La participación no puede hacerse desde las instituciones. Una visión crítica de los movimientos sociales desde Jerez

Dice el psicoanalista social René Lourau que toda institución por modesta que sea posee un cadáver en su alacena . Yo pienso que el cadáver más frecuente que las instituciones estatales suelen tener es el de la participación, bien muerta y maniatada. A pesar del mito fundacional del Estado moderno autodenominado democrático, la Administración no se originó en un contrato social, sino que se impuso mediante la violencia y la coerción. No hubo ningún proceso popular instituyente, sólo pactos entre las clases dirigentes, cuyo ejemplo más patente es el caso español de la llamada Transición Democrática, en el que el grupo que ostentaba el poder político durante el franquismo dio el relevo a un nuevo grupo (no tan nuevo), sin que el pueblo pudiese decir poco más que Sí en un referéndum constitucional.







