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Pensamiento :: 14/02/2007

No os dejéis engañar por la deserción de Bush: sus soluciones son otra forma de negación

George Monbiot
La confesada conversión del hombre fuerte de EE.UU. a la causa de la reducción de emisiones es ilusoria. Simplemente está preparando nuevos negocios para sus amigos. "El límite actual para un uso responsable, en lo social y medioambiental, de biocombustibles es más o menos del 5% del uso de petróleo"

George Bush propone combatir el cambio climático con humo y espejos. ¿Qué hay de nuevo en eso? Que ya no es sólo una metáfora. Después de seis años de ofuscación y negación, los EEUU insisten en que hemos descubierto nuevas formas de bloquear parte de la luz solar que entra en La Tierra. Esto implica lanzar espejos o nubes formadas por pequeñas partículas a la atmósfera. Esta demanda aparece en un documento Norteamericano enviado al IPCC [Intergovernmental Panel on Climate Change]. Describe "modificar la radiación solar" como "póliza importante" contra la amenaza del cambio climático. Una descripción más apropiada diría que es una póliza importante contra la necesidad de reducir las emisiones.

Cualquier idea que nos de una oportunidad de prevenir un cambio climático irreversible debe ser considerada por sus méritos. Pero la propuesta de construir un parasol global no posee muchas virtudes. Un grupo de científicos de armas nucleares del laboratorio Livermore de California, aparentemente aburridos de experimentar solamente con un tipo de arma de destrucción masiva, han propuesto el lanzamiento a la atmósfera de 1 millón de toneladas al año de pequeños globos de aluminio, rellenos de hidrógeno. Un desafortunado efecto secundario sería la eliminación de la capa de ozono.

Otra propuesta de un científico del National Centre for Atmospheric Research, en Boulder, Colorado, sugiere pulverizar miles de millones de toneladas de agua del mar en el aire. Desgraciadamente, la pulverización de pequeñas partículas de sal, mientras que producen neblinas oscuras, pueden causar sequías en los países en los que caigan.

Otra idea es inyectar partículas de sulfato en la estratósfera. Parece ser menos peligroso que los otros, pero tiene el riesgo de causar cambios en la secuencia de las lluvias. Sobre la idea de colocar un espejo gigante en órbita, las tecnología necesaria posiblemente se encuentren a un siglo de distancia. Todos esos arreglos son más costosos que reducir la cantidad de energía que consumimos. Ninguno de ellos reduce la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera, que amenaza con acidificar los océanos, con consecuencias graves para la cadena alimenticia.

La demanda de que los dineros y la investigación se pongan en estas soluciones quijotescas es otra muestra de que la confesada conversión de Bush a la causa de la reducción de emisiones es ilusoria. El simplemente esta preparando nuevos negocios para sus amigos. En su discurso sobre el estado de La Unión, habló de "el reto serio del cambio climático global" y anunció que aumentará los objetivos obligatorios del gobierno para combustibles alternativos usados en el transporte en cinco veces. Estas son noticias maravillosas para los barones del grano de los estados rojos [aquellos de EE.UU. que votan a los republicanos], quienes cultivaran el maíz y las semillas que se convertirán en biocombustibles. Es una catástrofe para todos los demás.

Un análisis publicado el año pasado por el Sarasin Bank encontró que hasta que una nueva generación de combustibles vegetales, hechos a partir de paja o madera, sea desarrollada "el límite actual para un uso responsable, en lo social y medioambiental, de biocombustibles es más o menos del 5% del uso actual de petróleo en Europa y en los Estados Unidos". Bush propone incrementar la proporción a un 24% para el 2017. Ya, aunque el Mundo Rico ha remplazado un 1% de sus combustibles para el transporte, la Organización de las Naciones Unidas para el Alimento y la Agricultura ha dicho que usar las cosechas para alimentar a los vehículos ha hecho que aumente el precio de los alimentos en todo el mundo, con consecuencias graves para los pobres. Los biocombustibles se colocan en la misma categoría del humo atmosférico y de los espejos - una manera de evitar tomar decisiones difíciles.

Pero al menos, o eso nos han dicho, la controversia sobre si los seres humanos influimos en el cambio climático se ha terminado. El viernes el IPCC publicó la primera parte de su informe, que reúne los descubrimientos de los científicos climáticos mundiales. Aunque conservador en sus asunciones, muestra que si se persiste en la creencia de que no hay motivo de preocupación, debe ser que has enterrado tu cabeza hasta que solo se vean los dedos de tus pies. Si hasta Bush, muy a su pesar reconoce que tenemos un problema, ciertamente ¿hemos visto al último de los charlatanes que han conseguido llamar la atención con sus afirmaciones de que el cambio climático no está ocurriendo?

Puede que sí. Una compañía llamada Wag TV está terminando un documental de 90 minutos para Channel 4 [antiguamente el canal "culto" y "progresista" de la televisión inglesa] titulado The Great Global Warming Swindle (El Gran Timo del Calentamiento Global). Ese canal de televisión nos dice que el calentamiento global producido por el hombre "es una mentira el fraude mas grande de los tiempos modernos. La verdad es que el calentamiento global es una industria multimillonaria mundial: creada por activistas medioambientales fanáticos que se oponen a la industria, apoyados por científicos inventando historias de miedo para que les concedan fondos; todo esto propagado por políticos cómplices y por los medios de comunicación El hecho es que no existen pruebas que el CO2 este relacionado con las temperaturas globales la actividad solar es mucho más posible que sea la culpable".

Esto es la misma teoría de la conspiración que llevamos oyendo desde hace 10 años por parte de la industria de la negación, posee tanto peso científico como la disputa de que las torres gemelas fueron destruidas por misiles. La tesis del programa se centra en el mito favorito de los negadores: que "el gráfico del palo de hockey", que muestra el aumento de la temperatura global, está basado en un error estadístico producido por los científicos Michael Mann, Raymond Bradley y Malcolm Hughes. Lo que no nos mostrarán es que los resultados de esos científicos han sido repetidos varias veces por otros científicos usando métodos estadísticos diferentes; que el informe afirmando haber sacado a la luz ese error ha sido detalladamente desenmascarado; y que las líneas de evidencia de Mann, Bradley y Hughes son sólo unas cuantas entre centenares demostrando que las temperaturas en el siglo XX han sido anómalas.

La decisión de encargar este programa aparece todavía mas extraña cuando descubrimos quién lo está produciendo. En 1997 el director, Martin Durkin, produjo unas series parecidas para el Channel 4 titulada Againsts Nature (Contra la naturaleza) que también mantenía que el calentamiento global era un fraude soñado por los ambientalistas. Estaba lleno de enigmas con cómicas meteduras de pata científicas. Aun peor, la única manera en la que Durkin podía sostener su tesis era engañando a la gente a la que entrevistaba y editando sus respuestas para cambiar el significado.

Después de recibir quejas de los entrevistados, La Independent Televisión Comisión (Comisión Independiente de la Televisión) encontró que "las posturas de los cuatro que se quejaron, como se ha dejado claro al entrevistador, han sido distorsionadas a través de una edición selectiva" y que ellos han sido "engañados sobre el contenido y el motivo de los programas cuando accedieron a participar" El Channel 4 fue obligado a pedir disculpas en hora de máxima audiencia en uno de sus mas humillantes episodios. ¿Es la memoria institucional tan corta?

La cansina historia de señalar que la evidencia contra el cambio climático producido por el hombre es dispersa e incapaz de sostener un escrutinio crítico, mientras que la evidencia a favor es apabullante y confirmada repetidamente, debe comenzar otra vez desde el principio. ¿Cuántas veces deben los científicos recordar a los medios de comunicación que un puñado de estudios escogidos a boleo no son la refutación de toda una disciplina?

Pero con la deserción de Bush, la banda de grajos haciendo esas afirmaciones está desapareciendo rápidamente. Ahora las compañías de petróleo y carbón que apoyan a esa gente han cambiado su objetivo. En lugar de tratar de persuadirnos de que el cambio climático inducido por el hombre es un mito, buscan que nos desviemos para que hagamos cualquier cosa excepto lo único que tiene que ocurrir: reducir nuestro consumo de combustible. Son otro tipo de negadores. El objetivo de Bush de proteger a esas compañías de la necesidad de reducir la producción, no ha cambiado. El simplemente ha encontrado un nuevo método de enmarcar el argumento.

The Guardian.
Tuesday January 30, 2007. Traducción: Felix Nieto para globalizate.org. Revisado por La Haine

 

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