El Tsunami urbanizador español y mundial

En definitiva, se trataría de frenar el crecimiento económico (el gran tabú de nuestro tiempo), que fomenta siempre el crecimiento urbano, e impulsar un decrecimiento controlado, reduciendo poco a poco el ámbito de la economía monetaria, recuperando el control social del dinero, sometiendo el mercado a la sociedad, desmantelando los grandes conglomerados empresariales, y estableciendo el control del trabajo sobre unos procesos productivos que se orienten a estar en paz con el planeta.
Es hora ya de abrir un debate en profundidad sobre la imposibilidad física del crecimiento continuo en un mundo finito: la biosfera, y la necesidad de romper con la lógica del beneficio y de la mercantilización y acumulación constante.
En suma, se trataría de propiciar (desde abajo) la creación de una pluralidad y diversidad de modelos territoriales e institucionales (más allá -o mejor dicho, más acá- de la UE y sus Estados), que tengan en cuentan las distintas realidades sociales, culturales y de los entornos naturales y paisajísticos, aún por definir y concretar, que se puedan relacionar en equilibrio y de forma solidaria con muchos otros mundos posibles.
Especial para La Haine







