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Pensamiento :: 09/09/2009

El libro de texto. Intereses económicos y dominación escolar

Txelu
Los libros de texto obligan al alumnado a adoptar una posición pasiva, a convertir a las niñas y los niños en meros almacenes de datos.

Alumnado, profesorado y familias aceptan la presencia del Libro de texto en la educación escolar, como único medio para alcanzar el aprendizaje, sin tan siquiera imaginar alternativa posible.

Pero colocando el foco en quien tiene “mayor responsabilidad” en la elección de la metodología a emplear y, en teoría, mayor formación sobre temas educativos: el profesorado; puede comprobarse como este colectivo (generalizando y dando ánimo a experiencias como Paideia, O’Pelouro, Trabenco…) “se salta” varios de los principios “formalmente” aceptados como de “reconocido prestigio pedagógico”:

- Contextualización. Dado que la realidad de una niña en Ceuta, difiere de la de un joven de Hernani; la de un niño de Tenerife, es distinta a la de una muchacha de Leganés… ¿cómo es posible que se pueda utilizar el mismo material para alcanzar los aprendizajes?. Se obvia la educación, como capacidad para apropiarse de la realidad, de comprenderla, de sentirla, de construirla, de transformarla. En nada tiene que ver, la realidad que se vive en la Cañada Real, Las Tres Mil Viviendas, Barrio España… con la existente en La Moraleja o Puerto Banús… por tanto, si se busca una individualización que permita el desarrollo integral de la persona, difícilmente se conseguirá por medio de ofrecer el mismo lenguaje, los mismos dibujos, las mismas actividades, los mismos contenidos. Bonitas palabras las de contextualización e individualización, encerradas en manuales y leyes, aprisionadas en teorías por un sistema capitalista, que utiliza la escuela como soporte, medio de control y perpetuación social del modelo establecido por medio de la homogeneización del alumnado; eliminando, cual ejercito, la particularidad, la diversidad, estableciendo un “modelo único” con el cual medir, valorar, evaluar. Referente marcado por el individualismo (no confundir con el respeto a la individualidad), la competencia, la violencia, el vaciamiento personal…

- El profesorado delega en el libro de texto la selección y ordenación de los contenidos, considerándolo como una tarea externa. Sin cuestionar tales conocimientos, su presencia, su conveniencia…

- El contenido de los textos utilizados no es cuestión intranscendente. No abogo por esos ejercicios propuestos en Escuelas Racionalistas: “Si el patrón te ha explotado y con el fruto de tu trabajo ha conseguido trescientos kilos de patatas…”; pero tampoco por el “buenrollismo” de editoriales progre, con la presencia de dibujos de gente negra, del papá cocinando… ¿Dónde está la población gitana?¿Dónde la madres encarceladas?¿Dónde los padres yonquis?¿Cuántos dibujos se han realizado de la típica casa de campo con su arbolito, su chimenea… dónde están las chabolas, el hacinamiento vertical de las ciudades, el paro, la prostitución, los atascos, la ausencia de espacios públicos de socialización…?

- ¿Cuántas actividades de trabajo en grupo, por parejas, en gran grupo fomentan los libros de texto? Volvemos a los valores capitalistas. Aprendizajes individuales, caminar por separado y reprimiendo la vitalidad de las criaturas que buscan la socialización, la creatividad, el movimiento. El modelo capitalista ha conseguido pasar del pensar en plural, en colectivo, del “nosotros”, a centrarse en el “yo” como medio de interacción y socialización y el Libro de texto tiene parte de culpa.

- Los libros de texto obligan al alumnado a adoptar una posición pasiva, a convertir a las niñas y los niños en meros almacenes de datos, inconexos y carentes de significado para la vida. Alejándose de verdaderos aprendizajes útiles y significativos; valorando como únicas destrezas la capacidad memorística, la repetición mecánica, rutinaria de actividades, la sumisión a la figura de Autoridad…

- Atendiendo al principio de individualización, los textos propuestos por las editoriales no respetan los diversos ritmos de aprendizaje. Pensemos por ejemplo, en las personas con discapacidad, con diversidad funcional, reflexionemos acerca de las personas que por diferentes motivos personales, económicos, culturales… encuentran barreras para el aprendizaje, para la participación, para la socialización. Y es en ese momento cuando la “Inclusión”, se considera un error y se advierte como mejor solución el Centro de Educación Especial, sin realizar un acto de autocrítica acerca de la labor docente ejercida.

El alumnado que no se “adapta” a este modelo de aprendizaje, es considerado como disruptivo, violento, “retrasa el ritmo del grupo”… y es cuando entran en juego los expedientes y toda la maquinaria represiva del sistema educativo. Los intereses económicos de las editoriales, irrumpen en la vida escolar para hacer negocio y de paso, perpetuar los valores del Capital y el Estado.

Este escrito no pretende ser exclusivamente un alegato anti-Libro de texto, sino una reflexión sobre la necesidad de utilizar metodologías en las que el alumnado sea protagonista de su aprendizaje, se implique en un proceso que considere necesario para su vida, y en ese camino adquiera determinados valores que favorezcan el progreso social. El simple cambio de utilizar el Libro de texto como eje vertebrador de la dinámica educativa, a disponer en cada aula de una pequeña biblioteca, en la que entre otro material, hubiese algunos libros de texto, supondría una reflexión y un trabajo por parte del profesorado digno de consideración.

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