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Estado español :: 16/06/2014

Cuento para niños

G. Zaidán
Como si de niños se tratara, a los súbditos españoles se nos pretende meter con calzador la figura de un nuevo monarca, a través de un “trámite” por una ley orgánica
Lo que presentan los medios masivos de difusión a través de sus titulares y tertulianos, respecto al debate abierto tras la abdicación de Juan Carlos I, además de escandalosamente inverosímil, nos recuerda arcaicos cuentos de hadas, con sus frases hechas, repletas de misoginia y estereotipos, dirigidas a una inocente mentalidad infantil. Resulta más que obvio, para quienes no somos tan inocentes, que todos estos medios, funcionan al servicio del mismo capital al que representa y sirve el rey. Como si de niños se tratara, a los súbditos españoles (que no ciudadanos) se nos pretende meter con calzador la figura de un nuevo monarca, a través de un “trámite” parlamentario por una ley orgánica, que en la realidad sólo es, un si o no, para aceptar la decisión de Juan Carlos I, de renunciar y entregar a su hijo la jefatura del Estado español y el título de comandante supremo de las fuerzas armadas. Nada más claro para describir lo que está pasando en éstos momentos, que el intento de algunos monárquicos, por denominar éste proceso como la segunda transición (sic.). Es muy cierto que pretenden repetir la farsa, estamos asistiendo a un nuevo proceso para recuperar la legitimidad del régimen continuador del franquismo, que vive sus peores momentos, debido en parte a la política brutal de despojo de derechos y beneficios sociales y en otra parte por la descarada, impune y vergonzante corrupción, en la que sin ningún pudor, se han visto envueltas las instituciones del Estado, incluyendo a la familia real y la misma figura de Juan Carlos . Si recordamos el significado que da la RAE sobre demagogia: “Degeneración de la democracia, consistente en que los políticos, mediante concesiones y halagos a los sentimientos elementales de los ciudadanos, tratan de conseguir o mantener el poder”, parece que tenemos una coincidencia. Las Claves de la fábula. El rey bonachón, la figura de abuelo simpático que se presenta en eventos internacionales y entrega premios, no es mas que el disfraz mediático de alguien que no se ha arrepentido jamás de su pasado, o quizá deberíamos decir que nunca ha renunciado a él; coronado por el franquismo, apadrinado por los norteamericanos, con el uniforme militar del bando nacional, juró lealtad eterna al movimiento criminal y fascista que asesinó a miles y llevó a la hambruna, la ruina, la ignorancia y el atraso al Estado español. Un hombre que se ha enriquecido y ha enriquecido a toda su familia, a costa de la miseria de sus súbditos; los cuales, jamás lo han elegido como representante, pero que sí ha representado y representa, a los intereses mezquinos del capital y las grandes multinacionales y es lacayo de los intereses económicos y militares de los Estados Unidos. La transición. Vendida como un proceso de reconciliación y consenso social, que según sus defensores, “ya no se puede ni debe tocar”. Sirvió en realidad para desmovilizar la resistencia al régimen franquista, que no había sido liquidada a pesar de haber puesto más de cien muertos, pero que fue desarticulada con la complicidad de indignos dirigentes como Santiago Carrillo entre muchos otros, que por un plato de lentejas (de las que se puede comprar con un sueldo de parlamentario), legitimaron al sucesor del dictador, rindieron y vendieron al movimiento obrero, la resistencia antifascista, independentista y antifranquista, integrándose al sistema, para acompañar un cambio en las formas, a través de reformas políticas que ya de por si eran exigidas por Europa y los Estados Unidos para renovar la imagen del Estado español. Es interesante también recordar, que para lograr llevar a cabo aquella supuesta transición, se resucitó al PSOE (Partido Socialista Obrero Español) un partido político que estaba prácticamente muerto, revivido con fondos del Partido Socialdemócrata Alemán de Willy Brandt; se encumbró la figura de un joven y mediático Felipe González, con un discurso renovador y populista, surgido de la nada, y que según el periodista Alfredo Grimaldos resultó ser agente de la CIA (Agencia Central de Inteligencia norteamericana). No es de extrañar que ahora los dirigentes del PSOE digan que nunca han sido un partido republicano, aunque muchos socialistas republicanos que pelearon o murieron en la guerra civil no estarían muy de acuerdo. Se sigue mintiendo sobre el supuesto golpe de Estado del 23 de febrero de 1981, del que muchos periodistas han denunciado al mismo rey como cabecilla de un autogolpe que sobre todo buscaba legitimarlo. En el estado español no ha habido comisión de la verdad por los crímenes franquistas, no hay tampoco un reconocimiento ni justicia para las víctimas, se les niega incluso la justicia internacional por los crímenes de lesa humanidad. No hay memoria, se miente abierta y públicamente sobre la guerra civil y la dictadura en los medios y en los libros de historia y de texto. La reina buena que trabaja para la paz… La reina Sofía ha participado en campañas contra las minas antipersona, que son las armas de defensa principalmente de los pobres y que no son fabricadas por las grandes multinacionales de armamento, sin embargo nada ha hecho por impedir, que su reino, esté en la lista de los 10 países que más armas vende, según el Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI). Su marido, el rey, es acusado y ha sido denunciado por varias ONGs (Justicia i Pau, Coordinadora Estatal de Acciones Solidarias con el Sáhara, entre otras) del Estado español, por ser el intermediario en el tráfico de armas con países totalitarios y que mantienen conflictos internos como Arabia Saudí o Marruecos. Las denuncias fueron desestimadas por los tribunales, que alegaron que toda información “acerca de la exportación de armas es secreto de Estado”. Nada ha dicho sobre todo esto la supuesta defensora de la paz. El príncipe con una gran formación, está muy preparado para ejercer el cargo. Faltaría más, con oportunidades totalmente opuestas al común de los súbditos españoles, Felipe de Borbón, sin tener que trabajar o pasar ninguna de las penalidades de sus paisanos se ha formado, con cargo al erario público, en los más prestigiosos institutos académicos y en las 3 ramas de las fuerzas armadas, sin más mérito que la línea de sucesión “divina”; eso sin mencionar parte de su formación académica, que ha consistido en auténticos cursos de "Imperialismo atlántico" como el de geopolítica, en Georgetown. Y con todo eso, nadie, mas que su propio padre lo ha elegido para ser el nuevo jefe de Estado. La marca España. Aquí la fábula puede ser una comedia o una tragedia, según se mire, por que a ojos de cualquiera que lea mas o menos las noticias, o viaje se entera. El más rancio nacionalismo español, enarbolado por personajes dantescos como Esperanza Aguirre o el mismo presidente Rajoy, que no se sabe bien si viven en el país de las maravillas o en 1492, sólo dan vergüenza ajena, la marca España, son los escándalos de corrupción del partido de gobierno, del marido de la infanta Cristina y de toda la clase política. La marca que quedará, será la marca que llevarán los niños que han sido arrastrados al hambre, las familias arrojadas de sus casas, los mayores a los que se les ha robado sus años cotizados, los jóvenes que no podrán estudiar más o los que son obligados en masa a dejar a sus familias en busca de un futuro y todo ello por “rescatar” o enriquecer aún más, a los banqueros, esa es la marca, una marca de crimen silencioso. La cruda realidad Lo que no es cuento es que en su reinado, en el Estado español se practicó el terrorismo de estado en el conflicto vasco, se desapareció y asesinó a jóvenes independentistas; se crearon grupos terroristas como los GAL (Grupos Antiterroristas de Liberación); se cerraron periódicos y revistas, se censuró y se censura y ya sin ningún pudor; según han documentado diversas organizaciones como la Asociación Contra la Tortura o Amnistía Internacional, se torturó y se tortura, con la complicidad por hecho u omisión de jueces (como el ahora beatificado Baltazár Garzón) de la Audiencia Nacional, tribunal de excepción que ha sobrevivido como herencia de la dictadura; se están arrebatando tantos derechos sociales, económicos y políticos, que se hace difícil intentar imaginar cuando volverán a recuperarse y hasta que punto. El siguiente objetivo, después del relevo, es en blindar, así lo dicen, la inmunidad (o impunidad) del rey ante la ley, para evitar “disparates”. Evitar que sea investigado por la hacienda pública, evitar que sea juzgado por los tribunales ordinarios… En fin, que se busca que se retire como Franco, dejando todo “atado y bien atado”. Sin embargo, la excesiva confianza y prepotencia de los monárquicos o neo-franquistas, les hace vivir lejos de la realidad, desconocen a los cientos de miles que se manifiestan por la república o repúblicas, las cadenas de decenas de miles por la autodeterminación y el derecho a decidir y sólo buscan la legitimación mutua en personajes penosos como (el confeso criminal de Atenco) Enrique Peña Nieto, el presidente más ignorante que jamás gobernó México y que llegó a la presidencia producto de un escandaloso fraude. No se podía esperar menos, pero ya se vendrá mucho más, pero vale la pena recordar lo que dijo Sabino Cuadra, de Amaiur, en el debate parlamentario. “No cambiar de rey, ni el padre, ni el hijo, ni el espíritu de Franco que anida en los dos". Es el tiempo de acabar con la dictadura mediática que enaltece la ignorancia y fomenta la alienación, es la nueva oportunidad de la clase trabajadora, de los distintos territorios, de toda la izquierda que no quiere ni este, ni ningún otro capitalismo, de los pueblos que quieren ejercer su autodeterminación, es la hora de luchar por dejar de ser súbditos de los mismos bancos, las mismas multinacionales y las mismas instituciones franquistas, es el momento de tratar de ganar con dignidad el derecho a ser ciudadanos y ciudadanas, pero no de una o varias repúblicas vacías de contenido y estructuralmente idénticas a la monarquía por su servilismo a los intereses del capital, es momento de retomar todas las consignas con coherencia y unidad: república, autodeterminación y socialismo.
 

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