Pablo de la Torriente Brau en la Guerra Civil Española

Miembro de Línea de la Real Academia de Foot Ball Intercolegial del Club Atlético de Cuba. Decano de la Sociedad de Empleados del Bufete Giménez, Ortiz y Lanier con prestación de servicio del Dr. Fernando Ortiz. Mecanógrafo de Mérito. Taquígrafo graduado. Alumno de Dibujo de la Escuela Libre dirigida por el pintor Víctor Manuel y domiciliada en cualquier café de La Habana. Exredactor anónimo de periódicos desconocidos. Socio de Pro Arte Musical, de la Hispano Cubana de Cultura, del Centro de Dependientes y de Gonzalo Mazas, etc., etc.
Confieso que después de ver cuánto título tengo, yo mismo me asombro de ser tan perfectamente desconocido.
Con estas palabras se presentaba Pablo de la Torriente Brau en el prólogo de su libro de cuentos Batey, escrito a cuatro manos con su amigo Gonzalo Mazas y publicado en 1930. [i]Hoy Pablo no es, para los cubanos, aquel autor perfectamente desconocido que su humor anunciaba y a sus títulos personales habría que agregar otros muchos: luchador antidictatorial y antimperialista, huésped prolongado de las cárceles machadistas; cronista de la revolución del 30, exiliado neoyorquino, novelista y precursor del género testimonial, corresponsal y comisario en la guerra civil española.







