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Estado español :: 11/11/2008

Nuevos caídos por Dios y por España en Afganistán

Carlos de Urabá
Acobardados, no les queda otra que armarse de ametralladoras y granadas y salir en sus tanques y carros blindados de safari por el desierto.

En las próximas horas llegarán dos ataúdes cubiertos con la enseña roja y gualda a bordo de un avión del ejército del aire procedente de la base Camp Stone en Heralt, Afganistán. Una vez más el guión se volverá a repetir: marchas fúnebres, himnos, salvas de fusilería, banderas a media asta, llanto y homenajes a los héroes. El rey y el príncipe, el presidente, la ministra de la guerra, todos con cariacontecidos ejerciendo el papel de sepultureros dirán que los militares caídos eran maravillosos, padres ejemplares, buenísimas personas, trabajadores y solidarios. Su sangre ha regado tierra extraña para que germine la semilla de la paz. Ellos se ofrecieron como voluntarios, les iba la marcha y las batallitas, seguro que soñarían con cortarle el pescuezo al primer moro que se atravesara por el camino, pero ¡oh! mala suerte el tiro les salió por la culata.

Lo cierto es que un suicida hizo volar por los aires uno de los vehículos blindados del ejército. Qué curioso el convoy españolista venía de realizar un entrenamiento militar en un campo de tiro. La Ong de los cruzados estaba en prácticas humanitarias adiestrando a los reclutas afganos en el arte de la guerra. Me imagino a los sargentuchos españoles dando órdenes: ¡me cago en Dios moraco de los cojones apunta bien que sino te doy una ostia! Como es natural la resistencia talibán los pilló por sorpresa. y ahora los chavalines no podrán comerse el turrón de nochebuena. Pobrecillos, pero si ellos estaban en una Misión de Paz y de amor.¡qué incomprensible! El ataque ha sido un ejemplar escarmiento para los agresores de la OTAN. Además lo peor está por venir ya que el Mula Omar, jefe de los Talibanes, ha amenazado con realizar un gran atentado en Madrid o Barcelona en los próximos meses si las tropas españolas no se retiran de Afganistán.

Los tropas españolas permanecen atrincheradas en los bunkers, protegidos por alambradas y minas antipersonal en la base de Camp Stone. No se relacionan con los nativos ni mucho menos salen a pasear por los bares y tabernas de Heralt o van por las calles en busca de prostitutas. Esas no son las ramblas o la calle de la Montera, están en un país islámico y en cualquier momento por cualquier caprichito les pueden cortar los huevos. Acobardados no les queda otra que armarse de ametralladoras y granadas y salir en sus tanques y carros blindados de safari por el desierto. Seguro .deben envidiar a los monjes de clausura. ¿Acaso no juraba el comandante de la base que la población civil los tenían como sus salvadores? Los soldaditos sentados en la cantina matan el tiempo mirando televisión española gritando gol del Real Madrid o del Barcelona, hartándose de bocatas y calimocho o masturbándose con cualquier película porno llegada de la metrópoli .Asesinos del pueblo Afgano, asesin! os de niños, de mujeres y ancianos, perpetradores de masacres en nombre de la paz y de la libertad. Cínicos esbirros que salen en los diarios retratados entregando galletitas y Colacao a los niños famélicos. ¡vaya adalides de la ayuda humanitaria!

Qué casualidad este año los españolistas se permitieron la desfachatez de celebrar los 200 años del grito de independencia. Si, el 2 de mayo de 1808, cuando los franceses venían a liberarlos del yugo borbónico, pero ese pueblo miserable y oprimido prefirió por Dios y el Rey enfrentar a las tropas napoleónicas. Bueno, allá ellos, el populacho se organizó y en legítima defensa se resistieron como lo hacen hoy los afganos contra los cruzados occidentales. Para los franceses también Daoiz y Velarde eran unos terroristas, claro. Qué triste que estos mártires hayan caído al grito de ¡vivan las caenas!

Ayer en Afganistán la resistencia hizo saltar por los aires un convoy de invasores. La vida es así, la vida es una tómbola. Aquellos que juraron por Dios y por España ofrendar su vida, aquellos que cobran en Euros una jugosa paga y plus de peligrosidad y marchan altivos marcando el paso y con furia española gritan ¡Viva España! ¿tienen derecho a quejarse? Han caído dos heraldos negros de la guerra y de la muerte. En el funeral de estado mientras la guardia les rinde honores las notas del himno nacional amenizará la función donde un coro de plañideras gritarán: caídos por Dios y por España ¡presentes! Iros al infierno cabrones.

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