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20/10/2020 :: Estado español

Después del 17 de octubre: independencia del poder y desarrollo organizativo

x CAS Estatal
El 17 de octubre, desde 40 «aldeas galas» del Estado español se han organizado manifestaciones y concentraciones en defensa de la sanidad pública

El 17 de octubre, desde 40 «aldeas galas» del Estado español – como bien nos describe el colectivo Voces en Lucha en su espléndido trabajo 1 sobre las movilizaciones y de sus razones – se han organizado por la Coordinadora Antiprivatización de la Sanidad (CAS) manifestaciones y concentraciones en defensa de la sanidad pública con características que no se dan en ninguna de las muchas convocatorias por la sanidad, y que son difíciles de encontrar en otras.

En todo combate es esencial identificar bien al enemigo y no caer en el juego trucado de convertirse en peón -generalmente a sueldo- del gobierno de turno. Y, dado que es evidente que los intereses de los grandes banqueros y empresarios están representados en nuestros lares, tanto por el PP, como por el PSOE (ahora con Podemos), como por las derechas nacionalistas, los gobiernos «progresistas» demuestran su utilidad al capital como neutralizadores o amortiguadores del descontento social.

Ese es el valor de la lucha de organizaciones como CAS, que lleva dieciséis años señalando el cáncer de la privatización y de la penetración del capital en la gestión, en los conciertos y en la subcontratación creciente de parcelas de la sanidad, planificada y ejecutada por el Ministerio y las Consejerías de Sanidad de todos los colores políticos, «puertas giratorias» mediante. Todo ello, a partir de leyes como la 15/97 o el articulo 90 de la Ley General de Sanidad.

Y es por ello que representan un peligro para el poder, precisamente en momentos dramáticos como los actuales, cuando el gobierno apuesta por intentar justificar su inacción ante la desesperación que inunda los barrios obreros agitando el espantajo de que «peor sería que viniera la derecha». El clamor que denuncia la escalada represiva exigiendo «más sanidad y menos policía», con toda su simplicidad y rotundidad, pone el dedo en la llaga y marca el principio de la incorporación de la juventud a una lucha que, hasta ahora, les parecía lejana.

Los comités o consejos organizadores de las movilizaciones han sabido construir la unidad de colectivos diferentes precisamente sobre la base de la radicalidad (de ir a la raíz del problemas), del rigor del análisis y de su voluntad de expresar el sufrimiento y la impotencia de gente ante la degradación de la sanidad pública.

La denuncia de la matanza, hasta ahora impune, ocurrida en las residencias de mayores o la denegación de atención sanitaria a los mayores de 70 años ha tenido como consecuencia la incorporación en diversos lugares del movimiento de pensionistas a la lucha por la sanidad. Las más de 20.000 muertes, muchas de ellas evitables, han servido para que los trabajadores y trabajadoras veteranos, que acumulan conciencia y experiencia de lucha asuman que el combate contra la privatización es a vida o muerte.

El éxito de la convocatoria de manifestaciones y concentraciones en algunos lugares ha sido el resultado del trabajo continuado, a pie de calle, que unas veces se manifestaba como acciones más o menos rotundas y otras simplemente servía como referente a donde acudir para denunciar o pedir ayuda cuando las listas de espera son insoportables. Y precisamente, esta tarea -casi de hormiga- de estar bien pegado al sufrimiento y a las necesidades de la gente, de resolver problemas unas veces, y otras de servir de herramienta de lucha, es el secreto de la construcción de poder popular.

En muchos otros territorios, la movilización ha ocurrido por primera vez y se empieza a recorrer un camino que será más fácil apoyándose y aprendiendo de la experiencia de otros lugares.

La lucha continúa y todo indica que tendremos que responder con más fuerza y organización a los difíciles tiempos que se avecinan. El ambiente de cooperación, respeto y voluntad unitaria del que partimos es nuestro mayor tesoro y constituyen el caldo de cultivo que permitirá ampliar el trabajo y desarrollar la organización.

La lucha de clases no se confina.
La lucha es el único camino.

Referencias

https://vocesenlucha.com/2020/10/18/de-aldeas-galas-y-sanidad-publica/

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