Falsas acusaciones por el incendio del obispado

Los portavoces del Obispado no han podido confirmar estas informaciones, aunque han reconocido, sin embargo, que de ser cierto que el fuego se originó por ese motivo, hay serias sospechas de que alguien habría movido la vela, ya que en la habitación donde se originó el fuego no había ninguna. Otra de las informaciones publicadas señala, según fuentes de la investigación, que se ha encontrado un ejemplar de la Biblia calcinado en el punto de ignición así como diversos "trozos de papel" que están siendo analizados.
A raíz de esas sospechas, se me "requirió" para acudir a la comisaría de la Policía Nacional de La Laguna para ofrecer mi versión de los hechos. Da la casualidad de que en la misma calle del Obispado, a tan sólo dos números, se sitúa la sede de la Universidad española a distancia, donde estoy matriculado en Filosofía. Por ese motivo, y no por otro, pasé por delante de la sede del Obispado el pasado día 23 por la mañana camino de la Uned. Por ese mismo motivo, sin embargo, un sacerdote me acusó de estar detrás de este "sacrilegio".
El sacerdote, cuyo nombre no revelaré para evitar que se cometan represalias contra él y puesto que mis orígenes cristianos me impiden guardar rencor (Don Javier Hernández se llama), me reconoció esa mañana, pasando junto al Obispado, y me recordó como uno de los miembros del Comité de Tenerife de La Felguera que intentó, sin éxito, borrarse de la Iglesia en una acción realizada hace meses de forma conjunta por todos los comités de La Felguera.
Durante el transcurso de esa acción, el día en que fui en persona junto a otros miembros del Comité a solicitar que se me borrara, mantuve una acalorada discusión con el sacerdote que me ha denunciado. Ahí está el motivo por el que la tarde del 23, a las ocho de la tarde, dos policías llegaran a mi casa y me "requirieran" de forma muy educada que les acompañara. Pero antes, y como viene siendo habitual en estos casos, entraron en mi domicilio y se llevaron algunas cosas, como ejemplares de
La Felguera, tanto las revistas como los libros impresos. También se llevaron algunos carteles de acciones realizadas por La Felguera, como la deriva por el subsuelo de Madrid realizada el pasado mes de octubre.
Al llegar a la comisaría me encontré con el sacerdote mencionado, quien me identificó como uno de los "ateos" que le "insultaron" y que, además, "escupieron" en el interior del edificio durante la acción anteriormente mencionada. Afortunadamente, los agentes, que observaron al igual que yo cómo al sacerdote le salía espuma por la boca, encontraron serias incongruencias en el relato de los hechos que expuso. Sin embargo, aún estoy a la espera de que las autoridades policiales me informen de cuál es mi situación actual, y si no tendré que recibir la presencia de algún agente a las ocho de la noche que pretenda rebuscar alguna caja de cerillas entre el material de La Felguera del que dispongo. El obispado, por su parte, y el sacerdote en cuestión, no me han dado ningún tipo de disculpa. Sin embargo, pido y ruego que los emails de amigos que me felicitan por la incendiaria acción dejen de hacerlo, por si se pretende utilizar estos halagos como una prueba incriminatoria contra mí.
Soy inocente. No quemé el Obispado. Ya no hace falta que me borren de la Iglesia, el certificado de mi bautismo se quemó.
Antonio Pérez
Miembro del Comité de Tenerife de La Felguera







