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Estado español :: 23/07/2005

Juicio contra comunistas en Francia: !Somos comunistas, no terroristas!

PCE (r)
Comunicado de militantes del Partido Comunista de España (reconstituido) encarcelados en Francia desde el 2002.

Tres años en prisión preventiva nos ha tenido el juez Jean-Louis Bruguiére a los comunistas y antifascistas españoles detenidos en París en julio de 2002. Tres años aislados, incomunicados e imposibilitados de defendernos de las falsas y prevaricadoras acusaciones de que somos objeto. Tres años en los que ha ignorado deliberadamente toda evidencia contraria al esquema procesal que le había dictado la Guardia Civil española, y cuyo objeto no era otro que la criminalización del PCE (r) por asimilación a la organización armada antifascista GRAPO.

El juez Bruguiére ha estirado la instrucción hasta el último día del plazo máximo legal, dando así satisfacción a los intereses políticos de los fascistas españoles y a su propia megalomanía y marcado talante anticomunista. Con todo, salvo en acumulación de tiempo, el dossier sigue tan vacío como el primer día. Las investigaciones periciales y las Comisiones Rogatorias con las que ha justificado las sucesivas prórrogas de la instrucción no han conseguido aportar nada que, en rigor, merezca la consideración de prueba.

No se puede probar lo que no existe. Como todo el mundo sabe, el PCE (r) y los GRAPO son dos organizaciones distintas, claramente diferenciadas en sus estructuras orgánicas, funcionamiento interno y actividades revolucionarias. Los GRAPO son una organización militar. El PCE (r) es un partido político, obrero, comunista y sus actividades son exclusivamente políticas.

La "banda armada PCE (r)-GRAPO" sólo existe en la realidad virtual animada por los estrategas de la represión política, difundida por su periodismo de intoxicación y recreada en la literatura pseudojurídica de sus jueces especiales. Es un producto de reciente invención, de la segunda legislatura de José María Aznar. Se lanzó al mercado de la manipulación informativa al calor de la guerra y la represión preventiva desatadas por las grandes potencias imperialistas en su disputa por las fuentes de materias primas y los mercados.

El führercito Aznar y su banda de matones falangistas vieron en ese clima el momento y la oportunidad de barrer con toda oposición al régimen sin distinción de que fuese pacífica o violenta, de que se moviese en el marco de la legalidad institucional o al margen de ella.

Desde sus púlpitos mediáticos decretaron que todo movimiento político, social, cultural, informativo... que confluyese de uno u otro modo con los objetivos políticos de las organizaciones armadas revolucionarias eran banderas de connivencia con éstas, parte integrante de las mismas. De un día para otro, partidos políticos, medios de expresión, colectivos antirrepresivos, asociaciones culturales y hasta los manifestantes contra la guerra en Irak se convirtieron en terroristas. Y para dar soporte jurídico a tan amplia "caza de brujas" promulgaron una fascista Ley de Partidos por la que el PCE (r) fue declarado ilegal, junto a otros partidos y organizaciones políticas.

Ninguna de estas circunstancias merece la consideración de monsieur Bruguiére. Tampoco le interesa que, en más de 30 años de historia, el PCE (r) no haya sido condenado nunca por terrorismo. Ni siquiera le parece significativo que se nos esté aplicando la Ley de Partidos con carácter retroactivo. El vacío procesal no le ha llevado a retirar los cargos y a decretar nuestra inmediata puesta en libertad. Bien al contrario: en sus conclusiones finales, ha reproducido tal cual los términos con los que decretó nuestro ingreso en prisión. Ni siquiera se ha molestado en corregir los errores y falsificaciones de bulto que han quedado en evidencia a lo largo de la instrucción. El deber de rectificación no existe en la particular escuela de Derecho de Jean-Louis Bruguiére. No por casualidad se ha vanagloriado en la prensa de que "se puede hacer lo mismo que hacen los estadounidenses en Guantánamo pero dentro de un marco legal". En todo caso, él puede hacerlo.

Queda así patente, una vez más, tal y como hemos venido denunciando a lo largo de este tiempo, que lo que se persigue en nosotros no es otra cosa que el Programa y la Línea Política del PCE (r): Más de 30 años al frente del proletariado revolucionario del Estado español, defendiendo los intereses fundamentales de nuestra clase y sus legítimos objetivos democráticos y socialistas. Más de 30 años denunciando la fraudulenta Reforma que remodeló la fachada del régimen fascista nacido del alzamiento militar del 18 de julio de 1936, pero que dejó intactos todos y cada uno de sus pilares fundamentales, empezando por la sanguinaria Guardia Civil y el TOP (rebautizado Audiencia Nacional), y terminando por el monarca amamantado a los pechos de Franco. Más de 30 años denunciando las condiciones de sobreexplotación de los trabajadores, la liquidación de sus conquistas sociales, los sueldos de miseria, la precariedad laboral.... el terrorismo patronal, en fin, que en el Estado español se cobra la vida de 1.600 obreros al año. Más de 30 años denunciando el terrorismo de Estado y la guerra sucia, el recorte sistemático de las más elementales libertades políticas y la negación el derecho de autodeterminación de Euskal Herria, Galicia y Cataluña.

Quieren impedir a toda costa y por cualquier medio que prosigamos con esta labor. Lo que está en juego es el derecho de los obreros a organizarse en su propio Partido, al margen y en contra de la burguesía, y a luchar por una sociedad verdaderamente democrática, socialista.

Por lo mismo, huelga decir que nuestras condenas ya están dictadas aunque el juicio aún no se haya celebrado. Se dictaron incluso antes de nuestra detención. Baste recordar que el propio juez Jean-Louis Bruguiére filtró a la prensa que había detenido a la nueva "cúpula de los GRAPO" e incautado "importante documentación operacional", antes de haber ojeado siquiera esa documentación, de haber hecho interrogatorio alguno o de haber realizado la más mínima comprobación pericial. Sin embargo, hasta el momento de nuestra detención, no había en España ninguna causa abierta contra nosotros ni se había dictado orden de detención internacional alguna. Tal acusación surgía, como en el misterio de la creación, de la nada. Estaba en el guión que le habían pasado sus generosos socios de la Guardia Civil. Respondía a los intereses de las autoridades españolas y contaba con el colaboracionista beneplácito de los franceses. No necesitaba más.

El montaje procesal al que nos vemos sometidos sigue las mismas pautas que el que ejecutaron contra el Secretario General del PCE (r), Manuel Pérez Martínez, y los demás camaradas detenidos con él en París en noviembre de 2000. Misma acusación, mismo juez instructor, mismos irregulares procedimientos, misma ingeniería pseudojurídica... En cierto modo, nuestro proceso es la continuación del suyo. Y también en su caso se pusieron en evidencia, desde el primer momento, todas las falsedades y manipulaciones con las que el PCE (r) es asimilado a los GRAPO. En la vista oral, además, las defensas las desmontaron una a una. Sin embargo, el tribunal no tuvo empacho alguno en condenarles a 8 años, exactamente los mismos que a los combatientes de los GRAPO juzgados con ellos. Para que no quedase duda del objetivo principal del castigo.

En nuestro caso, además, se da la circunstancia de que, en paralelo al procesamiento en Francia, se nos está procesando también en España. Tanto aquí como allí por el mismo pretendido delito de "integración en banda armada". Ésta es otra irregularidad de las que jalonan toda esta mascarada judicial. En teoría del Derecho, no se puede enjuiciar a nadie dos veces por los mismos hechos. Pero en sostén de los procesos contra el PCE (r) en Francia necesitaban presentar actuaciones contra él en España. Y para justificar las detenciones en España de militantes del Partido, decretar el cierre de las sedes que nunca ha tenido, embargar sus fondos y barrer de paso con miembros de los Comités por un Socorro Rojo Internacional, de las Asociaciones de Familiares y Amigos de los Presos Políticos y de otras organizaciones antirrepresivas y de solidaridad, necesitaban el procesamiento en Francia de la "presunta cúpula de la banda PCE (r)-GRAPO". Más de 20 personas de diversa procedencia política y organizativa, en su mayoría sin relación entre sí, fuimos embutidas en el sumario 36/02-M.

Eran los tiempos en que el fanático caudillismo fascista de Aznar montaba hasta el paroxismo. Y el corrupto y engreído juez Baltasar Garzón Real aún no se había ido de vacaciones a EEUU. Desde entonces aquí, han pasado tres años y algunos destacados acontecimientos políticos. EL führercito y sus SS fueron barridos del Gobierno en un rebufo de la nueva guerra imperialista por el reparto del mundo y las luchas de intereses en el seno de la oligarquía española. Pero nada sustancial ha cambiado, sólo el talante.

José Luis Rodríguez Zapatero, la "cara amable" del brazo político de los GAL, ocupó la presidencia del gobierno exhibiendo "diálogo frente a crispación", "regeneración democrática" y hablando de su voluntad de ir hasta el final en el proceso de paz. Pero en un año largo de gobierno no ha dado ningún paso efectivo para desmontar el Estado de excepción permanente e institucionalizado de la era Aznar. Siguen los procesos sumarísimos en la Audiencia Nacional y, por delegación, en los tribunales especiales franceses. Siguen las detenciones, la tortura y encarcelamientos de militantes políticos, de miembros de organizaciones de solidaridad, de periodistas, de abogados... Sigue la presión represiva en las cárceles y la manipulación de la propia legalidad del régimen para alargar sine die las condenas a los presos políticos. Sigue en vigor la Ley de Partidos.

No se puede hablar de verdadera paz mientras no cambie esta situación. Por eso, hay que continuar la lucha hasta conquistar las libertades políticas y sindicales que nos ha arrebatado. Hay que seguir denunciando la criminalización del Partido y de otras organizaciones democráticas y acabar con la Ley de Partidos. Hay que movilizarse contra los juicios sumarísimos a comunistas, antifascistas, independentistas, demócratas consecuentes, solidarios... Hay que apoyar más que nunca a los presos políticos.

¡Es el momento, puntillazo al fascismo!
¡Abajo la Ley de Partidos!

Julio 2005

 

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