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Estado español :: 27/11/2007

La realidad estalla tras el cierre de Delphi "Humo, humo y más humo"

Grupo de Acción Social (GAS)
Desde que se inició el proceso concursal, la fábrica de Delphi en Puerto Real ha seguido vendiendo materias primas. Su antiguo director, Gonzalo Herrera, conocido como El Mexicano, cesó hace un mes en el cargo y ha sido sustituido por un director financiero de la casa.

La Junta de Andalucía tardará, al menos, varios meses en poder tener acceso a los terrenos y maquinaria de la fábrica de Delphi en Puerto Real. Fuentes del proceso concursal (antigua suspensión de pagos) abierto tras el cierre de la planta han revelado que el informe final de los administradores, en el que se concretaban entre otros asuntos los pagos pendientes, ha recibido más de 200 impugnaciones de los acreedores. Os adjuntamos ademas una entrevista realizada a Miren Etxezarreta, que junto a Jose Iglesias, y la Plataforma "Ni un despido más en la Bahía de Cádiz" y el grupo promotor, estuvieron en Cádiz en la presentación del libro: Delphi: Cerrado por ganancias.

Cada una de estas reclamaciones conllevará un juicio, lo que se conoce como incidente concursal, por lo que el proceso se prolongará según las mismas fuentes, al menos, hasta finales del año que viene. Mientras dure el proceso, ninguna empresa podrá ocupar los suelos de la antigua factoría de automoción.

Las impugnaciones complican la consecución de esta pretensión. El informe de los administradores concursales, concluido definitivamente en septiembre, recoge la existencia de 600 acreedores, con los que la antigua fábrica de Delphi acumularía una deuda de unos 20 millones de euros.

Tras darse a conocer a los interesados en octubre y cerrarse en noviembre el plazo de alegaciones, contra ese documento se han presentado finalmente más de 200 impugnaciones.

Estas reclamaciones funcionarán en la práctica como una demanda, por lo que, en un proceso ordinario, cada una de ellas se deberá analizar en una vista distinta. La juez de lo mercantil encargada del caso, Nuria Orellana, tendrá que fijar los juicios y dictar tantas sentencias como alegaciones lleguen finalmente al juzgado.

A la espera de todas estas sentencias, todavía habría que aguardar después a la fase de convenio, que sería cuando todas las partes aceptan las resoluciones de la juez y se pone fin al proceso concursal.Algo que no se espera hasta, al menos, finales de 2008. La cesión de los activos fijos a la Junta de Andalucía, valorados por los administradores concursales en 63,39 millones de euros entre terrenos, edificios y maquinaria, no podría hacerse efectiva hasta entonces, es decir cuando el proceso judicial esté cerrado. La filial gaditana de Delphi, DASE, sigue siendo propietaria de los activos bajo la supervisión de los administradores concursales designados por la juez.

Esta situación obstaculiza la llegada de empresas a la bahía de Cádiz como respuesta al cierre de Delphi, algo en lo que se trabaja desde que la compañía de automoción confirmara sus intenciones.

Algunas de las nuevas firmas, del sector aeronáutico y de energías renovables, tenían intención de instalarse en los propios terrenos de la fábrica, pero finalmente han denegado su intención.

Otras empresas ya confirmadas se ubicarán en otros suelos pero con una contratación mínima de trabajadores de Delphi. Así, la compañía informática Sadiel se ha instalado en El Puerto de Santa María, pero apenas tiene previsto contratar a media docena de ex empleados de Delphi.

Desde que se inició el proceso concursal, la fábrica de Delphi en Puerto Real ha seguido vendiendo materias primas. Su antiguo director, Gonzalo Herrera, conocido como El Mexicano, cesó hace un mes en el cargo y ha sido sustituido por un director financiero de la casa.

El acuerdo entre la Junta, la empresa y los trabajadores establece una indemnización de 120 millones de euros para los 1.500 miembros de la plantilla. En ese acuerdo se fijaba que sería la Junta la que se haría cargo de los terrenos y la maquinaria una vez acabe el concurso de acreedores.

Entrevista a Miren:

La catedrática emérita de Economía Aplicada de la Universidad Autónoma de Barcelona Miren Etxezarreta acudió el pasado jueves a la presentación de la publicación de Delphi, cerrado por ganancias. El misterio de la deslocalización de las empresas, del que es coautora, en el IES La Caleta. Muy crítica con el sistema capitalista, es una destacada integrante del Seminario Taifa de Economía Crítica, formado por profesores y alumnos de distintas facultades de economía que se definen como «descontentos con el enfoque económico dominante en las universidades actuales».

¿Por qué se vio la fábrica de Delphi abocada al cierre?

Porque toda la dinámica del sistema capitalista internacionalizado -la famosa globalización- conduce a que las empresas utilicen el mundo entero para buscar sus beneficios. Esa es la razón por la que se van donde la producción les resulta más barata y los beneficios son mayores. Así que cierran donde no tienen tantos beneficios, aunque de hecho sí que los tengan. Pero si esperan obtener más en otro sitio, se van.

¿Fue éste el caso de la factoría de Puerto Real?

Una magnífica expresión podría ser que Delphi se ha ido por las mismas razones por las que llegó. Pero no nos engañemos, esta es la dinámica que se considera normal en el capitalismo. Cuando vino aquí fue, muy probablemente, porque las condiciones le permitieran tener en Cádiz más beneficios de los que estuviera produciendo en los EE UU. Ahora descubre que en Tánger o en cualquier otro lugar puede aumentar sus márgenes y se va. Un claro ejemplo de esto es la fabricante de zapatillas Nike, que comenzó trasladándose a Irlanda y se ha ido moviendo por todo el mundo -en la actualidad está en Vietnam-, cambiando sus fábricas de ubicación en cuanto se ve obligada a pagar salarios un poco más elevados.

Evitar el cierre

¿Se podría haber evitado el cierre de Delphi en Cádiz de alguna forma?

La lucha de los trabajadores por su puesto no es vana. Pero en este momento, el capital está muy fuerte y tienen muchas posibilidades de hacer lo que hacen impunemente. La verdad es que habría sido muy difícil evitar este cierre. Si la actitud de los trabajadores hubiese sido distinta desde el principio -no cuando la situación ya estaba mal-, quizá la empresa no se hubiese planteado el cierre. Lo cierto es que hay muchas compañías instaladas en sitios donde los salarios son altos, como Alemania, Francia o Bélgica. Así que los sueldos no son la única razón que les hace trasladarse.

La empresa justificó el cierre con la acumulación de pérdidas millonarias y el informe de los administradores concursales concluyó que la situación financiera de la factoría la hacía inviable.

Todo esto es muy relativo. En primer lugar, sería necesario ver las cuentas y quiero pensar que los sindicatos mayoritarios lo habrán hecho. En segundo lugar, Delphi es una compañía que vende a otras empresas con las que tiene algún tipo de vinculación, por lo que depende de cómo se forma el precio de venta. Es decir, si éste se rebaja de forma voluntaria, es muy fácil que se produzcan pérdidas aquí y que la empresa que adquiere a bajo precio aumente sus ganancias. No niego que tuvieran pérdidas, quizás sí. Pero de entrada, no me lo creo, aunque necesitaría ver los números. Y otra cuestión a tener en cuenta es que siempre se ha dicho que los beneficios de las empresas se justifican porque hay momentos en los que hay pérdidas, pero resulta que cuando éstas se producen, no cargan con ellas. Así que si en verdad había pérdidas, tienen que asumirlas, puesto que eso fue lo que hicieron con los beneficios cuando los hubo y porque pueden volver a tenerlos en el futuro. Pero en la actualidad hemos llegado a una situación en la que las compañías no quieren cargar con nada.

¿Cree que las administraciones pecan de falta de control a las grandes empresas a las que subvencionan para que se instalen en un lugar determinado?

Es posible, pero creo que el problema es otro. Los gobiernos tratan desesperadamente de atraer capitales extranjeros a los territorios que les interesan y no están dispuestos a enfrentarse a esas empresas. Saben que si se enfrentan a Delphi, se puede dificultar la llegada de otras firmas. Los estados no quieren ejercer este control, sino todo lo contrario, quieren darles todo tipo de facilidades. Disminución de impuestos, les regalan el suelo, es lo que llaman atraer al capital. No van a controlarlo, saben perfectamente cómo funcionan estas empresas. La idea es vamos a ponerles la alfombra roja para que vengan y que se vayan cuando quieran.

¿Habría, entonces, que poner en práctica algún tipo de control?

Esto es muy difícil en el capitalismo. Habría que cambiar completamente la política económica, al menos en el ámbito de España, y también en Europa. Creemos un sistema en el que las empresas que se instalen en nuestro territorio sepan que no se pueden ir de la manera en la que lo ha hecho Delphi. Y estoy convencida de que muchas vendrían, porque ya lo hicieron antes, porque existe un mercado aquí. No se trata de poner parches con subvenciones, eso no cambia nada. Hay que cambiar toda la visión de la estrategia de la economía y eso no es tan fácil.

Airbus

Los planes de trabajo de Airbus apuntan a un incremento de la externalización de la producción, ¿estamos ante una nueva forma de deslocalización cercana?

En este momento, las grandes compañías tienen la posibilidad teórica de organizarse en un ámbito mundial y utilizar material que provenga de Corea del Sur o de China. Vamos dados si lo único que nos puede ofrecer al actual sistema son salarios al nivel de China.

¿Supone la externalización o subcontratación la pérdida de puestos o lo que se destruye en un sitio se crea en otro?

No siempre. La integración de tecnologías avanzadas conducen a la eliminación de puestos de trabajo. Es muy posible que lo que se hace aquí con una tecnología de hace cinco años, se pueda hacer en Corea del Sur con una tecnología de ayer y con menos mano de obra.

¿Quiere decir que hay que renunciar a la tecnología?

No, en absoluto. Lo que hay que hacer es evitar que todo el sistema económico esté dirigido a la consecución de beneficios por parte del capital privado. En principio, cuanta más tecnología, mejor, pero dirigida al bienestar de la población, no de los propietarios de Delphi.


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