Los datos confirman la desigualdad entre hombres y mujeres en el estado español

Ma. Teresa Fernández de la Vega, vicepresidenta primera del Gobierno, se mostró convencida de que esta ley "puede considerarse como la norma más importante para alcanzar la igualdad desde que se aprobara la Constitución española y supondrá un impulso decisivo a la consecución de esa igualdad real y efectiva". No se entiende la satisfacción. ¿Treinta años de constitución y democracia formal no han sido suficientes? Los datos de las condiciones laborales y retributivas de las mujeres en el estado español no ofrecen motivo para las celebraciones. Ni siquiera los logros de las rancias democracias europeas ofrecen señales para el optimismo. ¿Y los datos cuando los procesos son otros bien distintos, como en la revolución cubana?
A golpe de Ley
El anteproyecto aprobado, que deberá esperar hasta mediados de 2007 para llegar al parlamento, incluye medidas tales como la inclusión de acciones positivas en los convenios a fin de evitar la discriminación, la igualdad de trato y la consideración jurídica del acoso sexual, la protección a la maternidad, la igualdad retributiva, la elaboración de planes de igualdad en las empresas, la representación femenina en las listas electorales que no podrá ser inferior al 40%, así como medidas para que las empresas aumenten la presencia femenina en sus consejos de administración.
Tanto los sindicatos mayoritarios como el Gobierno han manifestado su satisfacción.
Pero más bien creemos que deberían avergonzarse de su euforia. Deberían avergonzarse de la satisfacción que ha sostenido el conformismo y el orden de las cosas, el orden patriarcal, durante estos treinta años de celebrada democracia.
Porque si ahora en las declaraciones y celebraciones todos coinciden en señalar como fundamental la mejora de las condiciones socio-laborales de las mujeres, si parecen reivindicaciones y logros tan obvios y necesarios en sociedades democráticas, conquistas imprescindibles para avanzar en la creación de sociedades más justas... ¿por qué las medidas legislativas que las promuevan no se han realizado antes? ¿Por qué no se impulsaron y consolidaron ya las normas y políticas que mejoren las condiciones objetivas de las mujeres en las viejas y civilizadas democracias europeas?
Los datos
Recientemente, el Instituto Nacional de Estadística ha publicado un informe que retrata una realidad nada halagüeña. Las diferencias salariales entre hombres y mujeres en el estado español sigue siendo un escándalo difícil de justificar:
- Los hombres cobran de media un 40% más que las mujeres en España.
- Las mujeres ocupan el 78% de los empleos a tiempo parcial, mientras que entre los ocupados a jornada completa las mujeres suponen sólo el 34,6%.
- Cada año abandonan su empleo por razones personales o para asumir responsabilidades familiares unas 400.000 mujeres. En el 2004 fueron 375.900 trabajadoras que se retiraron del mercado laboral frente a 14.500 hombres que se vieron obligados a dar este paso.
- Sin embargo, las estadísticas confirman que las mujeres tenemos un nivel de formación más alto que los hombres. Más formación, más desigualdad.
Los datos confirman que estamos en la cola de los países europeos en lo que se refiere al empleo, junto con Grecia, Malta y Chipre. Pero las cifras no son tampoco optimistas en la Unión Europea, sino que más bien señalan tozudamente que las diferencias relacionadas con el sexo siguen siendo una realidad.
- En la UE las mujeres ganan un 15% menos que los hombres.
- Del total del empleo a tiempo parcial las mujeres ocupan el 81% frente al 19 % de varones que realizan este tipo de jornada.
El porcentaje es aún peor que el registrado en España. Mal augurio.
¿Y en Cuba?
La curiosidad nos ha llevado a buscar las equivalencias de estos datos en la realidad cubana. Y resulta revelador. Un informe de la mismísima Comisión de Derechos Humanos del Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas nos aporta las cifras.
Se trata de un informe de febrero de 2000 elaborado por la Relatora Especial sobre la violencia contra la mujer en misión especial a Cuba. Las conclusiones que revela la relatora en el informe no tienen desperdicio pero, por el momento, nos quedamos con los datos que ofrece en relación con la situación de la mujer. Y dice textualmente:
"Todos los interlocutores de la Relatora Especial citaron la revolución cubana de 1959 como un hito en lo que respecta a la mujer cubana. Se sostiene que en los últimos 40 años, a partir de la revolución, se ha logrado gradualmente la plena participación de la mujer en el desarrollo y en la sociedad. La liberación de la mujer ha progresado en la esfera profesional, en la vida urbana y en las zonas rurales. Según las estadísticas proporcionadas a la Relatora Especial, las mujeres en Cuba representan el 58% de los graduados universitarios y ocupan el 65,5% de los puestos profesionales y técnicos del país y el 30,5% de los puestos de dirección superior. En la actualidad, el 27,6% de los parlamentarios son mujeres.
La Relatora Especial se mostró complacida con la "feminización del poder judicial": el 70% de los profesionales judiciales y el 60,2% de los magistrados en Cuba son mujeres. Cuba es uno de los países en que el progreso de la mujer ha tenido como resultado la necesidad de considerar la posibilidad de establecer cupos para los hombres en ciertas disciplinas universitarias, tales como la medicina. La revolución cubana ha tenido como resultado grandes beneficios para la mujer. Esta fue una conclusión muy generalizada a la que no se opuso ningún partido, grupo o particular con que habló la Relatora Especial."
¿Contraponemos los datos?
- Mujeres universitarias en el año 2000:
España: 53,2% *** Cuba: 58%
- Mujeres en judicatura:
España: 42% (17% en el Tribunal Constitucional) *** Cuba: 70%
- Mujeres en puestos de dirección:
España: 27% *** Cuba: 30,5%
¿Dónde está la Democracia? ¿Dónde la Igualdad? Sobran las palabras.
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