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Estado español :: 03/02/2004

El remolque de la izquierda

Txolo
Somos un@s buenaz@s. Sí alguien habla de solidaridad, de libertad, ahí estamos nosotr@s, detrás. No pedimos nada a cambio, lo sentimos así. Ahora, que otro sentimiento que me va surgiendo del interior es el de tontería. Yo no se si es que me siento to

Allá por Francia se les ocurrió un día hacer una revolución. Como no sabían como sentarse, pues dijeron "unos que se pongan a la izquierda, otros a la derecha". Los de la izquierda querían más cambios, los de la derecha menos. Así empezó todo.

Hoy resulta que, de esta manera de sentarse, hemos hecho un mundo. "Yo soy de izquierdas". "La izquierda es así". "Pues yo soy de extrema izquierda". Realmente nadie se plantea que el término no es que sea anecdótico en su origen, es que, además, no es en absoluto definitorio. Pero nos lo creemos.

El cómo nos llamemos no es tan importante. No estoy diciendo que uno se llame "izquierda" y otro se llame de otra manera. No es un mundo para mí que "izquierda" en su origen no signifique nada , de hecho, sí suelo usar mentalmente esa línea que va de izquierda a derecha (o viceversa) y ubicar en un extremo a los que quieren más cambios y en el otro a los que quieren que todo siga igual o vuelva a tiempos pasados.

Pero la cuestión si que tiene su importancia. La tiene en cuanto unas agrupaciones parlamentarias se esfuerzan en etiquetarse "de izquierda" y van con aquel mensaje de "la izquierda tiene que estar unida". Un@s se lo creen, otr@s no, y otr@s dicen que no pero luego no son más que vagones de una locomotora, que se llama IU + PSOE, que circula por unas vías que se llaman SISTEMA (original, ¿qué no? Pues se me acaba de ocurrir )

No puedo creer que en el mundo , con la cantidad de gente que hay, sólo existan dos pensamientos. El de derechas y el de izquierda. Bueno, realmente lo que no puedo creer es que haya gente que crea esto o que actué como si esto fuese así. Incluso supuest@s compañer@s se justifican "es que los de derechas están unidos". Se imbuyen en una supuesta familia de la que en teoría discrepan pero de la que después viven. Como esas ovejas negras de familias adineradas que se corren sus juergas pero luego cuando acaba la guita para seguir de pedo, vuelven cabizbajos a papá como niñ@s buen@s . "Somos la izquierda, estamos en casa... sosiego y calma".

Pues bien. El problema radica en que en el mundo hay muchos más de dos pensamientos. Nos agrupamos por afinidades, aun pensando tod@s de manera distinta, y aún habiéndonos agrupado en multitud de grupos, siguen existiendo muchos más de dos pensamientos. Soy de la opinión de que los que luchan deben estar lo más unidos posibles. Pienso que es necesario aplicar una democracia radical y, partiendo de unos principios comunes, que cada cual aporte sus opiniones (principios accesorios) y así vayamos construyendo, en asambleas, por consenso, una alternativa.

Ahora bien, ¿qué pasa cuando gente que se denomina "de izquierdas" permanentemente pisotea esos principios comunes? ¿Qué puede más, el nombre o los hechos?. Desde hace tiempo casi me obsesiona que la lucha política se haya transformado en un cúmulo de frases y contrafrases, palabras y contrapalabras, asociaciones rápidas y frágiles, en lugar de ser un espacio construido mediante la razón, el análisis y la acción directa. Si uno nos dice "soy de izquierdas", ya es "de los nuestros". No miramos los hechos , las actuaciones, nada.

Si hay una manifestación convocada por IU contra la primera cláusula que dice que la parte contratante de la primera parte será considerada como la parte contratante de la primera parte y la parte contratante de la segunda parte será considerada como la parte contratante de la segunda parte, ahí iremos todos, de cabeza (es que Marx tira mucho). Da igual que nadie sepa de que va la historia. "Hay mani", decimos, "hay que ir". Y todos como cofrades en procesión por el consabido madrileño Atocha - Cibeles - Sol, en un silencio sepulcral sin nada de rabia ni ganas de lucha, o bailando éxitos salseros entre risas ("todos los estudiantes tenemos un deseo que es parar la guerra con este meneo (nota del autor: ¿?¿?¿?) meneo para adelante, meneo para atrás..."). Situaciones de pesadilla surrealista, patetismo satírico que nos hunde en nuestras miserias, ese engrandecimiento numérico (lahostiamil de gente en la mani, el mundo es nuestro, oe) que tapa el frasco de nuestras vergüenzas, el frasco de las enormes debilidades que nos empeñamos en ocultar en vez de tratar de solucionar. Pero no importa, hemos ido a la mani, ya nadie nos pondrá en duda, somos un@s izquierdos@s del copón.

Después hay un Foro Social y ahí vamos, de cabeza. Conste que no me parece mal el hecho de ir o no ir (yo he ido a este último, otra cosa es que políticamente me decepcionase, pero la experiencia de encontrar gente con la que hablar de muchas cosas vale, y mucho, la pena), lo que me parece mal es "hostificar" el foro (hostificar: "tío, el foro es la hostia"). Nadie se plantea nada, simplemente se asocia "si soy de izquierdas y no voy al foro, ¿qué dirán de mi?... a lo mejor no soy tan de izquierdas como yo creía". El Foro se instrumentaliza por parte de la socialdemocracia, de ATTAC, de la leche, pero claro, el manual del buen izquierdista lo dice "tío, el foro es la hostia".

Si llegan las elecciones, está claro que habrá que votar a IU. Ya lo dice el dicho "es que los de derechas están unidos". "No es que a mi me guste el sistema, pero si no votas, no te puedes quejar". Claro, nadie puede hacer nada, no se pueden sacar adelante iniciativas políticas, sociales, culturales, emprendimientos laborales autogestionarios, asambleas en los barrios, no. Sólo se vota. Está esa imagen de radical más chung@ que un pescao , pero luego nos llega la mística de que Dios existe y se llama Llamazares. Y el demonio, claro está, el PP.

No pretendo dar un tono bíblico a estas líneas ni nada por el estilo, pero sí que toca plantearse muchas cosas. Sobra imagen , sobran estereotipos, sobran tópicos y típicos, sobran mandamientos, manuales, sobran apariencias. Faltan planteamientos y voluntad político-creativa. Hasta que no tengamos bien claro que es necesario razonar, que es necesario ver que en el mundo hay más que dos pensamientos, hasta que no tengamos voluntad de construir desde abajo en lugar de sumarnos a esas modas forolulistas y la hostia en verso, no podemos plantearnos mucho más. Porque, si no lo hacemos, cualquier iniciativa que tengamos será absorbida, ninguneada, capitalizada, recuperada por los que una y otra vez se empeñan en reducir a vías absurdas las luchas que tanto cuesta construir desde cimientos bien , hoy por hoy, inestables.

¿Tomamos la iniciativa o seguimos a remolque de "la izquierda"?


Fuente: La Haine

 

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