de paisano, que grababan, fotografiaban y tomaban muchas notas, hasta es posible que introdujeran a algún “colabordador” en la manifestación y el concierto.

El concierto

Con unos Policias Nacionales que se tomaron muy en serio su trabajo, éstos llegaron hasta las puertas del Centro Social, y lo mismo: vigilaban, fotografiaban, tomaban notas. Pero, acostumbrados a pensar que en este ámbito no existen las casualidades, en menos de un minuto Policías y neonazis se intercambiaron los papeles y estos últimos intentaron agredir al personal que allí estaba presente, lanzando material pirotécnico.

Viendo que fue imposible, los neonazis se retiraron para dar paso nuevamente a la Policía Nacional, que por medio de la Brigada de Información, se acercó al centro social a ver si el resultado de estos hitlercitos había tenido éxito. Por suerte y entereza de los miembros y asistentes del centro social, no fue así.

Conclusiones

Efectivamente, no hay coincidencias en estos casos. No se trata de casualidades. Los hechos de ese día suponen un aumento muy peligroso de la actividad parapolicial de los grupos de extrema derecha, que en este caso actuaron con una simultaneidad realmente asombrosa, pero que fue revestida de chapuza por las escasas neuronas del capital humano que conforma la extrema derecha de Guadalajara.

Habría que empezar a pensar en los elementos, cada vez más peligrosos, de una legislación cada vez más ambigua en la protección de los derechos y libertades, y que se coordina con los medios de comunicación para poder cubrir de manera interesada las violaciones sistemáticas que se producen. El Diario del Grupo PROMECAL La Tribuna de Guadalajara, acusaba a los manifestantes en su edición dominical del 15 de junio de provocar incidentes al inicio de la marcha, conociendo su reportera y fotógrafa que cubrió el evento que tales incidentes fueron provocados por neonazis que sustituían temporalmente a la Policia, que llegaba con unos minutos de retraso. Es decir, que los medios están pidiendo guerra y de una manera cada vez más abierta.

Pero esto es consecuencia de un cierto salto en el nivel de organización y lucha de los movimientos más combativos. La manifestación, a la que acudieron en torno a un centenar de personas salió bien y fue vista por otros tantos centenares de personas. La Policía Nacional no va a cubrir la espalda de unos tarados incompetentes si no es porque ha percibido de que hay un descontento social que crece y que tiene expresión, entre otras cosas, en la manifestación de pasado sábado. En definitiva, que va a necesitar al fascismo para reprimir las mejores expresiones de descontento popular, y que va a tener que utilizar a estos sujetos para reprimir de manera alegal al movimiento social que se desarrolle, todo ello junto a ilegalizaciones, desalojos y detenciones irregulares.

Prueba y error. Error y acierto. Las necesidades sociales se van perfeccionando con el paso del tiempo, y si bien en Guadalajara el pasado sábado se superío una buena prueba, quedan todavía incógnitas que la militancia consciente tendrá que resolver y que tendrá que preveer en la medida de lo posible. Lo cierto es que el terrorismo de Estado vuelve a reflotar, y que hay que tenerlo muy en cuenta, porque no cabe otra definición para lo ocurrido el pasado sábado.

Editorial Cambio y Debate


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