El apoyo al gaztetxe Euskal Jai llegó ante Barcina

Precedida de una cacerolada vecinal convocada para las 17.30, varios centenares de jóvenes se dieron cita en las inmediaciones de Nabarreria, a convocatoria de la Asamblea Euskal Jai, para participar en la denominada "Procesión de San Sinpermiso", coincidiendo con la celebración del Privilegio de la Unión.
Minutos después, la comitiva se dirigió hacia la Catedral iruindarra, donde estaba prevista una misa en la que iban a participar los miembros del Consistorio, uno de los actos oficiales de esta jornada.
Coincidiendo con su llegada, tres jóvenes aparecieron encaramos en la parte superior de la basílica, entre los vítores de los congregados. Dos de ellos, disfrazados de ángel y demonio, se encadenaron a la cruz que preside el tejado de la Catedral, mientras el restante, subido a uno de los dos campanarios, desplegó una pancarta con la leyenda «Gaztetxea aurrera».
El atronador golpeteo de objetos metálicos y el sonar de silbatos podía oirse dentro de la Catedral, a la que los ediles de UPN, PSN, CDN y EA tuvieron que acceder por la parte de atrás. El repique de campanas llamando a la ceremonia religiosa fue un acicate añadido para los concentrados, que aumentaron el nivel sonoro de sus protestas.
El boicot a los actos oficiales también se extendió al interior del templo, en forma de sabotaje oloroso. Algunas personas que consiguieron superar el control policial formado en las entradas al recinto eclesiástico dejaron caer dentro de la iglesia diversas bombas fétidas. Ni siquiera el incienso litúrgico consiguió contrarrestar el fétido ambiente que se vivió en los prolegómenos de la ceremonia.
Ya en la calle, los enfrentamientos verbales entre concentrados y agentes de la Policía Municipal, que hacían la función de filtro a un espacio público como es la Basílica iruindarra, comenzaban a arreciar con gritos como «Zuek ere txakurrak zarete» o «Municipal, subnormal», mientras algunos otros exhibían carteles con la inscripción «Munipas, el brazo tonto de la ley».
Parodia teatral
La situación se relajó un tanto poco después con motivo de la puesta en escena de una parodia teatro-musical, en la que se simuló una procesión "religiosa" en la que no faltaron la figura del obispo, ángeles y monaguillas.
Además de interpretar una canción en euskara con la melodía "When the saints go marching in", cuya letra reivindicaba la ocupación de la calle por parte de los jóvenes, se realizó una breve escenificación en la que el personaje del obispo habló del antiguo gaztetxe Euskal Jai como de un espacio «en el que se han dado cita el pecado y la fiesta».
Su final coincidió también con la llegada de la Comparsa de Gigantes y Cabezudos, y de los zaldikos, preparados para desfilar y bailar después de la misa. El tañir de las campanas avisó de la finalización de esta ceremonia y la consiguiente salida de la corporación, por lo que muchos vecinos quisieron penetrar en el recinto.
Sin embargo, el cordón de policías municipales incrementó su labor de filtro, en función de la vestimenta de quienes querían traspasar el umbral de la basílica. Esto encrespó todavía más los ánimos de los presentes, que increparon el papel de los agentes, alguno de los cuales no dudó en amenazar a un joven diciéndole que «te voy a abrir la cabeza de una ostia» y a otras chicas, a las que impidió el paso, les espetó que «no paséis porque a lo mejor os violan ahí dentro».
En cualquier caso, el control policial no impidió que se colara más de una persona que, con carteles, protestaron ante la aparición en escena de la alcaldesa, Yolanda Barcina, y el resto de corporativos. Las críticas se extendieron al posterior concierto de La Pamplonesa en la Plaza del Castillo, donde también tomaron parte los ediles.
Antes de esta ajetreada jornada vespertina, dos jóvenes ya se habían encaramado a uno de los balcones de la fachada principal para protestar por el derribo del gaztetxe, por lo que fueron detenidos y, con posterioridad, puestos en libertad.
Tximista, sin agua
En otro orden de cosas, el gaztetxe Tximista, recientemente ocupado en la zona de Iturrama Nuevo, se ha quedado sin suministro de agua, ya que agentes de la Policía Municipal procedieron a primeras horas de la mañana de ayer a su corte, algo que ya hicieron este pasado lunes con la electricidad.
Este nuevo contratiempo, además del «acoso policial que estamos sufriendo», según denunciaron los jóvenes en una rueda de prensa, no va a amilanar sus iniciativas, «por lo que vamos a seguir dando vida al barrio, a Iruñea, y a defender los espacios liberados».







