El Foro Social Ibérico por la Educación (FSIPE) camina por la senda del cambio sin cambio

Ayer se clausuró en la ciudad de Córdoba, después de cuatro días de ponencias, talleres y seminarios bajo el título ¿Qué educación para qué sociedad? el Foro Social Ibérico Por la Educación. Durante estos días de intenso trabajo, las casi mil personas inscritas en el evento y venidas de todo el estado español y de Portugal tuvieron la oportunidad de asistir a conferencias que relacionaban la educación y las políticas educativas con temas tales como globalización, mercantilización y privatización, democracia, ciudadanía y diversidad, justicia social, laicidad, etc. Pero los títulos y ponencias grandilocuentes no pudieron con la institucionalización del proceso ni con una organización rígida que, casi siempre, impidió o dificultó el debate y, por tanto, las discusiones, las propuestas, las alternativas y las conclusiones.
Hubo un poco de todo, desde discursos más o menos complacientes con el estado actual de las cosas e inscritos en un reformismo posible, hasta discursos incendiarios que más o menos metían el dedo en la llaga doliente del injusto reparto de la riqueza, del sistema capitalista que lo produce y lo sostiene y del negro futuro de los servicios públicos en esta fiebre de mercantilización de la vida y hasta de los sueños.
Pero que un Foro de estas características, enmarcado con toda la rimbombancia en el Foro Social Mundial y en el Foro Mundial de la Educación, lo inaugure la alcaldesa de la ciudad a la limón con el Director General de Recursos Humanos de la Consejería de Educación y Ciencia, además de que entre las instituciones que declaran su apoyo figuren sin sonrojo el Ministerio de Educación y Ciencia, el mismísimo Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, junto con Córdoba 2016 (con el PP y todas las organizaciones empresariales incluidas), resulta, como poco, cuestionable por contradictorio o incoherente.
Mucho más si se tienen presentes las palabras con las que se presentaba el FSIPE a través del Borrador de la Carta de Córdoba como uno de los pocos documentos que definían la identidad y la pretensión del mismo y que podía leerse, un mes antes de la realización del Foro, en la página web oficial del evento. En dicha carta, llama la atención el espíritu contrahegemónico con que se declara; la defensa de una educación pública, laica, gratuita y emancipatoria; la denuncia de la racionalidad instrumental dominante, de la mercantilización de lo público, de todas las formas de exclusión y del capitalismo como valedor de las desigualdades; la reclamación del derecho al inconformismo y la indiganción...
¿Se puede defender esta contrahegemonía y este anticapitalismo desde las instituciones? Como poco nos parece cuestionable. Las Instituciones públicas que apoyaron y subvencionaron el Foro y cuyos representantes discursearon en la inauguración sostienen el sistema que genera las injusticias y las exclusiones y las desigualdades que el propio Foro dice denunciar. ¿O no?
La propuesta organizativa del Foro se inició de forma esperpéntica, pues los desajustes horarios de la primera mañana impidieron que tras las dos primeras ponencias se pudiera dar ningún tipo de debate. Al final la presencia de relatores en cada mesa de conferencias se convirtión en testimonial: poco había que moderar, poco que hacer converger y nada que concluir.
La gran cantidad de seminarios y talleres autogestionados por las propias organizaciones que los desarrollaban estaban ubicados por las tardes con tramos de dos horas para cada uno de ellos. Seminarios y talleres que ofertaban desde "el camino de Santiago como metáfora de vida" hasta "Vivir la Democracia en la escuela", desde "O futuro era agora/25 de avril sempre" hasta "la contrapublicidad: una herramienta de cambio", desde "inmigración y ciudadanía en el mundo intercultural" hasta "Arte y papel". En fin, un total de 107 seminarios y talleres en los que todos tuvieron dos estupendas horas para desarrollarse.
No se definieron ejes que enmarcaran los seminarios y talleres y que diera sentido a tanta dispersión ni se requirieron conclusiones ni propuestas. Imposible debatir nada, imposible llegar a ninguna conclusión, imposible, más aún, volcar sobre el plenario propuesta alguna desde ningún sitio.
Las responsabilidades sobre la organización de un evento así no se le exige a nadie en concreto porque, además, nadie en concreto ni ninguna organización se considera responsable. Las organizaciones y las metodologías, nos dijeron en la escuela, forman parte de los procesos y pueden llegar a determinarlos casi igual que determinan los contenidos. Desde luego, no hay culpables pero, de la misma forma, no hay inocentes.
Se perdió la oportunidad de hacer del Foro un espacio de reflexión colectiva, un espacio de búsqueda del cambio.
El 31 de octubre estaba convocada una "Marcha por la educación pública" que se realizó envuelta en un ánimo festivo y reivindicativo. La consigna que más gritaron las personas asistentes (entre 3000 y 5000 según la organización) fue: "Por una enseñanza pública, laica y gratuita". La marcha recorrió las calles céntricas cordobesas con mucho jaleo y mucha marcha. Animó el cotarro La Nova Muixeranga de Algemesí (pueblo valenciano) que con sus tabalets, dulzainas y torres humanas hicieron las delicias tanto del público como de los propios participantes de la marcha, el único problema es que al charlar con alguno de sus componentes descubrimos que no tenían la más mínima idea de en qué contexto estaban haciendo sus habilidades.
La marcha finalizó en la maravillosa plaza de la Corredera donde en un gran escenario se dio lectura, en portugués y español de la Carta de Córdoba (que ya no borrador) a modo de "conclusiones del FSIPE".
La carta es la que sigue:
CARTA DE CóRDOBA
Foro Social Ibérico por la Educación
Córdoba 1 de Noviembre de 2005
Vivimos una situación mundial en la que la racionalidad instrumental dominante, en lo que se refiere a la construcción de la ciencia y de la técnica, da cobertura y legitimidad a la mercantilización de la educación, de nuestros sueños y de nuestras vidas. Pero, si "otro mundo es posible", "otra educación es necesaria".
Inscrito en la orientación de la Carta de Principios del Foro Social Mundial y del Foro Mundial de Educación, el Foro Social Ibérico Por la Educación se configura en la preocupación contrahegemónica de convocar a una centralidad de una educación emancipadora, como determinante en la reinterpretación de la actual coyuntura histórica, a favor de la justicia social, de la igualdad y de la solidaridad. En respuesta a la mundialización de la agresión neoliberal, la acción local en el campo educativo, en oposición a todas las formas de alienación, no puede perder el sentido planetario.
El Foro Social Ibérico Por la Educación se afirma:
# Por el derecho universal a una educación pública, gratuita y laica, de la más alta calidad, comprometida con un proyecto emancipatorio, desestabilizador de un orden mundial que, en lo local, mantiene la opresión y la injusticia.
# Por una educación que libere el concepto de "educación a lo largo de toda la vida" de la apropiación y recuperación capitalista que viene tornándose funcional a los designios neoliberales.
# Por una educación que no se conforma con las desigualdades sociales, que no son de origen natural sino una construcción social y, por tanto, eliminables.
# Por una educación formal y no formal que se afirma contra todas las formas de exclusión y se refleja en la singularidad de los sujetos y de las comunidades en la consideración de la diversidad de géneros, de etnia, de cultura y de orientación sexual.
# Por una escuela pública que no sea lugar de aprendizaje de la servidumbre y sí de la promoción de sujetos solidarios y que rehabilite el derecho al inconformismo y a la indignación.
# Por una formación de los agentes educativos en la que se reconozca su determinante influencia en las políticas educativas y en la política en general, capaz de cuestionar la trivialización y la carta de naturaleza que adquieren las relaciones humanas basadas en la competición exacerbada y la violencia material y simbólica que una educación, hecha mercancía, despliega dentro de sí.
# Por una educación que saque a la luz el sentido de una ciudadanía global como un campo de lucha por la justicia y la paz.
En consecuencia, la primera edición del FSIPE propone, en su declaración final:
# Encontrar y articular formas de lucha colectiva consecuentes contra la privatización de todos los servicios públicos vinculados a la educación.
# Denunciar el efecto de currículos que no incluyen a todos y a todas y que transforman las diferencias en desigualdades.
# Exigir que los gobiernos del Estado Español y Portugal retiren su firma del Acuerdo General sobre Comercio de los Servicios, los apartados referidos a la privatización de los servicios públicos, entre ellos educación y sanidad.
Personalmente podemos asumir el contenido de la Carta como parece ser que lo hicieron algunos de los ponentes. Lo que no podemos asumir, como hizo el Foro, es que eso se pueda conseguir sin modificar las estructuras, manteniendo intacto el actual sistema de poder. Y no lo asumimos por considerarlo como poco ingenuo como mucho totalmente falso.
Sin poner en tela de juicio la buena intención del Foro, leer una carta a modo de conclusión de un acto que se clausuraba al día siguiente (1 de noviembre), sin que los participantes (los firmantes de esta crónica éramos unos más de ellos) hubieran participado ni deliberado sobre ella, suena un poco a farsa, a que desde el principio estaba previsto el final, a jugar al cambio sin cambio.
El fin de fiesta lo puso el grupo músico-vocal "La luna" que entre pasodobles, rancheras (pero de Rocío Dúrcal) y algún tema de Joe Cocker propuso un final bailón más propio de una caseta de feria que del colofón de unas jornadas de lucha y reivindicación. Y que conste que no tenemos nada en contra de la música facilona y bailable. Pero esta vez no bailamos.
Fuente; inSurGente - Kaos







