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Estado español :: 19/08/2009

Las horas extra y los destajos en el sector forestal

CNT - Salamanca
Repaso del sindicato anarcosindicalista a la actual situación que vive el sector forestal.

Mucho se discute últimamente sobre la situación de les trabajadores del sector. Como siempre, cada vez que a alguien no relacionado con el sector se le ocurre abrir la boca, “llueven ranas”.

Las últimas declaraciones de los políticos, tanto regionales como nacionales, han sido de “ánimo y apoyo” a la gente que se dedica a la extinción de incendios. Anteriormente, en las campañas electorales, han sacado a relucir propuestas para la creación de empleo, con el objeto de poder realizar las reforestaciones que se veían en el futuro del país. Además, las empresas llevan diciendo que de los bosques se puede obtener un gran rendimiento económico, pasando por la creación de más puestos de trabajo.

Desde las personas que trabajamos en el sector forestal estas cosas siempre han sonado a cantos de sirena, puesto que de lo que dicen a lo que hacen, tanto políticos como empresas, hay una gran diferencia. Una de las más lamentables situaciones que se dan en este sector lo confirma: la realización de horas extra en los incendios y de destajos en tratamientos selvícolas.

En un incendio forestal es tónica habitual ver cómo les compañeres que trabajan en la extinción pasan doce horas currando en las más duras condiciones, sin apenas haber comido más que un bocadillo y una pieza de fruta ( hace años ni eso). La tensión que se vive en esta situación, aún con el incendio “controlado”, es muy grande, y no hay cuadrillas suficientes para cubrir los mismos, por lo que la administración decide mantener a les trabajadores haciendo horas extra, que si bien en todos los trabajos son peligrosas, en este tipo de actividades, se convierten en mortales. Además, al situar las cuadrillas en las diferentes zonas en base a la calidad ecológica, la importancia ante los medios de comunicación o la cuantía económica que supone la quema de un determinado lugar, tenemos una descompensación en el trabajo de les compañeres (unas bases trabajan mucho más que otras), y observamos con estupor cómo los medios, al final de la campaña de verano, acaban extenuados, ya que los relevos en los diferentes incendios son escasos.

Por otro lado, les compañeres que se dedican a tareas como la olivación de las encinas, sufren la mercantilización de dos de los productos que más importancia han tenido durante la existencia del hombre: la madera y la bellota. Estos dos productos, que tienen un sinfín de utilidades, están siendo utilizados hoy día, en lugar de para satisfacer necesidades vitales, para satisfacer las necesidades económicas, con lo cual la gente que se dedica a ello no obtienen materias primar, sino que obtienen billetes a cambio de realizar uno de los trabajos más peligrosos del sector forestal. Es ahí donde entra el papel de los destajos.

La gente que suele dedicarse a estas tareas, o bien tienen que hacerlo como autónomos (que no significa tener autonomía sino depender de otra manera del Estado), o bien hacerlo sin papeles. De todos modos, el pago suele hacerse por encina olivada, con lo cual, en contra del uso racional de nuestro cerebro que deberíamos hacer en estos casos, se suele realizar la tarea mucho más rápido de lo que sería recomendable. Cuantas más encinas logremos olivar, mejor para nuestros bolsillos. Lo que no pensamos es en el riesgo que corren nuestras vidas, no sólo por la posibilidad de morir al caer de una encina, sino de quedar completamente imposibilitado para siempre. Las inspecciones de trabajo no llegan a este sector tan complejo y la razón es económica: no se ha encontrado un medio que sea barato para realizar la olivación minimizando el riesgo, por lo que se hace la vista gorda.

Estas son dos de las situaciones que en uno de los sectores más importantes de nuestras vidas se vienen viviendo. Si no hacemos algo hoy, quizá esta dinámica sea muy difícil de parar. Si no somos capaces de organizarnos para combatir tales situaciones, dentro de poco tiempo lo lamentaremos, puesto que esto va a ir peor, a pesar de lo que nos puedan contar desde las instituciones.

Por esto y mucho más, debemos actuar para dar la vuelta a la tortilla. Coge fuerzas, organízate con tus compañeres en los tajos, presta tu apoyo solidario y efectivo al resto de compañeres, y actúa. No te preguntes cómo, ya sabes que hay que hacer. Solamente es cuestión de ponerse en marcha.

Por ti, por tus compañeres, por la humanidad entera.

¡Contra la precariedad, las horas extra y los destajos en el sector forestal!

¡Organízate y lucha!

 

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