De transgénicos, ecología y desarrollo sostenible

Cuando todo se rige mediante normas de productividad, rentabilidad y competitividad cualquier atropello es válido mientras se ajuste a estos conceptos del neoliberalismo dominante. Para que las empresas sean rentables (se forren) vale todo: represión sindical, accidentes laborales, deslocalización salvaje, convenios ridículos y por supuesto: manipulación y contaminación de los productos para sacarles más y más rendimiento. Los transgénicos entran dentro de esta lógica capitalista-produccionista y consiste en manipular alimentos genéticamente, sin importarles que dañen al consumidor, para así a menor coste del producto aplicarle una mayor plusvalía y en consecuencia ganar más dinero. Las multinacionales y comercios en general se frotan las manos con el invento.
Desde los estados, desde las "democracias" se nos dice continuamente que todo eso "puede regularse" (lo mismo dicen con los acuerdos de Kyoto.... todo mentira), controlarse mediante leyes, lo que denominan "desarrollo sostenible". Pero, veamos ¿es esto posible? El capitalismo no entiende de "sostenibilidad’, no entiende de responsabilidad; entiende de ganar dinero a costa de lo que sea. Desde de las propias administraciones, que son quienes crean las "leyes protectoras" del medio ambiente, se fomenta ese sistema desigual que está acabando (con leyes o sin leyes) con los recursos, ya sean humanos o materiales, y al mismo tiempo dicen que son capaces de proteger el medio ambiente. Venimos avisando desde hace tiempo que las leyes del mercado no entienden de derechos humanos, y por extensión, tampoco de curaciones medioambientales. Además la realidad científica y estadística nos viene dando la razón ya que por ejemplo para mantener a medio plazo el consumo tan sólo de EEUU se necesitarían 3 planetas tierras vírgenes.
Las administraciones ajustan una legislación a la "demanda social" para que todo pueda seguir igual mientras las masas permanecen tranquilas. Aquello de "que todo cambie pero que todo sigua igual" se estila más que nunca. El tiempo nos demuestra que el capitalismo global, de quien los estados son sus mejores cómplices, está demoliéndolo todo sin piedad: el medio ambiente, los animales, las personas y también a los alimentos; y con ello a todo a la vez (las personas explotadas comemos alimentos explotados.....), pasándose por el forro las pocas leyes proteccionistas que existen.
En consecuencia, estoy de acuerdo con la necesidad de una producción que no dañe el medio ambiente, que intente minimizar el uso de recursos no renovables y que utilice siempre que sea posible alternativas renovables (en esto incluyo, por supuesto la no manipulación de los alimentos). Pero no nos engañemos; la búsqueda de ganancias es, y no la ignorancia, la causa de la crisis medioambiental actual. La producción capitalista siempre busca minimizar los costes para conseguir un nivel de ganancias cada vez más elevado para sobrevivir, y no puede proteger el medio ambiente. En concreto, la crisis mundial de la deuda ha acelerado la tendencia hacia las cosechas comerciales en detrimento de la agricultura de subsistencia. Esto ha causado la destrucción de las selvas tropicales, hambre y enfermedades. La lucha para salvar nuestro planeta y la lucha para destruir el capitalismo deben ser conjuntas o ambas fracasarán.
Esto es lo que ecologistas, partidos políticos, ONGs, sindicatos, que curiosamente viven de las prebendas del estado-capital, parecen no querer comprender. Creen que es posible vivir en este salvaje mundo desigual-globalizado respetando los recursos y que estructurado leyes, para mas inri emanadas de la misma mano que genera el destrozo, se puede solucionar el problema. A todo este embrollo le llaman "desarrollo sostenible", que en el mejor de los casos se queda en un "querer y no poder".
Mucho me temo que la explotación de todo ello (recursos, alimentos, personas, animales...) no dejará de existir mientras no destruyamos el orden mundial establecido y levantemos un mundo nuevo, con unos nuevos valores radicalmente opuestos a los que hoy existen basados en la competitividad. Las leyes no protegen nada, somos nosotroxs quienes debemos de protegernos de las leyes y de quienes las hacen, en un camino basado en la organización horizontal y fraternal totalmente contrapuesta a lo que hoy conocemos como "relación entre iguales". El camino es largo, pero tiene que empezar pronto ¿Te apuntas?
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