Se estrecha el cerco contra los usuarios de P2P

El Congreso de EE UU ha dado alas a quienes quieren que las operadoras puedan interferir en los contenidos que transmiten. La UE, con Francia a la cabeza, debate medidas para cortar las conexiones a los usuarios de P2P. Mientras, el G-8 avanza en las propuestas de control de productos electrónicos en las aduanas. En el Estado español, el Ministerio de Cultura y las sociedades de gestión apoyan estas medidas, el de Industria es mucho más escéptico. Por su parte, los usuarios comienzan a organizarse desde la encriptación de la red a la promoción del copyleft.
Comparte en la red, mientras puedas
Raúl Fernández / Madrid
El negocio del copyright parece estar ganando la batalla contra el libre intercambio de información en internet. El lobby de la propiedad intelectual, junto con los gobiernos, la UE y el G-8, impone sus criterios y amenaza la sagrada ‘neutralidad de la red’.
Un día, recuérdalo, le regalaste a un primer amor una cinta de casete con las mejores baladas del rock de todos los tiempos. No le pediste nada a cambio, aunque lo esperabas todo. Hoy tampoco le pides nada a un íntimo desconocido que ojea entre tus archivos, toma prestada una canción olvidada, la copia en su ordenador y la deja intacta en tu discoteca.
No le pides nada a cambio, pero esperas que un día alguien te devuelva el favor. En todo este tiempo no has ganado un céntimo con tu amistoso intercambio de archivos, pero si te enamoras demasiado puedes acabar en la cárcel. La industria de la propiedad intelectual asegura que pierde 3.600 millones de euros al año sólo por culpa de lo que la Federación Internacional de la Industria Fonográfica engloba bajo el epígrafe de ‘piratería musical’. Estas fuentes interpretan que los 20.000 millones de canciones que se intercambiaron libremente en internet durante 2005 deberían haberse traducido aritméticamente en la venta ortodoxa de la misma cantidad de obras comerciales : un lucro cesante que no cesa. Hace años, eso habrían sido muchísimos casetes entre muchísimos primeros amores ; hoy se llama P2P, peer-to-peer, ‘de igual a igual’, de usuario a usuario.
Las redes P2P son tramas de nodos interconectados de forma igualitaria y que comparten archivos de diversa índole. Suelen organizarse de manera meritocrática de forma que aquellos usuarios que más comparten con los demás suelen conquistar ventajas a la hora de descargar el contenido que buscan. En la práctica, la popularización de estas redes se debe en gran medida a la música, las películas o el software compartido a través de aplicaciones como eDonkey2000 o BitTorrent.
El pasado 7 de julio, a las 19h, el Comité del Mercado Interno y Protección del Consumidor votaba en el Parlamento Europeo la reforma de la Ley europea de las Comunicaciones Electrónicas. Acaso otra rutina burocrática de descripción soporífera. Sin embargo, aquella reunión había despertado en media Europa un desconocido interés por lo que se pelea en Estrasburgo : entre los internautas europeos había cundido la alarma como en un hormiguero violado. “Los eurodiputados quieren torpedear la libertad en internet”.
Desde que amamos internet, tememos perderlo. En aquella votación podrían haberse aprobado varias enmiendas que hacían temer por el futuro de uno de los usos más habituales de internet. Las enmiendas H1, H2 y H3 instaban a entorpecer la calidad de la conexión cuando un proveedor de telecomunicaciones (ISP) detectase que el internauta estaba realizando intercambios no comerciales y a enviar advertencias automáticas para disuadir a los usuarios habituales de redes P2P. Aquellas enmiendas amenazarían la emblemática ‘Neutralidad de la Red’.
Aquellas enmiendas no se aprobaron. Los ISP no podrían controlar qué contenidos con o sin copyright se intercambian en la red. El romanticismo estaba a salvo, ¿verdad ? Pelea de ministerios españoles El Gobierno español recoge el testigo de la presidencia de turno de la UE en enero de 2010. Si se cumplen las previsiones, durante los seis meses siguientes, los ministerios de Cultura e Industria, junto a los gestores de los derechos de autor y operadoras, quienes conforman la ‘Comisión Intersectorial para actuar contra las actividades vulneradoras de los derechos de propiedad intelectual’, aprobarán “un marco jurídico coherente y seguro para la defensa de los derechos de propiedad intelectual tanto en el ámbito nacional como en el seno de la UE”. Esta comisión se ha reunido ya tres veces en pleno para perfilar la que debería ser la ofensiva definitiva para “erradicar la lacra que representan todas las formas de piratería contra la propiedad intelectual”.
Según el departamento dirigido por César Antonio Molina, la industria cultural representa el 4% del PIB español y suma un millón de puestos de trabajo. Los miembros de la comisión miran con recelo en una única dirección : “Centrar el foco principal de atención en la lucha contra los atentados a la propiedad intelectual que tienen lugar en el entorno digital”. Aunque, días después el ministro de Industria, Miguel Sebastián, parecía distanciarse de lo expresado en la Intersectorial : “No aplicaremos restricción ni regulación alguna que impida la expansión o desincentive el uso de internet ni estableceremos límites a las herramientas de libre circulación de información”.
¿Quién va a legislar el futuro del P2P en España cuando España presida la UE ? En la Comisión antipiratería se sientan desde las administraciones públicas hasta la Business Software Alliance pasando por la omnipresente SGAE o el Departamento de Propiedad Intelectual de PRISA. Lo más parecido a una representación de los usuarios en esa mesa es el Consejo de Consumidores y Usuarios, pero ni rastro de las asociaciones de internautas.
Recortes del uso de internet
En otros países los ataques a las redes de intercambio han ido más lejos. Francia se dispone a cortar el acceso a internet a los usuarios que compartan demasiados archivos después de recibir un par de avisos previos. En Reino Unido, Virgin ya envía cartas a los usuarios que descargan grandes cantidades de archivos. En Japón estudian marcar los archivos con una ‘marca de agua’ digital que no permita que se usen en redes P2P. En Dinamarca, el Tribunal Supremo ha confirmado que los ISP podían ser obligados a desconectar las conexiones de aquellos clientes involucrados en un delito de piratería en internet. Sentencias similares se reproducen en Australia, Holanda o Corea del Sur. Los castigos tienden a dirigirse hacia quienes suben, más que hacia quienes bajan archivos. ¿Es el fin del intercambio de música ? ¿Se acabaron las descargas de capítulos de televisión en internet ? ¿Nunca volveremos a ver gratis una película online ? ¿No podremos divertirnos con un videojuego subido a la red por otro usuario ? ¡¿Ya no podrán agasajarse los adolescentes enamorados?!
De momento queda tiempo. Y la red empieza a maniobrar para anticiparse a la peor expectativa. El plan más ambicioso ha sido propuesto desde The Pirate Bay, el mayor sitio de intercambio de archivos en el mundo. Consistiría, nada más y nada menos, en encriptar toda la red, todo internet. La idea, ya en desarrollo y pronto en pruebas, trataría de distribuir una tecnología denominada IPETEE que encriptaría desde el sistema operativo todo el tráfico IP : sería muy difícil o imposible demostrar qué tipo de material está siendo intercambiado, uno de los asideros de los empresarios culturales.
Mientras, si estás enamorado sin ánimo de lucro, puedes bajar toda la música que quieras para tu uso privado. Vuelca en el mp3 de tu media naranja esa recopilación de las mejores baladas del rock de ayer, de hoy y de todos los tiempos.
Defensa de lo ‘común’
Guillermo Zapata
En las últimas semanas se viene hablando de manera intensa en distintos medios de comunicación de la aplicación de nuevas medidas para el control de las redes de intercambio de pares (P2P). Desde las modificaciones en la legislación francesa a las declaraciones del Ministerio de Cultura en torno a la creación de un nuevo “marco jurídico coherente y seguro para la defensa de los derechos de propiedad intelectual” o los últimos acuerdos firmados en el pasado G-8 en Japón, todo parece ir encaminado en una misma dirección : la destrucción de los mecanismos de cooperación entre millones de personas y la distribución libre de contenidos a escala planetaria. Pero lo cierto es que la realidad es más compleja.
No nos llevemos a engaño, los ataques a las redes de pares deben enmarcarse en una estrategia compleja y contradictoria de los diferentes sectores del nuevo capitalismo y sus gestores (sean gobiernos nacionales, entidades supranacionales, empresas o entidades de gestión de derechos) cuyo único fin es la producción de pánico social, en una lógica similar a la de las leyes de extranjería, que permita el control y gobierno de las redes de intercambio.
No se trata de impedir el flujo libre de contenidos, sino de criminalizarlo e imponerle una lógica de escasez que permita su posterior explotación. Se trata de construir un espacio artificial entre la ‘cultura libre’ y la ‘cultura propietaria’ que es la de lo ‘disponible’.
Es decir, la producción de valor a través del gobierno (precarización) de los flujos comunicativos. Inmediatamente después de las declaraciones realizadas por el ministro de Cultura español, el ministro de Industria declaró prácticamente lo contrario. Estos dos sectores del capitalismo escenifican una pelea que, unida a la dificultad para aplicar en términos reales las medidas impulsadas por las distintas administraciones, nos demuestran que lo que se esconde detrás de éstos paquetes de medidas no es más que un intento por producir pánico y reproducir el imaginario que sostiene que el intercambio de ficheros a través de la red es un acto delictivo. La ley no se aplica, las administraciones se pelean y el camino es más sencillo para la imposición de medidas intermedias de todo tipo, desde el pago por descarga a la imposición de impuestos arbitrarios como el canon, etc.
Momento de alternativas
Las iniciativas contra la criminalización del intercambio de ficheros han ido en numerosas direcciones, desde las tecnológicas que proponen la habilitación de sistemas de encriptado, a las que están llevando a cabo colectivos que defienden los derechos individuales y la privacidad en la red como garantes de un acceso a la información y el conocimiento y por supuesto en el uso de software libre y la producción cada vez mayor de material copyleft, etc. Pero la verdadera potencia está en las propias redes singulares de cooperación.
En la pasión por compartir que se distribuye a través de la red. Ésa es la singularidad indestructible. Esa defensa colectiva de ‘lo común’ que se produce cada vez que alguien deja disponible para cualquier parte del contenido de su disco duro. Las leyes van contra esa potencia, no contra la tecnología. El problema es : ¿hasta dónde esa colectividad singularizada puede resistir el ataque ? ¿Cuánta experiencia pueden generar esas redes para defenderse ? La respuesta no puede darse tampoco en el territorio de la implementación de nuevas tecnologías más seguras y más ‘garantes’ de los derechos, es decir, no puede venir de la defensa de lo existente (cada vez más precarizado).
Sino de la conquista de nuevos derechos. Conquistar derechos es reapropiarse de lo común, de aquello que es creado siempre a partir de algo, mediante la cooperación y el intercambio, de aquello que intenta cercarse por la lógica del beneficio y eso sólo es posible mediante la composición de movimientos, nuevos territorios de conflicto, etc. De alguna manera, empieza a ser momento de pasar de la resistencia creativa a la ofensiva.
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