lahaine.org
Estado español :: 27/03/2007

Respuesta de Joaquín Garcés a la propuesta de campaña contra las penas de larga duración

Info Barcelona
Considero por tanto que si tanto el grupo promotor, como el resto que se coordinen son capaces de hacer una precisa tarea de difusión y convocatoria, habrán creado una ocasión para que actúen los resortes de la solidaridad revolucionaria.

Tras la reforma parcial de 1983 en la que se parcheó la situación de los pres@s preventivos y unos 6000 salieron con libertades provisionales, quedó pendiente de una reforma total que había de hacer que se reformara también todo lo referente a las penas impuestas y su forma de cumplimiento; asunto este que por diversas razones políticas se fue posponiendo por el PSOE hasta que llegando al final de aquellas legislaturas, de nuevo por la coyuntura política cambiante y por la saturación que ya se estaba produciendo en las cárceles a primeros de los 90, se hizo aquel anteproyecto que en una de las cuestiones que incidía, y a la que trataba de dar solución, era a un procedimiento aberrante para el cumplimiento de las penas que en la práctica hacían efectivas las cadenas perpetuas encubiertas; y penas desproporcionadas, incluso con los criterios judiciales en los casos de cumplimiento múltiple de varias condenas sin posibilidad siquiera de acceder a las limitaciones entonces de 30 años contempladas en el CP derogado. En esta situación estábamos entonces bastantes personas en las cárceles de este Estado, unos por acumular varias limitaciones de/o sobre 30 años, otros porque ni siquiera se les aplicaba estas limitaciones, por lo general aludiendo que las penas no se ajustaban a sus criterios de conexión temporal y homogeneidad de las figuras delictivas y algunos otros, como por ejemplo me encontraba yo entonces, porque mediando evasiones y/o delitos cometidos en prisión, se consideraban que todos los hechos eran unidades penalógicas independientes a extinguir por separado, algo que frecuentemente llevaba a casos en que por sólo entrar en conflicto con la propiedad, sin causar ningún daño personal irremediable, hubieran de purgarse bastante más de 30 años de cárcel.A modo de ejemplo incluyo un fallo del Juzgado Penal de Huesca y confirmado por el Tribunal Supremo y Costitucional donde se me deniega la refundición solicitada.

El anteproyecto del C.P mencionado, trata presuntamente de corregir estas cuestiones, como siempre más por oportunismo político y forzado por la realidad material de la saturación de las cárceles que por estrictos motivos del sentido de la Justicia; y lo que se prevé entonces, y en este sentido se mandan directrices a los directores de las cárceles para que se vayan haciendo revisiones preliminares, es que todas las penas sin excepción, tengan conexión temporal y/u homogeneidad o no, se refundirán en un solo bloque penalógico que según los casos y con arreglo a lo dispuesto en el nuevo CP será de 20,25, o 30 años. Aquellas que sí que estén enlazadas por criterio de conexión, que son las que hasta entonces se refunden con una pena única del triple de la mayor de ellas, pasará a ser esta pena mayor incrementada en un 50% de si misma, es decir, los antiguos triples, aplicados o aplicables se reducirían a la mitad de los mismos. Y se potenciaría una figura que ya contemplaba el antiguo CP aunque casi inaplicada (una de esas posibilidades que la "justicia" sólo aplicaba y aplica cuando por sus particulares intereses les parece conveniente) y que es que en todos aquellos casos que existe clara conexión, el cumplimiento único y exclusivo de la mayor de las penas impuestas daría de por extinguidas todas las demás (si te llamas Vera o Botín aún se aplica). Tras el debate parlamentario que se produce durante la legislatura del 93-96 (en que el PSOE cuando había presentado el anteproyecto daba ya por perdidas las elecciones) este anteproyecto, apoyado por todos los grupos parlamentarios excepto por el PP, es aprobado por las Cortes llegado casi el final de aquella legislatura. En aquella ocasión el PSOE ve con más claridad, aún que antes del 93, que las siguientes elecciones concretarán en la práctica el final del proyecto de reformismo social-fascista con el que, Felipe González y su partido remodelado de la mano del Régimen, estafaron en la transacción a las clases populares.

Se habla entonces de la posibilidad de que con la aplicación del nuevo CP saldrían un@s 13500 pres@s de las cárceles, cifra que me parece plausible tanto por el conocimiento que tengo de ellas entonces como por el hecho que se daba en base a revisiones provisionales ya hechas. El relevo de poder estaba ya a la vista y es entonces cuando el PSOE hace su jugada táctica: el Código Penitenciario se publica en el BOE pero contrariamente a lo que es usual, no entra en aplicación desde ese mismo día; tiene ya rango de Ley pero se dan seis meses para su aplicación efectiva, tiempo durante el cual se produce el recambio de poder.

El PSOE se pone galones de demócrata, "tras casi catorce años de gobierno ha sacado el CP de la democracia". Pero el PP que es quién ha de aplicarlo, desanda todos los pasos dados en su trámite y con el apoyo entonces de los grupos parlamentarios que antes lo respaldaron, lo somete mediante un Poder Judicial instrumentalizado a unos criterios interpretativos que, no sólo dejan sin efecto en la práctica todo el apartado sobre la aplicación de las penas, sino que lo hacen aún más restrictivo, al igual que endurece las penas y su cumplimiento individualmente. De aquell@s 13500 pres@s que se preveía salieran, solo lo hicieron 460, la mayoría porque desapareció alguna figura delictiva del CP por la cual habían sido condenadxs.

En aquel momento l@s pres@s cometimos el error -al menos algunos- de pensar que una reforma penal beneficiosa para l@s pres@s podía venir desde arriba y sin que en las cárceles hubiera prácticamente más luchas, aparte de la cotidiana de resistencia, esas que en ocasiones épicas siempre se dan a título individual. Poco quedaba entonces de la experiencia adquirida de las luchas del 75-78 y 82-83, entre otras razones porque a la mayoría de lo existente lo asesinaron de cárcel. La TV decía que reformaban la Ley, personajes de distinto pelaje sonreían en ella y la tozuda realidad mostró en los hechos, en especial a quienes aún miraban a Estado con Fe cristiana siendo pobres, que tanto los poderes del Estado como la "sociedad civil" vertebrada a él, son siempre un todo que nos envuelve por todas partes en un criminal ejercicio de su Soberanía sobre todo y tod@s; un ente antagónico con el que no cabe conciliación posible ni esperar nada justo o beneficioso de todo ello, pues son sencillamente el enemigo natural de las clases populares y cualquier beneficio para estos ha de ser obra exclusiva de ell@s mismos en conflicto permanente con propietarios y poderosos hasta la abolición del sistema.

Hoy vivimos una realidad en que la situación de masificación en las cárceles se ha visto agravada aún más, no puede ser de otro modo cuando la cifra ya supera de largo las 60.000, y las tensiones expuestas no han hecho

más que incrementarse.

Ello nos ha llevado a una situación objetiva en lo tocante al Sistema Penal y carcelario, en la que las razones para la rebeldía ni mucho menos son menores de las que existieron en la transacción o entre el 82-83, pero desde entonces nos hemos encontrado con una situación general de la sociedad, que por supuesto también se refleja en las cárceles. El Sistema de Dominio, ha evolucionado en su forma tecno-industrial de producción hasta el extremo de ser capaz hoy de tratar en el ser humano las mismas tensiones que él produce como una materia prima. Incluso la insatisfacción por la ausencia de libertad. Ha sido capaz de llevar más allá de todo lo conocido hasta ahora el límite en que el ser humano se rebela ante situaciones que a todas luces son intolerables; con todo rigor podemos decir que se está produciendo una mercancía que es una falsa conciencia que inmoviliza.

Hay dos cuestiones para la reflexión sobre lo que ha sido la lucha contra el FIES y por los cuatro puntos 1- el factor represivo, del que todos en mayor o menor medida salimos tocados; y 2- el que en mi opinión ha sido el mayor fracaso de esta lucha, que es que, a la par del conflicto, ni presos ni colectivos hayamos logrado avances significativos en una expansión y profundización en la conciencia. Si bien es cierto que desde algunos espacios se hizo labor en este sentido, en otros se dieron prácticas relacionales erróneas y carentes de contenido que luego se llamaron "presismo". Podría hablarse mucho de los porqués de ello, de qué se ha intentado y hecho, que cosas más se hubieran podido o debido hacer etc. pero yo al menos, partiendo de qué realizar hoy y en la situación que estamos, considero que una rigurosa crítica de ello en extensión y profundidad nos es imposible; pienso también, que sí que nos es posible dejar este punto "en suspenso" y pensar el próximo tramo de lucha sobre unas "ideas base" a las que sí tenemos acceso y desde una rigurosa aproximación al principio de realidad. Percibo como demostrado que las finalidades explicitas de todas las luchas habidas en las cárceles se han alcanzado sólo en aquellas ocasiones en que lo exigido se ha correspondido con una necesidad y una tendencia entendida como tal por el conjunto de la sociedad; así las de la transacción y las del 82-83; nunca cuando esa tendencia no existía. Si hoy por tanto se plantea la necesidad de luchar contra las penas de larga duración, observamos una situación en este sentido dicho un tanto confuso.

Hubo una tendencia como describo con anterioridad, pero no fue enteramente comprendida como tal por el conjunto de la sociedad; tan solo por un sector de la clase política y sus particulares intereses. Entre esa misma clase política existía y existe una contradicción con quienes solo confían en la coacción y el endurecimiento del sistema punitivo y yo al menos no veo como va a evolucionar esta coyuntura, ni siquiera en un corto plazo, ni una forma en que l@s anarquistas podamos influir claramente en ella.

¿Quiere decir esto que en duda o ausencia de la firmeza de una tendencia así la lucha ya no tiene sentido o se queda sin su finalidad? Pues en mi opinión no, porque toda lucha tiene un sentido y una finalidad consecuente con su mismo desarrollo y es que, independientemente de que se alcancen o no esas "finalidades tácticas", nos afirmamos en nuestra dignidad y nos realizamos como personas.

Claro, esto lo podemos asumir así l@s anarquistas y un@s contados compañer@s presos, sería ilusorio plantearlo así en términos generales y si incurrimos en el error de hacerlo, nos lo recuerdan las quejas de quienes en un pasado más o menos próximo padecieron una muy dura represión viendo muy poco de esos resultados. Es por ello, que lo que yo aporto a la propuesta inicial es una concepción de esta lucha en la que l@s pres@s ofrezcan el menor flanco posible a la represión. Parto para ello de que la lucha de l@s pres@s, es una lucha de resistir; resistir no sólo a la agresión del sistema penal y carcelario, sino también a la constante posibilidad que estos ofrecen de cambiar de lado en la barricada para aliviar el tormento. Parto de un pres@ dign@ que sí existe y que por ello es "un pres@ en lucha", que es capaz de hacer un gesto de afirmación y rebeldía como el de aportar sus datos y su persona a una lucha socializada y asumida por su clase; que está dispuest@ a desarrollarla con un sentido político claro y de acuerdo a nuestros principios, tácticas y finalidades.

De este debate interno en el que yo incido antes, me consta un hecho del que poco se ha hablado y es que si bien y como antes afirmaba el gran fracaso de los anarquistas fue no impulsar un avance cualitativo en la lucha, este salto sí se produjo en algunas individualidades y colectivos que se implicaron en ella e hicieron de la misma una lectura crítica consecuente.

Para mi subjetiva comprensión, esta lucha puso fin a una "travesía del desierto" como yo lo llamo, que duraba casi dos décadas y se dinamizaron no sólo sectores amenazados con convertirse en una entelequia, sino que surgió además una corriente insurreccional sólida que ya ha demostrado en los hechos y en repetidas ocasiones que no es sorda a los llamamientos a la solidaridad revolucionaria activa.

Considero por tanto que si tanto el grupo promotor, como el resto que se coordinen son capaces de hacer una precisa tarea de difusión y convocatoria, habrán creado una ocasión para que actúen los resortes de la solidaridad revolucionaria. Una ocasión revolucionaria de la que sabemos tan poco qué podemos esperar de la finalidad propuesta, como de la evolución de la coyuntura política y de la tendencia de la sociedad; pero sí que sus posibilidades son concretas y reales, y que es un claro ataque conforme a nuestros principios, tácticas y finalidades, dirigido contra la matriz del dominio de clase.

Mi confianza en ella está pues en su consecuencia con el principio de realidad y en unas razonables expectativas de que existen compas que podrán estar de acuerdo y compartir esta reflexión.

Más información:

- Penas de larga duración: Aislamiento, tortura y muerte

- Respuesta de Claudio Lavazza a la campaña

 

Contactar con La Haine

 

La Haine - Proyecto de desobediencia informativa, acción directa y revolución social

::  [ Acerca de La Haine ]    [ Nota legal ]    Creative Commons License ::

Principal