Mariano, entre Franco y Adolfo Suárez.

Conocer al enemigo es una necesidad imprescindible para poder derrotarle.
En este momento histórico Mariano Rajoy es, sin lugar a dudas, el líder político del bloque dominante español, que tiene además un proyecto, progresivamente definido, sobre como debe de ser el Estado Español: desde el punto de vista político, económico, social y de las relaciones internacionales...
Hace unos años, su situación de liderazgo, tanto en el seno de su partido como a nivel social, era muy precaria, pero ha sabido, especialmente durante la segunda legislatura de Zapatero, componer una tripulación a su medida y también, aunque de forma más precaria, la nave con la que pretende conducirnos a un “puerto”, que es absolutamente nefasto para el conjunto de las clases trabajadoras de los Pueblos del Estado Español, pero muy beneficioso para los intereses de su bloque dominante. Es decir, el gran capital especialmente el especulativo, pero también el industrial y comercial, la jerarquía de las instituciones del Estado, incluyendo la Iglesia Católica...
La aparición de Aznar hace unos días en una cadena privada de televisión, reivindicando su propia trayectoria y retando la actual línea de acción del Gobierno de Rajoy, es una expresión clara de que Mariano tiene objetivos propios y carta de navegación.
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La soledad en la que ha quedado la proclama del anterior presidente del Gobierno del PP, excepto los fundamentalistas, es una constatación de que hoy, hay un consenso entre la mayoría del Poder del Estado a favor del actual presidente del Gobierno.
Desde el grupo Prisa y desde diferentes portavoces del PSOE se ha venido presentado a Rajoy como un abúlico incapaz .
Grave error es infravalorar al adversario y más aún al enemigo. Rajoy ha incorporado a su estilo de gobierno elementos muy significativos del tardo-franquismo, modelo al que en muy buena medida nos quiere retrotraer. Pero también elementos del estilo y forma de hacer de Adolfo Suárez, quedándose en una situación intermedia entre lo que fue precisamente el tardo-franquismo y el modelo de transición de Suárez.
Hay que recordar que esa viene siendo una referencia para la derecha española. Referencia perfectamente acomodable a la Constitución actualmente vigente de 1978.
Como decíamos Rajoy tiene un proyecto y una hoja de ruta para llevarlo adelante, relativamente elaborado. Ese proyecto, como es obvio, es absolutamente nefasto desde todos los puntos de vista para los intereses de la mayoría.
En lo político involución autoritaria y recortes en el ya de por si precario sistema democrático español, por llamarle de alguna forma.
En lo social, recortes aún mayores en todos los servicios públicos y sociales: sanidad, educación, dependencia, pensiones..., hasta dejarlos reducidos a la mínima expresión posible, para que pasen a jugar, exclusivamente, el papel de contención a un potencial proceso de revolución social.
En lo laboral, podríamos decir exactamente lo mismo, añadiendo la planificación de la reducción de los salarios,seguramente hasta un 50% como media, de los actuales.
En cuanto a los derechos civiles, también involución, para dar satisfacción a los sectores más vinculados al nacional catolicismo y a la Iglesia, aunque seguramente será en este nivel en el que el Gobierno aparente un mayor talante de diálogo.
En las relaciones internacionales, reforzar la doble dependencia del imperialismo yanki y del neoimperialismo germánico, como principal opción.
Ante este plan del Gobierno, no exento de dificultades, pero que va avanzando, ¿qué es lo que se ofrece desde las teóricas fuerzas políticas de oposición y desde los movimientos populares?.
En lo que respecta al PSOE, simplemente la nada, su situación y linea de acción es realmente patética. Obviamente no es una cuestión de liderazgo en lo fundamental, es simplemente que el PSOE no tiene nada que ofrecer en esta situación, salvo la promesa electoral, increíble e inviable, de que de estar ellos en el Gobierno, volveríamos a una situación similar a la de 2007.
En lo que respecta a IU, tampoco es que sean de una gran creatividad. El camino, según ellos, está en que nos sumemos todos los progresistas y movimientos sociales en una gran coalición electoral, no para plantear un cambio de Régimen, sino simplemente para obtener unos buenos resultados en las elecciones. Por supuesto esa coalición estaría liderada por ellos, aunque eso es lo de menos, pero el objetivo se reduciría a conseguir ser la tercera fuerza en unas elecciones generales, para a su vez poder condicionar un hipotético gobierno con el PSOE, que ese sí, según esta hipótesis, nos devolvería al año 2007.
El grupo Prisa, Público y la Sexta entre otros, se encargan de alimentar mediáticamente ese nuevo cuento de la lechera, que sólo convencerá a los que ya están en esa onda.
La izquierda de los Pueblos: BNG; CUP;ERC; CUT; Izquierda abertzale,..., que con mayor o menor contundencia tienen una trayectoria de teoría y práctica rupturistas con el actual Régimen, siguen en esas posiciones, o las refuerzan, como es el caso del BNG, pero uno a uno, serán derrotados por el Estado Español, irremediablemente.
El movimiento popular en Madrid y en general en Castilla, ha avanzando de forma importantísima, cualitativa y cuantitativamente, en los últimos tiempos, pero tiene que avanzar mucho más y rápido, si de verdad tenemos voluntad de vencer.
La Coordinadora 25S que ha pasado varias pruebas de fuego, es el instrumento más importante, políticamente hablando, del movimiento popular en nuestra tierra y desde luego toda organización revolucionaria que tenga un mínimo de responsabilidad social, es decir que realmente lo sea, tendría que brindarle su apoyo.
Pero el movimiento popular en Castilla, incluyendo Madrid, por si sólo tampoco puede acumular las fuerzas suficiente para ganar la “guerra política” al bloque dominante español y su Gobierno.
Sólo un proceso de confluencia entre las izquierdas de los Pueblos y el movimiento popular en Madrid y en el conjunto de Castilla, alrededor de un proyecto que incorpore el proceso Destituyente-Constituyente y el Derecho a Decidir, proyecto al que se puedan incorporar, una vez establecidos sus ejes centrales, las izquierdas estatales que no se opongan a un cambio de Régimen, podremos alcanzar las fuerzas sociales y políticas suficientes para frenar el proyecto que el actual Gobierno está implementando y construir una auténtica alternativa.







