El 12 de octubre, cada vez más contestado

“La fecha del 12 de octubre es una fecha negra, no solamente para los que nos consideramos laicos, republicanos e izquierdistas, sino para todos aquellos para los que el genocidio cometido en el continente americano y convertido por el imaginario españolista en gesta nacional es una vergüenza para la humanidad”, declaró Kepa Bereziartua, presidente de ANV, en una comparecencia de prensa en la que anunció la convocatoria de una manifestación por la independencia de Euskal Herria en Iruña para ese mismo día.
En otra de las capitales vascas, Donostia, la tensión está servida ante el anuncio de una concentración “por la unidad de España” por parte de La Falange, a la que se han adherido otros colectivos ultras como los neonazis de Combat España. Alianza Nacional, grupúsculo ultraderechista heredero de la organización de Ricardo Sáenz de Ynestrillas, molesta con el afán capitalizador de La Falange, ha dado “libertad” a sus seguidores para acudir a este acto o al organizado por Democracia Nacional en Barcelona. Como contrapunto, varios sitios web de la izquierda antagonista han realizado un llamamiento a “todas las fuerzas de izquierdas y antifascistas de Euskal Herria a responder contra estos actos fascistas-racistas que sistemáticamente son consentidos, legalizados por los Gobiernos títeres de la Comunidad Autónoma Vasca y Nafarroa”.
Madrid y Barcelona
En Madrid, unas horas después del tradicional desfile de las Fuerzas Armadas por el Paseo de la Castellana, que, como siempre, estará presidido por Juan Carlos de Borbón y toda la plana mayor del Gobierno y el Ejército, la izquierda extraparlamentaria ha convocado una manifestación con el lema “Por la convivencia intercultural. Madrid obrero, antirracista y antiimperialista” (ver sección Agenda). Estos actos forman parte de una amplia campaña antirracista que, a iniciativa de organizaciones de inmigrantes, centros sociales okupados, colectivos autónomos y agrupaciones antifascistas se puso en marcha en septiembre. Por primera vez desde hace casi dos décadas, Madrid quizás desplace a Cataluña en la movilización contra los festejos del antiguo ‘Día de la Raza’. Y es que Barcelona, en los dos últimos decenios ha sido escenario de muy variadas protestas antifascistas contra la celebración del 12 de octubre. En 1983, la Delegación de Gobierno autorizó por primera vez el Homenaje a la Bandera convocado por organizaciones como la franquista Asociación Nacional de Antiguos Combatientes y diferentes partidos fascistas en la plaza Països Catalans. Sin embargo, hasta 1991, cuando un grupo de neonazis cometió agresiones en el centro de la ciudad mientras la policía impedía una pequeña concentración ante el monumento a Colón para denunciar el genocidio indígena del colonialismo español, los colectivos sociales no convocaban regularmente protestas. Así año tras año, se repiten las exigencias de prohibición por parte de asociaciones de vecinos, organizaciones sociales y colectivos autónomos. En el ‘94 una moción contra el acto ultra presentada por colectivos antifascistas en el pleno del distrito escenario de los ‘Homenajes’ consigue el respaldo de todos los partidos salvo el PP. Pero sin éxito. La Delegación de Gobierno sólo desplazó del barrio de Sants -que no de distrito- la concentración fascista tras los duros choques entre policía y manifestantes de 1998 y 1999. La represión posterior (30 detenidos, 14 de los cuales permanecieron en la cárcel más diez días, miles de euros en multas, un total de 48 años de prisión en condenas...) y la gran solidaridad que ésta generó dieron pie a diferentes iniciativas contra el 12 de octubre. En 2001, en el marco de las actividades contra el 50º aniversario del Banco Mundial, varios activistas tumbaron el Monumento a los Caídos de Barcelona y fueron convocadas acciones de bloqueo contra el Homenaje a la Bandera. En 2003, la novedad llegó de la mano de agrupaciones de inmigrantes y colectivos internacionalistas, que organizaron una marcha antirracista por el centro de la ciudad, que dio paso, un año después, a una ‘butifarrada’ popular. En las dos siguientes ediciones, se celebraron sendas manifestaciones por el barrio de Gracia hasta la conocida librería neonazi Europa. Más recientemente, las manifestaciones que buscan impedir el acto ultra han sido casi sistemáticamente abortadas por espectaculares despliegues de la policía.
Herencia franquista
El rechazo en Cataluña a los actos de exaltación del 12 de octubre es amplio- 23 Ayuntamientos catalanes se declararon antifascistas en 2002- pero sin resultados. Mociones de censura, festivales lúdico-reivindicativos, confrontación directa, marchas unitarias... todas las formas de lucha contra esta celebración no han impedido que los sucesivos Gobiernos sigan autorizando los minoritarios actos de exaltación ultra. Numerosos colectivos antifascistas denuncian la complicidad institucional con la herencia de la dictadura franquista.
BARCELONA, 15 AÑOS DE CONTESTACIÓN A LAS CONVOCTORIAS ULTRAS
1994-97, EL DESPERTAR
En 1994, la primera Festa Antifeixista y Antirracista en las Cocheras de Sants aglutina a más de 20 organizaciones de todo tipo y atrae a unas 4.000 personas. Durante cuatro años esta protesta lúdica fue la respuesta a los actos de exaltación españolista que grupos fascistas convocaban en la cercana Plaza de los Países Catalanes.
1998-2001, CONFRONTACIÓN
Las protestas antifascistas pasaron a ser de confrontación directa contra el acto ultra. Dos años seguidos, las manifestaciones con varios miles de personas terminan en durísimos enfrentamientos con la policía que les impide el paso. Pese a la posterior represión, las autoridades ceden y finalmente se verán obligadas a trasladar de barrio el acto ultra.
2002-05, SITIADOS
En 2002, la campaña se basó en iniciativas descentralizadas y consiguió que 23 ayuntamientos catalanes se declararan antifascistas. El 12 de octubre, la policía sitió el centro de la ciudad asfixiando cualquier intento de manifestación. Lo repetirá en los años siguientes.







