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19/05/2020 :: Estado español

PSOE: Una historia de represión.

x Movimiento Antirrepresivo de Madrid
Artículo extraído de la revista "Amnistía" número 3 del Movimiento Antirrepresivo de Madrid.

Ante los cantos de sirena que celebran el nuevo gobierno, que trata de presentarse como progresista y defensor de las libertades, debemos tener memoria y estar alerta. Y es que el PSOE tiene un sólido historial represivo, ha sido siempre el escogido por la oligarquía para llevar a cabo los planes más criminales contra la clase obrera y las masas populares, y nada indica que esta vez sea diferente.

Es por todos conocido cómo el gobierno de Felipe González creó, financió y organizó a los GAL, el exponente más descarado del terrorismo de Estado reciente, que mediante la guerra sucia asesinó a decenas de militantes antifascistas con total impunidad y apoyo por parte del gobierno. Pero no solo de cal vive la represión del PSOE. Los ’80 fueron los años de la reconversión industrial, ejecutada diligentemente por un PSOE a las órdenes de la oligarquía europea. Ante el cierre de empresas y el paro al que empujaron a miles de obreros, se desencadenaron numerosas luchas por parte de los trabajadores a las que el gobierno respondió con más represión Los ejemplos de cómo el gobierno del PSOE aplastó por la fuerza las luchas de los obreros por sus derechos y sus puestos de trabajo son incontables: Reinosa, Euskalduna... La ciudad cántabra de Reinosa fue, durante la primavera de 1987, literalmente asediada por la Guardia Civil, que utilizó incluso helicópteros con tal de aplastar la resistencia de los obreros, llegando a provocar la muerte de uno de ellos.

Otro objetivo de los felipistas fue la proyección internacional, que se vio consumada en 1992 con los Juegos Olímpicos de Barcelona y la Expo Universal de Sevilla. Por supuesto, la represión tuvo un papel fundamental en ambos acontecimientos, aunque haya sido silenciada. Los días 19 y 20 de abril de aquel año se produjeron en la capital andaluza manifestaciones contra el despilfarro especulativo de la Expo que se saldaron con 88 detenidos, 38 deportados, 11 personas en prisión preventiva, incontables palizas y 3 heridos de bala por la policía. Mientras, en Catalunya se desataba la ``Operación Garzón´´, dirigida por el juez-torturador que le da nombre, y que se cebó con el independentismo, saldándose con casi medio centenar de detenciones, denunciándose varios casos de tortura.

La situación de los presos políticos también se vio gravemente empeorada por el primer gobierno del PSOE. Tanto es así que numerosos presos, especialmente del PCE(r) y los GRAPO, iniciaron huelgas de hambre para exigir el cumplimiento de la propia legalidad penitenciaria que el Gobierno negaba y una mínima dignidad en prisión. ``Morir para sobrevivir´´ era la consigna. ¿Cuál fue la respuesta del PSOE? La alimentación forzosa, una tortura inhumana que solamente alarga la agonía de los presos, supervisada por jueces como la ``progresista´´ Manuela Carmena. Así, José Manuel Sevillano murió el 25 de mayo de 1990 tras 175 días en huelga de hambre. Mientras, el PSOE siguió dispersando, aislando, torturando y matando a los presos políticos.

Ya en el s. XXI, primero con Zapatero y ahora con Pedro Sánchez, han seguido la linde de la represión. Han sofocado protestas populares como las estudiantiles contra el Plan Bolonia hace más de diez años; o mandado antidisturbios a los desahucios para romper cuantas cabezas sean necesarias y deteniendo incluso a los activistas con tal de echar a la calle a familias obreras para beneficio de la banca, como sigue pasando. Por supuesto, los trabajadores han seguido sufriendo los ataques del PSOE a sus derechos. No olvidemos la militarización de los controladores aéreos en 2010 para reventar una huelga, literalmente, a punta de metralleta. Y no dudaron en sacar adelante junto al PP el Pacto Antiterrorista que actualizó la legislación contra toda forma de disidencia.

En Catalunya apoyaron el 155 y, tras la sentencia del Supremo a los líderes independentistas, cuando el pueblo catalán salió en masa rechazándola, fue el gobierno de Pedro Sánchez el que mandó a incontables efectivos a sofocar las movilizaciones hasta tener incluso que comprar más municiones.

Las brutales imágenes de palizas y de gente herida se multiplicaron, así como las detenciones, que incluyeron una cuarentena de personas en prisión provisional. El propio ministro Grande-Marlaska afirmó sin disimulos que estarían presos mientras durasen las protestas, reconociendo así que no eran más que rehenes con los que chantajear al pueblo catalán. Recientemente hemos conocido que el mismo ministro condecorará a los policías que efectuaron tales episodios. También se mandó a la cárcel a 7 de los 9 CDR detenidos el 23 de septiembre bajo la acusación de terrorismo, aunque apenas tres meses después han salido bajo fianza y con el Estado reconociendo que las acusaciones eran infundadas.

En cuanto a la tortura, ahí tenemos al ministro Marlaska, fijo de Pedro Sánchez desde que asumió la presidencia, que ha sido condenado en varias ocasiones por la justicia europea por ser cómplice necesario de torturas.


Como las sufridas en 2008 por los militantes independentistas vascos Portu y Sarasola, que Rubalcaba se apresuró a negar. Cuando hablamos de torturas y de asesinatos bajo custodia policial siempre pensamos en la década de los ‘80, en las palizas y los enterramientos en cal viva. Pero no hay que irse tan atrás en el tiempo. En marzo de 2010 aparece en una morgue francesa el cadáver del ex preso de ETA Jon Anza. El hecho de que fuera encontrado un año antes en un parque de Toulouse sin documentación, que no permitiesen la presencia de un forense de confianza de la familia durante la autopsia y que un grupo de guardias civiles abandonaran Francia olvidando sus armas bajo el colchón de un hotel de Toulouse siete días después de morir Anza, según publicaron algunos medios, hizo sospechar que estábamos ante un nuevo crimen de Estado.

El PSOE ha sido partícipe o colaborador de prácticamente todas las leyes represivas desde que entrara en el Gobierno allá por 1982. La última, la conocida como ``Ley Mordaza Digital´´, que analizamos en el siguiente artículo, es el ejemplo del papel represivo del PSOE más reciente, pero ni mucho menos será el último. La historia demuestra cuál es el verdadero carácter del PSOE. Ante la nueva crisis que todos los expertos vaticinan y la agitación popular y obrera que seguramente se incremente como respuesta, ya sabemos qué nos deparará el gobierno de Pedro Sánchez: porrazos, multas y cárcel.

Uno de los mayores engaños del régimen es su juego de diferencias. Pero no nos dejemos engañar. La represión es una cuestión de Estado, y el PSOE se ha destacado siempre en la materia. A la hora de negarnos derechos y libertades fundamentales y de castigarnos por luchar por ellos, no importa quién esté en la sala de mandos, todos soltarán a los mismos perros.

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