Los bidimensionales

Los bidimensionales perciben la realidad en dos dimensiones. La suya propia y la de los demás, que carece de matiz alguno y con una denominación bajo la que se homologa el denominador común de no ser la primera dimensión. Esta es la base del nacionalismo, la religión, el futbol, el sectarismo o cualquier forma de fanatismo engendrado por el ser humano. Qué extraño debe ser observar los colores en dos dimensiones. O catalán o español. Si no eres catalán eres español. Si no eres español ¿eres catalán?. Así lo ven los bidimensionales.
Para un bidimensional existe su equipo, por ejemplo el Real Madrid y el adversario, sea el Atletico o el Barsa da igual pues ambos caen en la irremediable clasificación de los adversarios. Si dices que no eres de ningún equipo y que además te repatea el fútbol pasas tambien ipso facto a ser de los adversarios. Para el jihadista que llama a la guerra santa tan infiel es el católico como el ateo, ambos pertenecientes a la misma dimensión de enemigos. Con el catolicismo pasa lo mismo. Si soy bidimensional anarco, estaré privado de la capacidad de distinguir entre un demócrata liberal o uno conservador, pues para mi serán “la misma mierda”, y nunca entenderé que sean distintas heces. Si soy bidimensional de los que leen el ABC y votan al PP meteré en la misma saca rojos, socialistas, anarcos, troskistas, etarras y catalanes separatistas, porque son de la otra dimensión. No hay grises, ni rosas, ni rojos, ni azules. Solo blanco y negro. Solo yo y mi enemigo, que es todo el que no sea como yo, vasco, budista, español, del atletí o musulmán. A esa visión en dos colores suele acompañarse fenómenos bilaterales, como simplificar la realidad de forma exageradamente infantil. Por ejemplo, identificar puntos geográficos con ubicaciones del enemigo: Madrid es español, Washington es yankee y Barcelona catalán, como si en esos puntos no hubiese madrileños apátridas, barceloneses españolistas o norteamericanos antiimperialistas. Otro ejemplo, es el asociado a la ideología: todos son fascistas menos yo y los míos, o todos son reformistas o todos son puristas, excepto los de mi dimensión que tenemos la razón de nuestro lado ponderada, limpia y brillando de veracidad. A la par que se simplifica la realidad, se ideologiza el análisis de ésta tomando todos los elementos sobre la mesa para demostrar u defender que lo nuestro es lo mejor, es decir manipular el resultado para que todo conduzca al punto deseado por el bidimensional.
En el bidimensional el lenguaje es tan limitado como las ideas. No es útil más que lo estrictamente necesario. Se economizan esfuerzos mentales porque pensar en dos dimensiones es cómodo, fácil, seguro y permite dormir con la tranquilidad de estar justo en el lado correcto. El de los buenos
Pepe Lozano en www.sindios.info/bajolaalfombra







