lahaine.org
Estado español :: 08/04/2005

Iglesia católica: auténticos parásitos.

Crespo - La Haine
La separación entre iglesia y estado, se va quedando, en nuestra odiada memocracia, en mero eufemismo. Nada real, todo ficción. Pero no hace falta indagar mucho para darse cuenta de que el estado y la iglesia siguen teniendo una fuerte unión y un gran trato de favor, independientemente de la elite gobernante de turno. Un pequeño repaso histórico hasta la situación actual puede resultar muy pedagógico.

La Iglesia católica y los impuestos:

El Estado aporta al presupuesto de la Conferencia Episcopal Española -21.756 millones anualmente, algo más del 90% del presupuesto total-, con la equivocada idea de que es sólo esa cantidad es la que llega a los obispos desde las arcas del Estado. La realidad, otra vez, confunde esa afirmación, porque lo cierto es que las diferentes administraciones del Estado aportan directamente a la Iglesia cientos de miles de millones más por múltiples caminos.

La ventajosa relación de la Iglesia católica con el Estado queda resumida en el campo de la fiscalidad. El clero no declara a Hacienda sus sueldos, y la Iglesia, en sus múltiples manifestaciones, está exenta de los impuestos principales: IVA, impuesto de bienes inmuebles (IBI), el de sociedades, el de transmisiones o el de actos jurídicos documentados. De forma que, cuando se hace la suma global de lo que aporta, aquí y allá, el Estado a las arcas católicas, nadie puede calcular lo que habría que añadir por esa situación de paraíso fiscal. Algunos expertos señalan por alto: decenas de miles de millones más.

Otro pozo insondable del dinero público que recibe la Iglesia tiene que ver con el patrimonio histórico y sus bienes inmobiliarios, cuantiosos a pesar de haber sido sometida a dos severos procesos de desamortización en el pasado. La Iglesia sigue siendo, con mucho, la primera potencia del Estado en patrimonio histórico, y es dueña de miles de inmuebles e incluso de varios latifundios rurales. Pues bien, cada año, las administraciones autonómicas presupuestan unos 10.000 millones para financiar proyectos de restauración o de mantenimiento de esos bienes -museos, archivos, catedrales, monasterios, iglesias, casas rectorales, campanarios, jardines-, e incluso para construir nuevos edificios eclesiales, sin que, a cambio, se exijan contrapartidas rigurosas de uso público, ajeno a caprichos de horario o prohibiciones por motivos, por ejemplo, de vestimenta.

Respecto al dinero gastado por el Estado en actuaciones sobre ese patrimonio, se produce un hecho extravagante: las competencias están transferidas a las consejerías de Cultura, pero la Administración central también dedica decenas de millones a ese objetivo, incluso solapándose en las mismas partidas (1)

Los curas significan un lastre para la economía y las arcas del Estado, porque además de l0,52 que destinan los católicos en la declaración de la renta, el estado aporta otros 180 millones de euros para esa misma Iglesia. Ayuda que se incrementa todos
los años por encima del IPC. Los 22.000 curas españoles son una rémora para nuestra economía porque el conjunto de todos sus negocios forman la mayor empresa de nuestro país y van desde la venta de queso dentro de la catedral de Santiago, hasta la COPE, pasando por colegios con concierto y sin concierto, seminarios, universidades privadas, etc. La facturación de todas sus rebatiñas es muy superior a Telefónica, Inditex o el Corte Inglés. Pero al ser la iglesia católica española una entidad SIN ÁNIMO DE LUCRO, está exenta de tributar a Hacienda. La Iglesia Católica recibe millones de euros anuales para restaurar sus iglesias, y este hecho interpreta mejor que nadie la conocida canción de fondos públicos para intereses privados, porque luego cobran sus buenos euros para visitar sus (nuestros) monumentos y museos.

La Iglesia Católica posee una cantidad de bienes inmuebles superior al propio Estado (sí, sí ha leído usted bien), pero está exenta de pagar el IBI (impuesto de bienes inmuebles), por aquello de entidad sin ánimo de lucro. Y ¿qué decir de la contribución a las pensiones por parte de los curas?: la Iglesia se ha OLVIDADO de contribuir al IRPF de los sacerdotes. Por ello, llegó a un acuerdo con el Estado para que entre todos asumiésemos el coste de las pensiones de todos los curas jubilados. Un decreto de 1977 incluyó a los curas en la Seguridad Social, en tanto frailes y monjas lo serían en 1981. Pero en 1995, Estado e Iglesia Católica negociaron con COSARESE (agrupación de ex -religiosos) el reconocimiento como años cotizados, aún sin estarlo, de los años pasados en la Iglesia, a efecto de cobrar sus pensiones.

Si usted lee el nuevo catecismo, observe que incluye como nuevo pecado el defraudar a Hacienda. (2)

Podemos hablar de la Iglesia católica como una empresa multinacional de origen precapitalista con un prefecto engranaje que goza de un paraíso fiscal otorgado por el estado. Tales son las sumas económicas que el estado le da (y por tan variopintos caminos) que es imposible acertar la calcular de forma clara la suma total.

En 1999 la Iglesia creó su propia sociedad de inversión en bolsa llamada Umasges. Esta sociedad de Inversión Mobiliaria de Capital Variable ha diversificado sus operaciones desde su creación, manteniendo inversiones en multinacionales como Nestlé, Nokia, bancos como el BBV, el Credit Suisse, el BSCH, HSBC European Equity, petroleras como Exxon, Total Fina Elf, y otras muchas empresas como Telefónica, Iberdrola, Sol Meliá, etc.

Para más inri, como antes se ha explicado, el personal de la iglesia (curas, monjas, etc) no cotiza a la seguridad social. ¿Quién se la paga entonces? Pues entre todxs. Tanto la seguridad social como las pensiones de los clérigos las pagamos nosotrxs. Tanto si eres católico como si no, tanto si eres creyente como si no, tanto si repudias a la iglesia como si no, pongas la x a la hora de hacer la declaración de la renta para la iglesia católica como si no. Incluso si eres apóstata (como es mi caso) como si no, el estado entiende, mediante los sucesivos acuerdos con la iglesia y la Conferencia episcopal Española, que somos todos, trabajadores precarios en nuestra mayoría que no llegamos a fin de mes, quienes tenemos que abonar las pensiones de semejantes parásitos.

La Iglesia y la Educación

La educación es el otro campo en el que el estado establece con la iglesia fuertes lazos de unión y favoritismo. Se cuentan a miles los centros educativos en los que la iglesia goza de un concierto educativo con el estado. Esto es, además de las cuotas que los padres-madres pagan mensualmente o anualmente por los estudios, el estado abona cuantiosas cantidades de dinero público para dichos centros. Toda una red de colegios concentrados y privados se extienden por todo el territorio del estado español.

Por otro lado han ido proliferando cada ves más y más las universidades privadas vinculadas a la Iglesia. Las cuales, sin excepción, están subvencionadas con dinero público. Centros educativos que gozan de los mejores medios materiales al poseer una altísima financiación por partida triple (de particulares, de la Iglesia y del estado) mientras los centros de enseñanza públicos adolecen de una cada vez más alarmante falta de recursos materiales y humanos; con el dinero que podría ir a estas escuelas públicas de carácter precario el estado financia a las de carácter religioso. Además, las escuelas y universidades de la iglesia requieren altas matrículas para entrar a formar parte de sus filas. Contribuyen así decisivamente a la formación de la sociedad de clases del neoliberalismo galopante que impera de hoy en día. Los hijos de los ricos tienen sus propias escuelas católicas financiadas con el dinero público que aportamos obligatoriamente al estado las personas pobres y precarias.

De la metodología y los valores que se tramiten en estos centros hay poco que decir, la mayoría ya lo conocéis. Se enseña en el más profundo nacional-catolicismo, trasmitiendo valores profundamente jerárquicos, reaccionarios y conservadores. No son pocos los escándalos que se suceden en estos centros por abuso sexual, malos tratos e incluso casos de pederastia por parte de los curas o del personal que contratan a los niñxs, especialmente en los colegios de toda la red de internados que posee el clero, también, como no, financiado con el dinero de todxs.

También están proliferando colegios en manos de sectas como el "Opus Dei", "Liberación o comunión" y los "Legionarios de Cristo Rey" (a las cuales pertenecen políticos consagrados), donde la iglesia está metida hasta las trancas. Colegios que, entre otras aberraciones infantiles, uniforman a sus alumnxs y les separan por sexo "ya que las capacidades intelectuales de hombres y mujeres difieren sustancialmente". Me ha sido imposible encontrar información de cuál es la relación concreta del estado con estos centros educativos, es un secreto todo lo relativo a estas sectas, pero no me extrañaría que gozaran de algún tipo de financiación pública. En cualquier caso, estos centros lejos de desaparecer están proliferando y un estado que se autodenomina laico y aconfesional no lo impide.

En lo que se refiere a la educación pública la Iglesia goza de total autoridad para exponer sus doctrinas de fe en todos los centros públicos del estado español por personal elegido a dedo por el propio obispado en la asignatura de religión.

Hay que tener en cuenta también a toda la amalgama de organizaciones (en muchos casos tapadera) que están vinculadas, ya sea de manera directa o indirecta, a la iglesia católica. Todo un gran circuito de ONGs, fundaciones, asociaciones, etc... que dicen no ser con ánimo de lucro y que están subvencionadas y financiadas por el estado.

Tras leer esto que alguien me diga que la unión Iglesia-Estado es algo del pasado es aberrante. El poder católico y político van juntos de la mano y comparten objetivos, y por esta razón mientras unos bendicen criminales de guerra y ningunean atrocidades, los otros favorecen el mantenimiento de este estatus de privilegio. Ambos poderes se encuentran inmersos en un continuo pago por los favores prestados.

Cuanto menos, esa mafia basada en el engaño que supone la iglesia, podía estar mantenida sólo por quienes creen en ella y no por todo (Dios) como en la actualidad pasa. No es tan complicado ¿no? Que financien y mantengan su empresa ellxs solitos, no es tanto pedir...

------------------------------------------------------------

1- Extractos del articulo La Iglesia está exenta de los principales impuestos de JUAN G. BEDOYA . El País, 19 septiembre 2001

2- Extracto del artículo Parásitos de Eusebio ónega. Periódico CNT Febrero de 2004

Nota: La muerte del Papa me pilló en medio de la preparación del artículo. No van a ser todo malas noticias.
-------------------------------------------------------------

crespez@hotmail.com

 

Contactar con La Haine

 

La Haine - Proyecto de desobediencia informativa, acción directa y revolución social

::  [ Acerca de La Haine ]    [ Nota legal ]    Creative Commons License ::

Principal