El conteo de manifestaciones, un reto pendiente

El colectivo Contrastant, formado por un grupo de profesores catalanes, ha puesto en evidenciala falta de rigor de los medios de comunicación a la hora de informar sobre la asistencia a las manifestaciones, sobre todo las de gran formato. No es, evidentemente, un fenómeno propio de Euskal Herria, pero sí que su utilización masiva en los últimos años está muy directamente vinculada al conflicto político vasco.
Según explica a GARA Miquel Almirall, miembro de Contrastant, esta práctica entronca directamente con la política que el anterior presidente del Gobierno español, José María Aznar, llevó a cabo respecto a ETA y hacia Euskal Herria. «Estas manifestaciones eran parte de un sistema y se convertían en una muestra de apoyo a la política del PP. En ellas se primaba la propaganda sobre la información», destaca.
Precisamente, fue el tratamiento informativo de la manifestación convocada en Barcelona tras la muerte de Miguel Angel Blanco en 1997 el que ejerció como detonante para que Contrastant comenzara a trabajar. «Vimos que la cifra de asistencia que daban los diarios no era cierta. Dijeron que había un millón de personas y nosotros recordábamos que en la manifestación por el Estatut en 1977 también se dijo que acudieron un millón de personas. Y teníamos en la memoria que la del 77 era más larga que la de Miguel Angel Blanco», explica.
A partir de ahí, midieron el Passeig de Gràcia de Barcelona, donde se celebró la manifestación de Blanco, «y comprobamos que era imposible que hubiera allí un millón de personas».
«Cifras imposibles»
Almirall subraya que existen una serie de cifras de asistentes que se han publicado en los medios de comunicación íun millón de personas en Barcelona en manifestaciones contra la guerra de Irak ó 100.000 en Donostia en una convocatoria de Basta Ya en 2003í que «resultan científicamente imposibles, porque no cabe tanta gente. En Catalunya no habido ni una manifestación de un millón de personas». Almirall añade que esta inflación de cifras hace perder la perspectiva sobre qué supone que haya 100.000 personas en una movilización.
El método utilizado por Contrastant para sus conteos consiste en medir el área útil por el que transcurre la movilización y restarle los obstáculos de mobiliario urbano que existen. A partir de ahí, cifran la asistencia en dos personas por metro cuadrado si la manifestación está en marcha y en tres si ésta se encuentra parada.
Este procedimiento ha sido utilizado por diarios como ""El País"" en algunas ocasiones recientes, como las manifestaciones celebradas la pasada primavera en Madrid contra la declaración del Congreso para un eventual diálogo con ETA y contra la legalización del matrimonio homosexual. Este diario delimitó el espacio ocupado por las marchas mediante fotografías aéreas y puso de manifiesto que para que la cifra dada por algunos convocantes fuera real habría que contabilizar hasta ocho personas por metro cuadrado, es decir, algo lógicamente imposible.
Almirall se muestra crítico con la labor de los periodistas que informan sobre las manifestaciones, «ya que actúan como una mera correa de transmisión, como hacen los coches, de una idea que interesa difundir». En este sentido, subraya que «los periodistas no hacen lo que tienen que hacer» y destaca que si un colectivo sin grandes medios como Contrastant ha sido capaz de contar la asistencia de múltiples manifestaciones, «los medios de comunicación, sin duda alguna, tam- bién son capaces». GARA realiza habitualmente conteos de manifestaciones computando las filas que pasan cada minuto y las personas que forman cada fila por término medio. Es, salvo alguna excepción puntual, el único medio vasco que lo hace de forma regular.
Junto a ello, recuerda que hay diarios como "El País" que se fijan como obligación en su "Libro de Estilo" contar los asistentes a lasmanifestaciones, «pero luego no lo hacen».
La falsa neutralidad
Desde Contrastant subrayan la paradoja de que el número de asistentes a una manifestación puede convertirse en el dato más importante («de hecho, muchas veces se pone la cifra en el titular o en el subtítulo»), y, sin embargo, los medios no las cuentas. «Muchos ni siquiera la ven», añade.
Este colectivo ha constatado otra práctica que considera criticable: la de basarse en fuentes interesadas, que pueden ser bien los propios convocantes de la movilización o la Policía Municipal del lugar.
Hay medios que, en un supuesto ejercicio de neutralidad, ofrecen todos estos datos sin que el lector tenga elementos de juicio que le permitan discernir si son correctos o no.
Otros, en cambio, optan por difundir la versión policial. Pero entre las distintas policías también existen discrepancias dependiendo de la posición de la administración competente. La página web de Contrastant íwww.contrastant.netí recoge un estudio sobre la manifestación convocada en junio por la AVT contra la política del Gobierno del PSOE respecto a Euskal Herria. En ella, la Delegación del Gobierno español (PSOE) cifró la asistencia en 240.000, la Policía Municipal de Madrid (PP) en 850.000, y la Comunidad de Madrid (PP) en un millón.
«Si ya es poco serio fiarse ciegamente de fuentes policiales, todavía lo es menos que ante una disparidad tan grande se opte simplemente por citar todas las cifras y pensar que así se ofrece una información esmerada», concluye.







