Inevitabilidad del pasaje de la defensiva a la ofensiva

INTERVENCION DE MIGUEL URBANO RODRIGUES (PORTUGAL) EN EL X SEMINARIO «LOS PARTIDOS Y UNA NUEVA SOCIEDAD». MEXICO, MARZO, 2006
La crisis mundial se agravó desde que nos reunimos en este seminario en el año pasado
La situación existente es muy contradictoria. En cuanto que el imperialismo insiste en una estrategia de dominación planetaria marcada por guerras genocidas y saqueo de recursos naturales de naciones del Tercer Mundo, la lucha de los pueblos contra la globalización neoliberal se amplía paralelamente, sobre todo en América Latina.
En Enero próximo pasado los Foros Sociales de Bamako y Caracas hicieron evidente el rechazo de la humanidad al monstruoso sistema de poder que la amenaza.
En la capital de Venezuela, Hugo Chávez pronuncio, al margen del Foro, un discurso contundente en el cual radicalizó el combate al imperialismo al lanzar el grito de "Socialismo o muerte".
Afirmando que el capitalismo no tiene reforma posible, el dirigente venezolano definió la estrategia agresiva de los EEUU como monstruosa y cruel, configurando una amenaza a la humanidad.
El informe elaborado por la CIA sobre la situación previsible del mundo en el año 2020 confirma que Washington persistirá en su estrategia de dominación planetaria. Según la administración Bush la globalización neoliberal, definida como "Proyecto Davos", es un éxito, el liderazgo exclusivo de los EEUU no será puesto en cuestión y en su combate al llamado terrorismo las "guerras preventivas" alcanzaran los objetivos fijados.
Este panorama es desmentido por la realidad. El análisis de la crisis estructural del capitalismo conduce a una conclusión muy diferente.
El sistema, en su formula liberal globalizada, como afirma Samir Amin, "no es viable porque el caos que genera, lejos de ser controlable por los medios imaginados por las clases dominantes, solamente puede agravarse rápidamente y en proporciones dramáticas. El fracaso militar y político en Irak, el rechazo creciente al "proyecto europeo" por los pueblos a que se dirige, las explosiones de violencia (como las que agitaron en Noviembre los suburbios de las ciudades francesas) y otros fenómenos ahora diarios son de eso prueba. Las cosas son así, mas no saco de ello la conclusión de una salida aceptable "será una certeza". El mundo del mañana, aún en el horizonte próximo del 2020, probablemente será diferente del actual, más no necesariamente mejor. Puede ser el mismo o peor". (1)
Samir Amin no es un pesimista. Es un intelectual revolucionario consciente de la complejidad de una crisis cuyo desenlace positivo o no, dependerá en ultimo análisis de la lucha de los pueblos contra el engranaje que los tritura.
Son muy favorables en esta época trágica las condiciones objetivas para la dinamización de ese combate y la transformación de la conciencia social en un actor social colectivo capaz de generar un nuevo internacionalismo.
El imperialismo, a pesar de su enorme poder, acumula derrotas
En Irak y en Afganistán está atorado en guerras perdidas. En Palestina la victoria electoral de Hamas anuncia dificultades crecientes para el gran aliado de Washington en la región.
No es de excluir que la desesperación empuje a la extrema derecha estadounidense para una agresión a Irán (la perspectiva de una bolsa de petróleo en euros alarma a Wall Street) que podría asumir la forma de un bombardeo a las instalaciones nucleares de aquel país. Pero una acción criminal de ese tipo no tendría significado militar e intensificaría los sentimientos antinorteamericanos en el mundo islámico.
Un informe sobre el ejército, encomendado por el Pentágono a Andrew Krepinevitch, un oficial en la reserva, acaba de desencadenar una polémica en que intervinieron el secretario de la US Army, Francis Harvey el propio Donald Rumsfeld. El autor de ese trabajo afirma que el ejército esta en la víspera de su ruptura como consecuencia de su fracaso en Irak. El reclutamiento cayó para un nivel muy bajo y la carencia de efectivos impidió el pasaje a reservistas de soldados que, contra su voluntad, ya cumplieron dos o tres misiones en Medio Oriente. La desmoralización de las tropas de combate en esa área es considerada alarmante.
Aunque lentamente, la oposición interna a la guerra aumenta y los movimientos sociales que exigen la retirada de Irak ganan cada semana nuevas adhesiones.
Paralelamente, la dependencia de los EEUU como nación parasitaria que consume mucho más de lo que produce se profundiza. Los gigantescos déficits comercial y financiero no pueden ser mantenidos indefinidamente. El dólar, doliente, vacila como moneda mundial.
Contestación en América Latina
En este contexto la amplitud de la contestación en América Latina a las políticas neoliberales impuestas por Washington adquirió la amplitud que hace del Continente un frente de combate de enorme importancia.
Esa realidad implica grandes responsabilidades para las fuerzas empeñadas en la lucha contra el imperialismo.
En los Foros Sociales de Bamako y de Caracas fue evidente el aumento de la combatividad de los participantes. Pero esas iniciativas, muy positivas, reflejan las contradicciones y limitaciones de los movimientos sociales. Espacios de debate imprescindibles, movilizan contra el neoliberalismo y su proyecto a demócratas con concepciones muy diferentes del mundo y de la vida. Dos grandes corrientes se confrontan, sobre todo, cuando se trata de pasar de la palabra a la acción. Para unos, el capitalismo es reformable y puede ser humanizado. Para otros habrá de desaparecer de la Tierra porque amenaza la propia supervivencia de la humanidad.
América Latina es actualmente un laboratorio social donde se confrontan esas concepciones y las estrategias que de ellas resultan en el pasaje de la teoría a la acción.
En Venezuela, en Brasil, en Argentina, en Uruguay, en Ecuador, en Uruguay, en Bolivia fue posible en los últimos años elegir personalidades que se propusieron alterar el sistema de dominación vigente, o sea el neoliberalismo impuesto por el llamado Consenso de Washington. La práctica demostró además que no basta elegir con fuerte apoyo popular presidentes con programas moderadamente progresistas para que la sociedad se transforme. En Ecuador, Lucio Gutiérrez traiciono inmediatamente. En Brasil, en Argentina, en Uruguay los gobiernos de Lula, Kirchner y Tabaré se desviaron de los compromisos asumidos, multiplicando concesiones al sistema que en lo fundamental satisfacen a Washington. Emergen como reformadores del capitalismo. Pero todos ellos gobiernan, apoyados por sectores de la población que confían aún en el cumplimiento en futuro próximo de las promesas hechas.
El caso de Bolivia es aún más complejo. La victoria de Evo Morales, aplastadora, produjo en efecto un tsunami político. El hecho que dirigentes revolucionarios como Fidel Castro y Hugo Chávez manifestaran su confianza en el nuevo presidente contribuyo para la aureola de prestigio que paso a envolverlo. Personalmente juzgo útil no confundir la gran victoria del pueblo boliviano con la persona de Evo Morales. Nada hasta ahora en su trayectoria justifica la tendencia para identificar en él a un revolucionario providencial. Cualquier paralelo con Fidel o Chávez es absurdo. Admito que el rumbo del proceso revolucionario dependerá sobre todo de la capacidad de las masas para así afirmarse como sujeto, sin los radicalismos infantiles tradicionales en Bolivia... El discurso al tomar posesión de Evo Morales fue decepcionante.
Creo que será útil una referencia especial a Venezuela. La revolución bolivariana moviliza hoy solidaridades en todo el mundo. El fulgurante ascenso del líder venezolano sembró la confusión en Washington, precisamente porque el fenómeno Chávez trasciende el cuadro regional. Por el coraje y la imaginación puestos en la defensa de las grandes causas de la humanidad conquistó el respeto y admiración de los pueblos de América Latina, proyectándose como revolucionario de prestigio mundial. Presidente de una país rico en petróleo pero cuyo pueblo vegetaba en la miseria, surge como un revolucionario puro, a veces ingenuo y hasta imprudente, cuya autenticidad sorprende y emociona. Su desafió sorprende porque propone la transformación radical de la sociedad con respeto estricto a las instituciones.
Difícilmente se encuentra precedente para un proceso de mudanza social como el venezolano, desafiador de la lógica aparente de la historia. Lenin decía que no hay revolución victoriosa sin un partido revolucionario preparado para conducirla. Y en la larga duración de la historia los hechos confirmaron su afirmación. Entretanto en Venezuela se desenvuelve hace ocho años un proceso que desafía la tradición. Comenzó con la elección de un militar cristiano y la derrota aplastante de los partidos del sistema y sobrevivió a un golpe de Estado apoyado por el imperialismo y a una serie de conspiraciones posteriores.
La excepcionalidad venezolana está en la ausencia de un gran partido de masas revolucionario. El líder desempeñó un papel decisivo en la concepción y concretización de las medidas revolucionarias en su defensa.
En esa dependencia del dirigente carismático identificamos, con todo, el lado frágil de la revolución bolivariana. Como movilizador de las masas oprimidas, Chávez sustituyó al partido revolucionario. Ni el Movimiento V República, ni los Círculos Bolivarianos, ni las llamadas Misiones pudieron hasta ahora cumplir plenamente la función que cabría al partido revolucionario.
En América Latina, donde los pueblos se rebelan contra el neoliberalismo, este discípulo de Bolívar, enarbolando el estandarte de la unidad de las naciones, conquisto la confianza de las masas al identificarse con sus aspiraciones y angustias. Hostilizado desde el inicio por el imperialismo, viene demostrando por la palabra y por la acción -como antes solamente Fidel lo hizo- que es posible, apoyado por el pueblo, seguir con dignidad el camino de la independencia y del progreso, resistiendo las amenazas y las conspiraciones del gigante norteamericano.
La confrontación explosiva con el sistema imperial aparece entonces en el horizonte como inevitable. La derrota asestada en Mar del Plata a los EEUU, cerrando la puerta al ALCA, la adhesión de Venezuela al Mercosur, Telesur, los proyectos del ALBA y de Petrosur señalan un cambio en la relación de fuerzas en el Hemisferio intolerable para Washington.
Reforzar la solidaridad con la Revolución Cubana y el combate de las FARC en Colombia, continúa como exigencia de la lucha en América Latina.
La resistencia de la Isla heroica a la guerra no declarada que le impone el imperialismo es una epopeya de la humanidad. En Colombia, gobernada por un político fascistizante, la guerrilla de Manuel Marulanda es hoy un ejército popular que combate en 60 Frentes contra el más poderoso ejército de América Latina.
Socialdemocracia en Europa
Un sentimiento antiimperialista muy fuerte hace hoy posible en América Latina aquello que en Europa Occidental no lo es.
En el Viejo Mundo la socialdemocracia aparece, ostensiva o tácitamente, aliada a fuerzas conservadoras. Se adhirió en la práctica al neoliberalismo. Lo que pretende es apenas administrar el capitalismo mejor de lo que la derecha tradicional.
La ausencia de un proyecto propio europeo, la crisis estructural del capitalismo y las contradicciones resultantes de la alianza con los EEUU favorecen entretanto hoy el aumento de tensiones sociales en toda la área de la Unión Europea.
Más no tengamos ilusiones. En la lucha por el desenmascaramiento de dictaduras de la burguesía de fachada democrática, o sea los regímenes instalados en Europa antes de la ampliación de la UE a 25 países, las fuerzas progresistas deben estar conscientes de que no se abre en este momento a ningún partido marxista la posibilidad de llegar al poder a través de elecciones, a menos que renuncie a los principios y se someta al sistema mediante alianzas capituladoras, como aconteció en Francia a través de la izquierda plural.
La fidelidad al objetivo exige, subrayo, la intervención parlamentaria en defensa de las reivindicaciones de los trabajadores y la crítica permanente de las políticas de los partidos en el poder. Más exige también la denuncia firme del engranaje de sistema y el rechazo de ilusiones reformistas. O sea el rechazo de una mentalidad electoralista. El capitalismo no es humanizable, tiene que desaparecer.
El desarrollo de la historia desmintió en los últimos años la tesis pesimista según la cual la era de las revoluciones había terminado porque el neoliberalismo globalizado sería la ideología definitiva.
Desde Seattle, y sobre todo después de la agresión de los EEUU a Irak, gigantescas manifestaciones de protesta confirmaron el rechazo de los pueblos al proyecto imperial de dominación planetaria.
István Meszaros, el eminente marxista húngaro, nos recuerda que la llamada "crisis del marxismo", después de la implosión de la URSS llevo a muchos intelectuales progresistas a adoptar una posición defensiva precisamente en una época en que deberían empeñarse en una ofensiva socialista. (2)
Lenin creía que la Revolución de Octubre en Rusia desencadenaría "turbulentas revueltas políticas y económicas en Europa y en otros continentes.
El desenlace de la I Guerra Mundial no confirmo la previsión. Después del fracaso de la revolución en Alemania y la derrota del Ejército Rojo a las puertas de Varsovia, el dirigente bolchevique concluyo que era imprescindible defender a la revolución rusa costase lo que costase. La imposibilidad en plazo previsible de la revolución mundial exigió una dramática revisión estratégica. El reflujo, después de Versalles, del movimiento revolucionario en Europa hizo inevitable la opción por una estrategia revolucionaria de larga duración.
El mundo del capital sobrevivo también al temporal del crash de la Bolsa de Nueva York. La crisis no era estructural. La propia opción por el fascismo en la Alemania del Weimar se inserto en una crisis cíclica del capitalismo.
En el contexto defensivo, los órganos de combate socialistas que actuaban en el ámbito de instituciones de fachada democrática, podían ganar luchas secundarias, a través de reformas impuestas por la lucha de masas, más no para vencer en la guerra contra el capital. La correlación de fuerzas no lo permitía.
Mészaros recuerda que los dos pilares de la clase trabajadora en Occidente, los partidos progresistas y los sindicatos, se encontraban en la práctica inseparablemente ligados a un tercer miembro del montaje institucional general, el Parlamento, "mediante el cual se cierra el círculo sociedad civil-estado político y se convierte en ese circulo mágico paralizante del cual no se puede escapar"
No cabe aquí recordar las diferencias, profundas que separaban la concepción que Lenin tenía de la defensa del socialismo en un solo estado, la Rusia revolucionaria -defensa indisolublemente ligada al refuerzo de la democracia socialista y la lucha permanente contra las tendencias autoritarias- y las tesis de Stalin sobre el tema.
Lo que me parece útil señalar aquí, en este Seminario Internacional es la necesidad, en un contexto de crisis global de la civilización, de un pasaje de la defensiva a la ofensiva por las fuerzas progresistas.
La marea de contestación al sistema volvió a subir el año pasado con el agravamiento de la crisis del capitalismo globalizado.
Foros Sociales
Como termómetros de una mayor disponibilidad de los pueblos para las luchas organizadas, muy difíciles, que se esbozan en el horizonte, Los Foros Sociales Mundiales de Bamako y de Caracas fueron esclarecedores.
Participe en el primero, que tuvo por sede a Malí. De aquel pobre y debilitado país africano salió un Llamado que corre por el mundo. Constatamos que las experiencias de cinco años de convergencias mundiales de las resistencias al neoliberalismo permitió crear una nueva conciencia colectiva.
El Llamado de Bamako pretende ser "una contribución para la emergencia de un nuevo sujeto popular histórico".
Para que ello sea posible, esto es el pasaje de la conciencia social al actor social activo, popular, plural y multipolar, será preciso definir alternativas capaces de movilizar en escala mundial grandes fuerzas sociales y políticas. El capitalismo no caerá sin lucha.
Estos son los objetivos de ese Llamado:
Movilizar para
1. Construir el internacionalismo de los pueblos del Sur y del Norte frente a las devastaciones engendradas por la dictadura de los mercados financieros y por la implantación globalizada y descontrolada de las trasnacionales;
2. Construir la solidaridad de los pueblos de Asia, de África, de Europa y de las Américas frente a los desafíos de desarrollo en el Siglo XX.
3. Construir un consenso político-económico y cultural alternativo a la globalización neoliberal y militarizada y al hegemonismo de los Estados Unidos y sus aliados.
Metas esas muy bellas y difíciles de alcanzar, porque construir un mundo con bases en la solidaridad de los seres humanos y de los pueblos es tarea solamente realizable después de un periodo revolucionario, de contornos imprevisibles, de mucho sufrimiento.
La afirmación de Marx de que la violencia es la partera de la historia permanece vigente. Perderíamos tiempo intentando imaginar que formas ella asumirá en la confrontación final con el capitalismo. Pero esa convicción de que otro mundo es posible y que tendremos que luchar mucho por conseguirlo implica la necesidad de que nos preparemos para el viraje inminente.
Compañeros, siendo el socialismo la única alternativa a la barbarie capitalista, el pasaje de la defensiva a la ofensiva es, repito, una inevitabilidad. Solamente la ofensiva nos puede conducir a una victoria que garantiza la continuación de la humanidad.
Notas
(1) Au dela de la mondialisation libérale: un monde meilleur où pire, ponencia presentada por Samir Amin, en el Forum Social Mundial, Bamako, Enero de 2006
(2) István Meszaros, «Para Alem do Capital», capitulo XVIII, Editorial Boitempo,Sao Paulo, Brasil, 2002
Traducción: Pável Blanco Cabrera.
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