El terrorismo cotidiano
No suele salir en los medios de comunicación, no recibe alusiones de los políticos. No se celebran campañas contra él, ni se realizan grandes pactos para "combatirlo". Sus víctimas no reciben subvenciones, ni condolencias, ni tan si quiera disculpas. Sin embargo es el más concurrido, pasa todos los días, de forma tanto sutil como descarada. Paradójicamente mucha gente que lo padece parece no darse cuenta.
Recientemente en Burgos murieron 10 trabajadores porque la empresa Arranz-Acinas imponía como vestuario de trabajo aquellos locales en los que había, entre otras cosas, productos tóxicos, inflamables y peligrosos; de tal modo, que pasó lo que tarde o temprano tenía que pasar en esa situación: una explosión brutal hizo saltar por los aires a más de una decena de currantes. Utilizar como vestuario una habitación de explosivos es un tanto temeroso, en estas circunstancias cuando se habla de "seguridad en el trabajo" es, cuanto menos, insultante. Cuando los medios de comunicación de masas, que están todos financiados por empresas del tipo "Arranz-Acinas", tienen el valor de afirmar, sin despeinarse, que la causa del accidente fue "un error humano imprudente", hablar de independencia informativa, es cuanto menos, insultante.
Cuando a Amaia Urizar es violada en dependencias policiales por varios guardias civiles con una pistola armada (y los medios, incluso vascos, lo silencian), cuando al mismo tiempo el actual ministro de justicia sale por (sus) medios (des)informativos afirmando que todas las torturas son falsas o invenciones de los terroristas; hablar de derechos humanos, paz y libertad de expresión, es cuanto menos, insultante.
Cuando la leyes consagran a bombo y platillo principios como " la libre circulación de personas", y al mismo tiempo, cientos de personas inmigrantes están siendo dejadas morir de hambre y sed en Ceuta y Melilla, es, cuanto menos, insultante. Conviene recordar que dejar morir a alguien, hasta en la justicia burguesa, es un asesinato.
Cuando todos los días te obligan a trabajar en condiciones precarias, sin seguridad, sin remunerar la totalidad de las horas, sin respetar los descansos, etc... y una mínima queja te puede suponer el despido, ya que es libre y gratuito para el empresario, pues tu contrario es temporal (como 999 de cada 1000), hablar de "trabajo digno" es, cuanto menos, insultante.
Cuando te someten a un bombardeo constante de productos empresariales para el consumo masivo y sin control basado en patéticas campañas publicitarias que nos tratan como a idiotas natos, hablar de "libertad y ocio" es, cuanto menos, insultante.
Este terror-horror del mercado y estado, que tenemos que padecer todos los días, que se cobra muchas más victimas que cualquier forma de terrorismo conocida en la historia de la humanidad (véase el caso de Burgos) no recibe condolencias, ni manos blancas, ni banderas a media hasta; no es condenado por nadie (ni nadie obliga a que se condene). Ese terror diario del que no queremos ser parte, ese hombre masa y autómata tecnológico al que nos abocan, no conoce límites, es agónico y despiadado.
En base a todo ello, si te crees demócrata y/o todo esto te parece una exageración, crees que son errores puntuales, si piensas que la democracia sirve, que se recicla y renueva, que son mal menores o que "el gobierno del pueblo" nos va a librar de todos estos males; nos estas, claramente insultando.
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