La República que vendrá

Para poder formarnos una idea del movimiento republicano contemporáneo, hemos de echar la vista atrás, analizar el origen del republicanismo en España y sus experiencias.
La tradición republicana en España está inevitablemente ligada a la burguesía y al liberalismo político. Es ahí donde se formó, y es de la mano que fue hasta la II República, donde la burguesía intentó consolidar una República burguesa.
El movimiento republicano, de carácter burgués albergado en el seno del liberalismo radical y los círculos demócratas y federales, nace en España allá por los años de 1820 y 1830, con artículos y trabajos teóricos como los de Canga Argüelles y Ramón Xauradó. Esta primera idea del republicanismo en España responden a la necesidad de luchar contra el despotismo monárquico y la oligarquía aristocrática. Estas ideas de federalismo territorial y democracia son ampliamente aceptadas en los círculos de la burguesía española y cogen amplio apoyo hacia 1840. Es en esta época cuando Barcelona se convierte en la sede del movimiento republicano en el que tomarían la iniciativa los grupos socialistas y demócratas. Estas ideas serían divulgadas y mantenidas en los círculos intelectuales de socialistas y liberales hasta su "puesta en practica" en la primera experiencia republicana en España, en el año 1868.
La I República Española (1868-1874) no nace de un espíritu revolucionario, sino como la II República de una serie de complejas causalidades. Como la segunda, la primera República llegaría a pesar de la mayoría monárquica. La inesperada marcha de un Rey extranjero que regía España, Amadeo de Saboya, propicia la instauración de la República en un parlamento de mayoría monárquica. Nadie impuso la República. Llegó y rápidamente la burguesía tomó el control expulsando en 1869 a las fuerzas democráticas con lo que la revolución democrática se quedó en los círculos intelectuales. Esta República no impuesta sería en 1874 troncada por el General Pavía sin que si quiera hubiera aprobado su constitución. La Restauración monárquica y la posterior dictadura de Miguel Primo de Rivera serían los regímenes políticos hasta las elecciones convocadas por Primo de Rivera en 1931.
El 12 de Abril de 1931 las elecciones municipales fueron ganadas, en la mayoría de las poblaciones rurales, por políticos monárquicos y caciquiles, pero la victoria en las grandes ciudades de las ideas republicanas propiciaron el estallido popular a favor de la democracia y la República. El Rey se marchó y la izquierda burguesa llegó al gobierno y a la Presidencia. La larga lista de reformas sociales, políticas y económicas, como la Reforma agraria y las autonomías regionales se ven truncadas una vez más por el fascismo monárquico y la burguesía reaccionaria tras la victoria del Frente Popular en 1936. En Julio de 1936, los militares se sublevan contra la República y da comienzo la Guerra y Revolución Española, las cuales serian derrotadas trayendo cuarenta años de dictadura nacional-católica y una transición sin justicia y perdonados quedan los asesinos. Esta Segunda República gobernada en su mayoría por la burguesía izquierdista y la derecha emprende acciones fascistas contra el proletariado y el pueblo, como los sucesos de Asturias en 1934 o las diversas masacres y represiones brutales contra el movimiento anarquista. Era un República burguesa, que al inicio de la guerra queda al servicio del estalinismo soviético y a las órdenes de la URSS.
Tras la muerte de Franco y la llegada de la "transición" el movimiento republicano coge auge ante el elegido de Franco, su sucesor a dedo que para salvar su propio cuello inicia una campaña de democratización y continuismo monárquico. Se dice que en España no hay monárquicos, sino "juancarlistas", el astuto golpe de Estado tramado desde las fuerzas reaccionarias el 23 de Febrero de 1981 dejan al Rey Juan Carlos I como salvador de la democracia y la libertad, asegurando así su continuidad y el favor del pueblo engañado.
El movimiento republicano actual es una mezcla entre el activismo republicano y la pasividad popular favorable a la república. La lucha juvenil por la III República choca contra las ideas independentistas de la juventud revolucionaria y partidos y organizaciones nacionalistas, que no ven sino más que la continuidad del imperialismo español y con las ideas moderadas de la mayoría republicana del pueblo demócrata, pues la República que vendrá no será más que un voto más a la hora de las elecciones. La III República será la continuidad del capitalismo y el neoliberalismo Europeo, una Francia, una Alemania peninsular. La República que vendrá será el cobijo de la burguesía demócrata y liberal que dominó las anteriores. Nada cambiará más que la residencia de la corona española, a la cual, ni siquiera la veo abandonando España al advenimiento de la III república. Será una República que sustentará a la monarquía. El plataformismo republicano es la base para la instauración de la burguesía en nuevos sillones. Al capitalismo le es igual Rey o Presidente como Jefe de Estado.
No tengo ninguna duda de la instauración de la República. Pero será como la Primera y la Segunda, un calmado cambio, sin revolución, ni revueltas, sin rebeliones o insurrecciones. Será la continuidad del proceso burgués de juego político. La República que vendrá a muy pesar de las organizaciones marxistas que plantean Repúblicas Confedérales y Estados Revolucionarios, será la continuidad del pensamiento demócrata y liberal. Será otra forma de represión contra los movimientos revolucionarios, como todos los gobiernos, sean Monarquía o República.
En tales condiciones los movimientos de base deben plantearse que representa la llegada de la República. Se nos hace imposible el evitar pensar en los sucesos de Casas Viejas, la Revolución de Octubre en Asturias donde la República jugó el papel de juez, jurado y verdugo soterrando el único movimiento verdaderamente revolucionario que pretendía, no solamente un cambio de la forma de estado, sino un cambio en las estructuras organizativas de la sociedad, planteando una forma de organización horizontal, asamblearia, de autogestión económica, donde lxs trabajadorxs, verdaderamente, tiene el control de los medios de producción, donde el pueblo es libre para poder decir, hacer y pensar, donde la emancipación popular se hace realidad. Todo esto fue aplastado violentamente por los distintos gobiernos de la II República.
Con semejantes expectativas, en la llegada de la República no vemos más que continuismo. Continuismo en las condiciones de explotación, represión y control social, ya sea de la mano de la burguesía y el capitalismo, como de la mano del socialismo y capitalismo de Estado, donde una elite oligárquica dirige en nombre del pueblo sus vidas y engorda a su costa. La República ya sea burguesa o marxista, es la perpetuación del poder y el asentamiento de uno u otro capitalismo a favor de una clase dirigente y en contra del pueblo.
"Ha llegado el momento de decir de una vez por todas y de admitir como cierto este axioma político: un gobierno jamás podrá ser verdaderamente revolucionario". Se puede decir más alto pero no más claro, Kropotkin, aquí lo afirma, por mucha demagogia que use y falacias que nos suelten, ninguna ideología política que pretenda un cambio social y político mediante las estructuras estatales y de poder, será jamás revolucionaria. Ni la monarquía aristocrática, ni la República progresista, del gobierno que fuese, es algo aceptable para el pueblo que pretenda liberarse, por consiguiente, en la República que vendrá no vemos más que violencia, opresión y autoritarismo fascista. Nada cambia en realidad, sino quien se sienta en el sillón del poder, para el pueblo oprimido las cosas seguirán, con mucha suerte, igual de mal. La República no es más que el resultado de la estrategia por el poder, un atentado contra la libertad y el pueblo.







