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Estado español :: 24/07/2007

¿Detalles? La calle, reflejo de la escuela.

Txelu
Las escuelas recuerdan más a cárceles de menores, que a espacios donde pequeñas personas pasan una gran cantidad de tiempo.

Te invito a participar en un sencillo estudio sociológico. Entra en cualquier aula de cualquier centro educativo (primaria, universidad, escuela de idiomas…); y en menos de cinco minutos conocerás mucho del tipo de sociedad donde se ubica el centro.
Hay varios detalles que te darán información simplemente viendo la organización del aula:

¿Cómo se encuentran distribuidas las sillas y las mesas?
En fila de uno, por parejas, por grupos, en círculo… parece algo insignificante, ¿no?; pues no lo creas. Desde la más tierna infancia estas pequeñas situaciones, van configurando nuestra personalidad y nuestras relaciones. “No hables con la persona que tienes al lado, no hagas ruido”, “No puedes moverte”… el individualismo y la competitividad que sufrimos actualmente, está basado en estos pequeños detalles. ¿Cómo es posible que a criaturas de seis años se las tenga cinco horas sentadas? ¡Es ir contra su propia naturaleza!, estas niñas y estos niños necesitan jugar, investigar, correr, saltar, hablar… pero es preferible reprimir ese instinto, más que nada, para ir acostumbrándonos al “mundo civilizado”. ¿En cuántas clases hemos visto mesas que se encuentran ancladas al suelo?, nuevamente el individualismo, ¿cómo es posible de esta forma, trabajar en grupo?, ¿dónde aprendemos a cooperar, a socializarnos, a adquirir habilidades sociales, a respetarnos? No podemos extrañarnos, de que la mayoría de la población no sepamos relacionarnos, mantener una conversación sin violentarnos y ponernos a la defensiva; en definitiva, no puede asombrarnos no saber comunicar; ¿Dónde lo hemos aprendido?

¿Dónde se encuentra situada la mesa del profesorado?
Frente al alumnado, muchas veces en una especie de tribuna, que marca el estatus y los roles. Desde pequeñas nos hacen sentir la presencia de una figura de autoridad, a la que temer y obedecer: el padre, el maestro, el jefe, el policía, el juez… además casi todas son figuras masculinas, lo que sustenta el régimen patriarcal. Nos imponen el silencio, el no expresarnos. Lo que provoca que no sepamos argumentar, mucho menos ante personas desconocidas. ¿creéis que eso tiene alguna relación, con el hecho de asistir a una asamblea y que no nos escuchemos, que simplemente vayamos para dar nuestro mitin y largarnos, sin aportar, ni construir nada? ¿dónde aprendemos a hablar “en público”, dónde desaparece el “miedo escénico”?, estoy pensando en sus consecuencias en reuniones de vecin@s, reuniones en el trabajo, con otras familias de la escuela… ¿no serían los colegios los lugares ideales para aprender a expresarte, para aprender a argumentar?

¿Está decorada la clase?
Paredes blancas en colegios grises. Las escuelas recuerdan más a cárceles de menores, que a espacios donde pequeñas personas pasan una gran cantidad de tiempo. Es otra forma de aceptar todo lo que te viene dado, y de acabar con el sentimiento de pertenencia. Si te encuentras en un ambiente del que sientes formar parte, en un ambiente que has decorado, que has construido, lo respetarás y lo defenderás. Correlato social: cuando acabas el colegio, el instituto, la universidad, no quieres volver a saber nada de esos centros, lo que dificulta crear un fuerte tejido social; lo que dificulta, en caso de necesidad o conflicto, defender esos espacios en los que has pasado parte de tu vida. Sin hablar de la falta de estética y de fomento de la creatividad, en personas con un potencial inimaginable.

Esta brevísima enumeración, podría alargarse eternamente, pero creo que es suficiente para transmitir la idea que perseguía. ¡Es posible sacar toda esta información, aunque el aula se encuentre vacía de personas! Podríamos empezar a relatar aspectos relativos a los contenidos, objetivos, metodología, criterios de evaluación… y nuestro asombro aumentaría exponencialmente. Podría decirse que reducir los valores a estos orígenes, sea simplificar los problemas, probablemente sea así; pero no es menos cierto, que pasar por alto estas cuestiones nos hace olvidar variables importantes.

Cuando pensamos en adoctrinamiento en las escuelas, vienen a nuestras mentes escenas de colegios religiosos, es cierto. Pero restamos importancia a estos pequeños detalles, que se viven diariamente en la mayoría de los centros educativos. Individualismo, competencia, agresividad, falta de respeto, sexismo, homofobia… parte de la génesis de estos valores y actitudes se encuentran en los sistemas de enseñanza formal; los cuales, precisamente, dicen pretender acabar con ellos.
Por ir finalizando, creo que la solución tiene dos claras vertientes que deben complementarse. Por un lado, el profesorado, aunque no lo crea, tiene una gran autonomía en su labor docente; pero también una gran responsabilidad. Responsabilidad ésta, que dirigen a acabar con el temario previsto, no a cumplir una labor social. Por otra parte, las familias y ese ente abstracto llamado “sociedad”, deberíamos demandar otro tipo de educación para las actuales y futuras generaciones. Haz lo que debas, pero ¡haz algo!


Txelu
kotxambrecrew@hotmail.com

 

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