Derecho a molestar: Valladolid profundo y libertad de expresión

Con esta ordenanza se limita gran parte de las actuaciones que los últimos años han realizado diversos movimientos sociales en Valladolid para hacer llegar sus mensajes a la Opinión Pública. Estos son algunos ejemplos de las actuaciones sancionadas con multas a raíz de la nueva ordenanza:
Repartir Octavillas (falta leve): 750 Euros.
Poner una pegatina sobre mobiliario urbano (falta leve): 750 Euros.
Pegar un cartel (falta leve): 750 Euros.
Desplegar una pancarta en el balcón de tu casa (falta leve): 750 euros.
Realizar un mural (falta grave): 1500 Euros.
Que te pillen tres veces haciendo alguna de las cuatro cosas primero citadas (falta grave): 1500 euros -claro, quizás te lo merezcas por torpe-.
Como se puede ver, la ordenanza de marras deberia ser llamada más bien "de PROMOCIóN de actividades antisociales", es decir, de promover que la policía municipal se dedique a la muy antisocial labor de multar a los ciudadanos que ejercer su libertad de expresión, entre otras cosas, frente a las arbitrariedades del gobierno municipal y frente a los valores autoritarios que el señor alcalde se honra en representar.
Estas sanciones se aplicarían sin perjuicio de tener que pagar la reparación de los "daños" que tales actividades producen, todo ello según el particular criterio del Ayuntamiento que llevó las juras de bandera al centro de la ciudad y apaleó a personas que simplemente celebraban la noche de san Juan a la orilla del río; según el partícular criterio de un ayuntamiento "cementofilo" que convierte en suelo urbanizable hasta la ultima brizna de hierba, y que despide a trabajadores y cierra fábricas para que ciertos sinverguenzas sigan haciendo negocio con la construcción.
Para completar una serie de medidas que suponen una privatización de la calle al servicio, como mínimo, de los sectores más lastimosos de la sociedad -aquellos que defienden ardientemente su derecho a que una tapia pintada de gris siga pintada de gris-, la convocatoria de cualquier acto público deberá ir acompañada del pago de una fianza en previsión de posibles desperfectos (a saber, que durante la misma se realice alguna de las actividades sancionadas).
Habrá vecinos a los que moleste ver un cartel sobre una pared gris, y a otros nos molesta que ese vecino esté haciendo negocio y especulando con las necesidades de vivienda mediante su solar, tapiado con la tapia donde se pegó el cartel. Ninguna ley represiva va a eliminar la necesidad que tantos y tantas tenemos de seguir protestando, porque cuentan más las vidas de iraquíes muertos, o de trabajadores de la construcción muertos, o de campesinos arruinados por las multinacionales, que el "buen gusto" de algunos vecinos exigiendo una ciudad muda.
Las fuerzas vivas del mundillo alternativo vallisoletano ya están llevando a cabo distintos actos de resistencia y sensibilización frente a esta impresentable normativa, como la pegada de carteles, a plena luz del día y en zonas concurridas, con el texto "Pegar este cartel, 750 euros de multa; tu libertad, no tiene precio". Y más cosas que habrá.
¿Conseguiremos los del Valladolid "superficial" imponernos a esta nueva rama del carpetovetonico Valladolid profundo? La respuesta ésta en el aire (en esta ciudad, por lo demás, apestosa y alergenicamente contaminado).
Movimiento por la Objeción de Conciencia - Valladolid







