lahaine.org
Estado español :: 26/07/2009

Por primera vez en España...

A. Marazuela
¡Y así es! Por primera vez en España se condena a 15 miembros de una organización nazi por asociación ilícita. ¡Vaya progresismo!

Mientras que en el resto del mundo, gracias al esfuerzo del siempre hermano pueblo soviético, se declararon criminales a las organizaciones nazis hace más de 50 años, en el estado español parece que comienzan a ser “ilícitas”.

En cualquier país civilizado, 15 personas así, estarían recibiendo algún tipo de reeducación para reinsertarles en la sociedad, sin embargo, en el estado español han tenido que pasar más de 15 años de continuos actos criminales para que se les imponga una pena de año y medio de prisión –por lo que necesariamente no ingresarán en prisión- y así aplacar a estos chicos “incontrolados”.

En realidad en este país estamos acostumbrados a este tipo de cosas. No podemos olvidar que la España de Franco fue el refugio intocable de los nazis en Europa y que las instituciones franquistas han estado repletas de germanófilos que se sentían más identificados con el régimen nazi que con el franquismo. Tampoco podemos olvidar que todo el aparato fascista del estado se mantuvo intacto en la mal llamada “transición”, incluyendo tribunales y policía, y que en esa época en España se fijaban los cimientos del mayor aparato de propaganda nazi de Europa –editoriales, canales de distribución etc.- La convivencia es tal, que quien sería inamovible presidente del gobierno español, Felipe González, llegó a representar como abogado al abyecto criminal nazi León Degrelle, profesión que volvió a ejercer tras su último gobierno para defender a su compañero de escaramuzas José Barrionuevo debido a su implicación en el terrorismo de estado de los GAL. Dado que la prensa señala que la profesión de Felipe González es la de abogado “laboralista”, podemos hacernos a la idea de lo que se considera un trabajo honrado en el estado español.

Sin embargo, el pueblo trabajador y sus juventudes no somos miopes. Ya son más de 30 años de farsa democrática mientras se tolera que asesinos y criminales actúen de forma impune ante nuestros ojos. Gracias a la organización activa, de aquellos que han llevado el antifascismo de la palabra a los hechos –generalmente pagándolo con dura represión sobre sus espaldas- los fascistas y quienes los amparan están completamente deslegitimados frente a las masas populares. No se puede explicar de otra forma el que los grupúsculos fascistas constituidos en partidos políticos legales (Democracia Nacional, Movimiento Social Republicano y España 2000 entre otros) que cuentan con un entramado empresarial de apoyo muy importante unido al beneplácito institucional, no sean capaces de salir de la marginalidad frente a sus homólogos europeos.

Por otro lado el fascismo institucional está perfectamente normalizado y asimilado por la población, pese a que las contradicciones cada vez sean mayores y con ellas las evidencias de convivencia entre fascismo y las instituciones. Aun no se valoran con igual entusiasmo entre las capas populares las acciones dirigidas a frenar y denunciar a los grupúsculos fascistas que las dirigidas hacia las instituciones fascistas, lo que permite al estado ejercer una represión que todavía no conoce límites sobre aquellos que deciden coger el toro por los cuernos. Así como permite a los partidos institucionales (PP, PSOE, UPyD) defender posiciones abiertamente xenófobas, represivas y de tiránica explotación para la clase trabajadora.

Gran parte de culpa la tienen las organizaciones populares que han decidido callar o mirar para otro lado frente a este enemigo y sus abusos, ya sea por miedo, por aturdimiento o carencias de análisis. Es por ello que la principal tarea ideológica de los movimientos y organizaciones que se reclamen antifascistas es la de denunciar y evidenciar esta herencia fascista del estado, así como ejercer la solidaridad activa con aquellas personas que han sentido los zarpazos de la represión por realizar una labor antifascista coherente, de cara a normalizar hacia fuera esta digna labor y reforzar mediante la solidaridad los lazos que nos rodean como una coraza frente al fascismo.

Nada ha cambiado desde que los primeros hombres y mujeres decidieron unir sus fuerzas frente a la bestia fascista. Sus principales armas fueron la solidaridad, la organización y la lucha, armas perfectamente válidas a día de hoy que debemos empuñar con el orgullo de ser portadores de un mundo nuevo más justo, libre y solidario.

www.iniciativacomunista.org

 

Contactar con La Haine

 

La Haine - Proyecto de desobediencia informativa, acción directa y revolución social

::  [ Acerca de La Haine ]    [ Nota legal ]    Creative Commons License ::

Principal