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30/01/2020 :: Estado español

"De derogación de las refomas laborales, nada"

x Aday Quesada
¿Cuál es realmente la trayectoria ideológica de la nueva ministra de IU?

Hace unos días la flamante ministra de trabajo del "gobierno progre", fue entrevistada por el periódico "El País". Como es natural, la entrevista versó sobre los temas laborales más relevantes . El salario mínimo, las reformas laborales, el precariado, etc. El artículo de nuestro colaborador Aday Quesada no trata de analizar políticamente las respuestas de la ministra, pero sí poner de relieve, con ironía y muy "mala leche", las insuficiencias, contradicciones e incongruencias del programa del nuevo gobierno

  POR ADAY QUESADA PARA CANARIAS SEMANAL

 El periódico español "El País" entrevistó hace unos días a quien a partir de ahora será la responsable de la cartera de los asuntos laborales del nuevo Ejecutivo de Pedro SánchezYolanda Díaz Pérez, que así se llama la flamante Ministra de Trabajo y Economía Social del nuevo gobierno, es calificada por nuestra torpe derecha política - que no por la económica, que ya la conoce- como una descocada "radical" y furibunda "comunista" .

 LA TRAYECTORIA POLÍTICA DE UNA POSTMODERNA

 Con mayor precisión ideológica, no obstante, habría que matizar que los orígenes políticos de Yolanda se encuentran, efectivamente, en el PCE, una organización política a la que no muchos hoy se atreverian a calificar como "comunista", al menos en la acepción histórica que esta definición tiene. Con propiedad habría que decir que la actual titular del Ministerio de Trabajo se ha situado siempre en las áreas colindantes con el eurocomunismo vergonzante. Es decir, a aquél que se avergüenza de reconocer su orientación política socialdemócrata.

 La propia Yolanda Díaz, en una reciente entrevista televisada, al ser preguntada por su identidad política, eludió referirse a su formal definición ideológica, contestando algo así como que "eso del comunismo" era algo un tanto evanescente .

 En cualquier caso, la ideología por la que ha surfeado biográficamente la ministra doña Yolanda en el seno de su partido no ha sido precisamente muy "radical". La señora ministra -que así es como hay que empezar a llamarla- fue un firme baluarte en Galicia del anterior Coordinador de Izquierda Unida, Cayo Lara. Aquél que, sin el más mínimo rubor, llegó a mantener públicamente que "al socialismo era posible llegar a través de la actual Constitución monárquica". La ubicación que Pedro Sánchez ha escogido para ella, por tanto, no es una pura casualidad. Se encuentra en perfecta correspondencia con la trayectoria política y biográfica recorrida por la personaje.

 UNA ENTREVISTA SIN DESPERDICIO

 El conocimiento de estos datos nos permite entrar mejor preparados en la reproducción de los fragmentos más significativos de las contestaciones que la lozana Ministra de Trabajo y Economía Social dio a los periodistas de "El País" que la entrevistaron.

 No es nuestra intención en estas breves notas comentar políticamente el contenido de las citadas declaraciones. Tan sólo nos proponemos que el lector pueda estar al corriente de por dónde se empiezan a desparramar los tiros en la comedia política recién iniciada.

 Empezó la Sra. Ministra tratando de dejar claro cuáles son los principios por los que se va a regir el nuevo "gabinete progresista" al que pertenece. Al fin y al cabo, las declaraciones de principios son siempre baratas. Suenan bien, pero cuestan poco.

 "Sí. - aseguró doña Yolanda con cierta desenvoltura - Este Ejecutivo tiene una mirada profundamente social. Este es el cambio. Y como tiene ese sesgo social, sabemos que las instituciones y la ley están para defender a los débiles. Las instituciones están para defender a los de abajo. Los grandes ya se defienden ellos solos ".

 ¡Cuánta valentía! No obstante el heróico gesto, resulta abracadabrante descubrir que toda una "marxista", que debería de estar muy ducha en eso de la "lucha de clases", se atreva a afirmar con supina ignorancia "que las instituciones están para defender a los de abajo" y "que los grandes ya se defienden solos". Desde su supuesta perspectiva ideológica, doña Yolanda debería haber dicho justamente lo contrario. Que las instituciones han sido a lo largo de toda la historia útiles armas agresivas de "los grandes" para imponerse sobre "los de abajo". La verdad es que escuchar estas posmodernidades, pese a mis escasas 30 y pico primaveras, me hacen sentir como un viejo carcamal ideológico, que todavía no ha alcanzado a entender la naturaleza de los cambios que se han operado en las instituciones estatales que, por arte de magia, lograron convertirlas -según la ministra- de instrumentos de opresión en agentes de liberación.

 Pero cuando la entrevista cobró más interés e intensidad fue en el momento en el que los periodistas trataron de incursionar en aspectos más concretos y crematísticos de los temas laborales. Por ejemplo, en el de la subida salarial.

 -"¿Y la subida del miércoles - le preguntaron los de El País - no es corta para llegar al 60% del salario medio dentro de cuatro años?

 Ante tan "atrevido" cuestionamiento, doña Yolanda asumió con presteza el papel que le ha otorgado el guión del Ejecutivo "progre". Desmintiendo todos los datos y razonamientos con lo que su Secretario General, Alberto Garzón, nos ha estado dando la tabarra en el curso de los últimos años, les espetó:

 "No es una subida modesta, más allá de la discusión de cuál es la senda final hasta el 60% del salario medio. Es una subida importante para un país con salarios bajos. Si como ministra me coloco en las medias europeas de salarios mínimos, claro que es muy modesta ".

La ministra, por lo visto, pretendía que sus entrevistadores de "El País" le pusieran como elemento de referencia la tabla salarial de Ruanda Burundi.

 Pero el momento más delicado de la interviú se produjo cuando los plumillas le preguntaron sobre qué era lo que iba a hacer el gobierno "progre" con las reformas laborales de Mariano Rajoy y de ZP.

 Como entradilla la ministra, reasumiendo por instantes su papel contestatario, soltó un par de perogrulladas que hasta el mismísimo José María Aznar, en su profundo pensamiento cretácico, sería hoy capaz de reconocer:

 -"España lleva desde el año 84 legislando con resultados pobres. Tenemos unas cifras de paro que son insoportables. Llevamos legislando con políticas que, digamos, son fallidas. Efectivamente, es un problema de legislar para resolver los problemas y me parece que hay consenso sobre qué hacer para resolver los problemas".

 -"Bueno, - le hubiera preguntado yo si me hubiera encontrado en el lugar de sus entrevistadores - ¿¡Entonces va a derogar la reforma laboral!?.

-"El PP hizo una macrocontrarreforma laboral con un impacto brutal que ha deconstruido el mundo del trabajo tal como lo concebíamos"- dice la ministra, tratando de mantener el mismo espíritu contestatario .

 -Entonces… ¿¡Verdad que la derogará!?

 - "¿Técnicamente - se pregunta a sí misma doña Yolanda - se puede derogar todo esto? No. Hay que legislar. Hay cuestiones que podemos decir “esto se deroga”, como venimos haciendo. Y hay otras, además, que no queremos que se hagan mirando hacia el pasado. No quiero mirar las cifras de temporalidad del 35%. En este lapso temporal han cambiado las relaciones laborales." 

 - ¡Ahhhhh...! ¿¡Entonces - pregunto yo a la ministra, suplantando imaginariamente a los periodistas de "El País" - no se van a derogar las reformas laborales que usted y los suyos nos prometieron, día sí y día también, que iban a tirar inmediatamente al basurero de la historia!?

  - "No, eso técnicamente no es posible.- contesta con aplomo- Y creo que la metodología de negociación que hemos empleado en el acuerdo es la correcta".

 Pero el "éxtasis revolucionario" lo alcanzó la ministra en el cenit de la entrevista, cuando fue preguntada acerca de qué procedimientos iba a utilizar para llegar a acuerdos sobre cambios en la legislación laboral.

 - "Lo haremos - alegó con tono "bolchevique" doña Yolanda Díaz - con diálogo social y según cómo vaya, vamos a ver cada herramienta. Por ejemplo, en el despido con bajas justificadani siquiera voy al diálogo social. Y se lo he explicado a los agentes sociales desde la convicción de que los derechos humanos no se negocian. La preservación de la salud está por encima de cualquier cuestión.

¡Qué coraje, qué arrojo, qué osadía! Confieso que cuando leí esta última contestación ministerial me sentí aliviado , recobrando la firme convicción de que nos encontrábamos en muy buenas manos. La ministra "revolucionaria" está dispuesta a poner sus ovarios sobre la mesa para impedir que se produzcan sentencias escandalosas como una de las últimas dictadas por el Tribunal Supremo, por la que un asalariado fue puesto en la calle - con escándalo de todo el mundo mundial - por faltar al trabajo teniendo bajas médicas que justificaban plenamente su enfermedad. Su energica decision no equivale a "asaltar los cielos" que nos prometia Pablo Iglesias, pero hay que reconocer que se trata de una historica conquista de la ministra. ¡Valía la pena esta coalición! 

 "¡Habemun Revolutio!", que diría el rebelde Espartaco.

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