El PP y las sotanas salen a la calle, hay que plantarles cara

Las clases medias del españolismo clerical y reaccionario, los agricultores acomodados de Castilla, sectores del funcionariado y clérigos, sacan la cabeza, liderados por el PP y la jerarquía católica.
Primero salieron, "en nombre de las víctimas del terrorismo", contra cualquier negociación del Gobierno con ETA y, por supuesto, por la "unidad de España". Después se fueron a Salamanca, a movilizarse contra la devolución de los papeles incautados a los republicanos catalanes y -otra vez-, por la "unidad de España". Esta manifestación es especialmente sangrante, cuando los papeles a retornar no sólo son un botín de guerra, sino un botín muy especial, pues fueron utilizados para fabricar las pruebas de la sanguinaria represión franquista de la posguerra.
La tercera vez han salido "en defensa de la familia española", contra los derechos de las parejas gay y esta vez les acompañaban las sotanas: desfilaron nada menos que 20 obispos, alentados por el propio Vaticano. Es la reacción virulenta de la clerigalla ante el reconocimiento de un derecho reivindicado desde hace muchos años por los colectivos gay: un derecho que no casa con la moral clerical y represiva que quieren imponer. Los colectivos gay han llamado a hacer del "Día del Orgullo Gay", el 2 de julio, una jornada en defensa de sus derechos. Merecen el apoyo de todos y todas.
CRECE LA POLARIZACIóN SOCIAL Y POLÃTICA
La derecha se ha animado y han prometido nuevas marchas. Hablan de una a favor del trasvase del Ebro en Valencia; de otra a favor de la "libertad de enseñanza" en otoño... Y, por supuesto, de lo que haga falta, si el Gobierno hace cualquier concesión a ETA.
Es verdad que esta dinámica de enfrentamiento se centra sobre todo en Madrid, Castilla y Levante. También es cierto que la "marcha de las sotanas" , presentada como un alarde de movilización, fue en realidad un fracaso, si se tienen en cuenta los medios desplegados y la implicación directa de los obispos. La realidad es que fue superada con creces por la asistencia al Carnaval de Carlinhos Brown, convertido en "contramanifestación"por los colectivos gay.
Sin embargo no se debe restar importancia al profundo significado de esta salida a la calle del "franquismo sociológico". Estas manifestaciones reflejan una gran y creciente polarización social, en la que los enfrentamientos políticos comienzan a bajar del parlamento y la prensa a la calle. Crean el perfecto caldo de cultivo para el fortalecimiento de la extrema derecha, que ha comenzado a hacer pie en barrios obreros de Madrid, como Villaverde.
UN GOBIERNO PUSILÁNIME
Lo más penoso del caso es la reacción cobarde del Gobierno Zapatero: "generoso" y "tolerante" ante el alarde de la reacción. Ni siquiera después de que la Comisión del 11-M haya dado por probada la manipulación del atentado por gobierno del PP, el PSOE se atreve a reprobar a Aznar en el Congreso. En cuanto a la negociación con ETA, el Gobierno, encogido ante una derecha crecida (y un sector del PSOE), aparece incapaz de hacer ningún "gesto" relevante, como iniciar el acercamiento de los presos.
Pero donde destaca la cobardía del Gobierno es en sus relaciones con la jerarquía católica. La participación de ésta en la "manifestación de las sotanas" no sólo era para aglutinar a la reacción, sino para presionar por el mantenimiento de esa montaña de dinero que cada año recibe de un Estado supuestamente "no confesional". No en vano, este 2005 finaliza la última prórroga de los "Acuerdos con la Santa Sede" de 1979, y toca renegociarlos.
El ministro Aguilar se niega a dar las cifras de la financiación pública de la Iglesia. Dice que "podrían marear al lector". Pero se sabe que el monto anual de la rapiña eclesiástica alcanza los 3500 millones de euros (¡600.000 millones de las antiguas pesetas!). Esta cifra estratosférica suma los ingresos que reciben del IRPF; el pago de más de 33.000 profesores de religión; la enorme suma de subvenciones a sus centros concertados; los fondos para conservar "su" patrimonio y pagar a los capellanes del ejército, cárceles y hospitales y, finalmente, los que resultan de una escandalosa exención general de impuestos. La realidad es que la Iglesia católica vive, literalmente, de los fondos del Estado.
Pero Zapatero lo encuentra "normal". De esta manera, según él, "la revisión global de los Acuerdos con la Santa Sede no figura entre las prioridades del Gobierno". El ministro Aguilar remacha el clavo: "la financiación es un ejemplo magnífico de que la relación entre el Gobierno y la Iglesia católica es positiva y está fundada en una voluntad de cumplir con generosidad los acuerdos con la Santa Sede de 1979 [denunciados por socialistas como Peces Barba, como inconstitucionales]"
HAY QUE RESPONDER
Mientras la derecha se rearma, el Gobierno desmoviliza y sigue financiando a la Iglesia. Bien mirado, quien acabó pagando la factura de los autobuses de la "manifestación de las sotanas" fue el "generoso" Gobierno Zapatero.
La izquierda del "bloque de gobierno" (IU, IC y ERC) aparece cada vez más como una sombra del PSOE y no parece que les preocupe lo que hace el Gobierno. Enfrentar a la derecha reaccionaria exige construir una izquierda libre de toda atadura con el Gobierno; una izquierda comprometida con su clase y sin miedo a denunciar la cobardía del Gobierno y a hacerle frente, cada vez que ataca derechos y conquistas.
A Luchar por el Socialismo n.º 28. A Luchar por el Socialismo es una publicación mensual del PRT-Izquierda Revolucionaria, sección en el Estado Español de la Liga Internacional de los Trabajadores.







