Otra persona muere tras ser detenida por la policía local en Santa Pola, Alicante

ELCHE.- Abel M. C., un joven ilicitano de 28 años, falleció en la madrugada de ayer en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital General de Elche, donde había permanecido ingresado desde el sábado por la tarde, en estado inconsciente, según informó ayer su madre, Mercedes Castillo. Llegó al centro sanitario en una ambulancia del Samu después de sufrir un paro cardíaco tras su detención por parte de agentes de la Policía Local de Santa Pola y ser llevado al centro de salud de la localidad, donde el joven residía desde hacía algún tiempo.
El sábado por la tarde, la Policía Local fue avisada de que había un joven, al parecer toxicómano, que amenazaba a los viandantes con una jeringuilla. Según han declarado las fuentes policiales a Efe, Abel se puso violento y opuso resistencia a los agentes. Estos lo redujeron para poder practicar su detención.
Segunda agresión
La versión de la familia del fallecido es bastante distinta. Después de comprobar el estado de extrema gravedad de su hijo el pasado domingo por la mañana, Mercedes decidió dirigirse al juzgado de guardia y luego marcharse a Santa Pola para interponer una denuncia ante la Guardia Civil. Mercedes, que no esconde en ningún momento la adicción de su hijo a las sustancias estupefacientes, asegura que el estado físico de Abel, bastante deteriorado, no casa con la aseveración de que «hubiera que emplear mucha fuerza para reducirlo».
Además, la madre insiste en que su hijo tuvo un primer encontronazo con la Policía Local el pasado jueves. «Le pusieron seis puntos de sutura en la cabeza y, pese a que solicité su ingreso en la Unidad Psiquiátrica porque mi hijo padecía de un problema de personalidad disociada, se fue directamente al calabozo». El viernes fue puesto a disposición judicial por resistencia a la autoridad. La juez de guardia lo dejó en libertad con cargos.
Mercedes comió el sábado con su hijo al mediodía y luego Abel se marchó con su padre. La familia no supo nada más hasta que horas después fue avisada de que el joven estaba ingresado «en coma, en el hospital». Mercedes afirma que su hijo recibió «una fuerte paliza de los agentes». Asegura que «estaba lleno de hematomas y tenía músculos rotos». Según ella, el informe del hospital avala su tesis. Lo calificó de «indescriptible».
Este diario intentó ayer contactar con el jefe de la Policía Local de Santa Pola, José Miguel Zaragoza, pero no fue posible. Lo mismo ocurrió con el segundo de a bordo, Antonio Pérez.
El juzgado de guardia está investigando los hechos. El atestado de la Guardia Civil de Santa Pola se remitió ayer a la juez y se realizó la autopsia al cadáver, aunque se desconocen todavía los resultados. Mercedes Castillo asegura que las vísceras han sido remitida al Instituto Toxicológico de Barcelona.
Esta mañana, a las 11.45 horas, tendrá lugar el sepelio en el tanatorio de la avenida de Novelda. Los restos mortales de Abel no serán incinerados. La familia no lo considera oportuno por si resultase necesario practicar una segunda autopsia. Mercedes se mostró dispuesta a «ir hasta el tribunal de Estrasburgo para aclarar los hechos».
Una luchadora de fondo
Mercedes Castillo es una mujer muy conocida en los ambientes judiciales por la lucha incesante que ha llevado en los últimos diez años en pro de los derechos de los enfermos mentales y de los toxicómanos. Consiguió que tanto su hijo como otros jóvenes en su situación pudieran ser ingresados en el centro psiquiátrico de Bétera por orden judicial. De hecho, Abel permaneció tres años internado en el mismo.
Mercedes ha mantenido numerosos contactos con el ex Síndic de Greuges, Bernardo del Rosal, para conseguir que la Administración pusiera medios para atender a las familias con enfermos como su hijo. Ayer, totalmente deshecha, insistía en que la muerte de su hijo tenía que ver con la falta de apoyos.
La Verdad, 30 de mayo de 2006







