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11/05/2009 :: Estado español

Testimonios de las agresiones policiales el 1º de Mayo en Zaragoza

x Plataforma Zaragoza Antifascista
Testimonios de las jóvenes agredidas y detenidas en Zaragoza, tras el acto de repulsa a la presencia del partido neonazi Alianza Nacional.

Carta de una de las detenidas (de 16 años):

Detenida, amenazada y agredida junto con su hermana de17 años, también agredida y su novio de 22 años, detenido, amenazado y agredido, en la Plaza del Portillo por la Policía Nacional el 1º de Mayo.

Hola tengo 16 años, el pasado 1º de Mayo tras haber acabado la manifestación del mismo, con mi hermana de 17 años y mi novio de 22, mientras esperábamos el autobús en plaza del Portillo para volver a casa, fui agredida por varios policías, concretamente con varios puñetazos, uno en la mandíbula cuya consecuencia fue la caída al suelo abriéndome pequeñas heridas en la parte izquierda de la cabeza. Uno de los policías que nos agredió me retorció ambos brazos tirándome al suelo y me esposó. En ese momento sufrí un ataque de ansiedad mientras otros policías presionaban con sus botas pisándome la espalda contra el suelo dañándome las cervicales, impidiendo relajarme para poder calmar el ataque de ansiedad. El mismo policía que me dio el puñetazo en la mandíbula, tras ponerme en pié, me amenazó diciéndome en voz baja: "Acuérdate de mi cara, niñata, porque cuando nos volvamos a ver te voy a reventar". Asustada grite tres veces "me está diciendo que cuando me vea me a reventar" por lo cual mis compañeros y los demás policías son testigos de las amenazas, a lo que el mismo policía contestó gritándome: "Si no callas esa bocaza me encargaré yo mismo de hacerlo, pero para siempre". Tras oír esto me callé y me quedé mirándole con la cabeza apoyada en la pared tratando de relajarme, a lo que el agente me preguntó: “¿qué pasa qué te gusto? ¡Puta!" y otro policía me apartó bruscamente la cara diciendo: "mira hacia oto lado anda". El ataque de ansiedad aumentaba y los policías no paraban de gritarme.

Me llevaron a comisaría esposada, y tras leerme mis derechos les pedí recibir asistencia médica. Media hora más tarde me llevaron al Hospital Provincial y al llegar allí, se encontraban varios de los agentes que me habían agredido, con lo cual deduzco que antes de reconocerme el médico, los policías ya le habían dicho lo que debía figurar en el parte de daños para que ellos fueran exculpados. Deduzco esto ya que al recogerme mi madre en comisaría y trasladarme al otro centro médico, se me realizó, en este último, un parte de daños en condiciones, casualmente en el primero que se me realizó, en el Hospital Provincial, no reflejaba ningún daño causado por la policía y en el segundo que se me realizó si que reflejaba varios daños visibles. Por otro lado mi hermana también fue agredida por otro de los agentes, en consecuencia tubo que acudir al hospital con una fuerte contusión en la cabeza, aunque ella no fue detenida.

Carta del padre de una de las detenidas:

Cuando ayer finalizó la manifestación convocada legalmente por uno de los sindicatos de trabajadores, un grupo de jóvenes, entre ellos mis hijas de 16 y 17 años, que participaron en la misma, se encontraban en la parada del autobús urbano para volver a casa a comer cuando fueron agredidos brutalmente por policías antidisturbios que estaban vigilando algunas calles de Zaragoza. Alguno de estos policías les solicitó el DNI, y los jóvenes, con el documento en la mano les contaron lo que tenían previsto hacer, pero cuando este policía les decía que muy bien, que subieran al autobús que se aproximaba, un compañero antidisturbios se abalanzó sobre ellos y empezó a pegarles a todos: primero a una de mis hijas con la porra en la cabeza y después a la otra con un puñetazo en la mandíbula que la lanzó contra la pared y la dejó aturdida; posteriormente le apretó el cuello impidiéndole respirar para, finalmente tirarla al suelo pisando en la espalda a la niña de 16 años con su bota antidisturbios y toda la rabia del mundo; le retorció los brazos y la esposó sin parar de insultarla, amenazarla y darle puntapiés. Mi hija, dentro de su aturdimiento y dificultad para respirar no sabía cuántos le pegaban aunque creyó entender que algunos policías intentaban apartar de ella al violento agresor. Detuvieron a mi hija durante varias horas y está pendiente de juicio. No sabe por qué, yo tampoco. En un estado de derecho donde la violencia y el abuso de autoridad no tienen cabida, ni excusa, ni justificación, ¿de qué pueden acusar a unos jóvenes que están aprendiendo a vivir en democracia? ¿qué hacemos con el agresor?, ¿qué contesto a una hija educada con valores democráticos cuando me cuenta el miedo que tiene a que le vuelvan a pegar los funcionarios que deben velar por el cumplimiento de las leyes de forma serena, pacífica y sobre todo, democrática?.

Carta de Nuria Mata García y Estefanía García Soriano. Detenidas, amenazadas y agredidas el 1º de Mayo por la Policía Nacional:

Serían las 10:30h de la mañana y nos dirigíamos hacia Conde Aranda. Salíamos de la plaza Salamero y en la esquina de Cesar Augusto estaban los antidisturbios. Al pasar por delante de ellos nos pidieron la documentación, se la entregamos los cuatro que íbamos y uno de los policías empezó a provocarnos. A Víctor, uno de mis compañeros, le quitó el cigarro de liar que llevaba en la boca, diciéndole que no fumase delante de él. Este policía la tomó con Víctor diciéndole que si tenía intención de seguir andando hacia Conde Aranda lo detendría, empujándole continuamente. Al final sacando la porra, el mismo policía, nos dijo que o nos íbamos o nos iba a desalojar violentamente en un acto fascista de esos que hablamos nosotros (literamente). Víctor pedía su DNI para marcharse, entonces el policía lo agarró y lo empujó desplazándolo unos dos metros. Fue entonces cuando nosotras, Nuria y yo (Fani), le dijimos al policía que su comportamiento no era normal y que no hacía falta tanta agresividad. En ese momento se volvió hacia nosotras y se encaró con Nuria, yo (Fani) le dije que se calmase y también me empujó. Los otros dos compañeros también le dijeron que se tranquilizara y el policía nos dijo que nos fuésemos pero sin darnos los DNI. Yo (Fani) me acerqué a por mi DNI y el policía me dio un bofetón y me tiró al suelo, cuando trataba de levantarme me dio un rodillazo en la cara y me volví a caer al suelo. Nuria se puso nerviosa y grito que pararan, ella se quería acercar a mi para ayudarme pero otro policía no le dejaba y la agarró, fue cuando el policía que me había pegado a mi (Fani) se acercó a Nuria y le pegó con la porra. Nuria se encogió para defender su cuerpo mientras se caía hacia atrás. Antes de esposarme el policiía me agarró del cuello y yo le decía que me estaba apretando mucho y que me estaba ahogando. Después fuimos las dos esposadas y reducidas en el suelo. Una vez esposadas, el policía que le había agredido, se acercó a Nuria y le susurró al oído: “Espérate que en comisaría te voy a matar”. A mi (Fani) me empezó a llamar “puta”. En ningún momento nos dejaban estar juntas, nos separaban constantemente. Posteriormente nos trasladaron a comisaría y pasamos la noche en los calabozos. Fuimos puestas en libertad a las 15h del día siguiente, sábado 2 de Mayo, después de haber declarado ante el juez.

Carta Anónima. Amenazado e intimidado por la Policía el 1º de Mayo:

Yo me encontraba con mi compañero, los dos en bici por las calles de El Gancho, cuando nos paramos para hablar con un grupete que acababa de ser identificado por la policía. Según nos dijeron era la quinta vez de la mañana que lo hacían, en ese momento apareció un furgón de antidisturbios bastante rápido hacia nosotros del que se bajaron numerosos policías con porra en mano corriendo hacia donde nos encontrábamos. A mi compañero lo tiraron de la bici entre dos, al ver esto yo salí de allí y escuche perfectamente en varias ocasiones "HIJO DE PUTA, GUARRO NO CORRAS NO QUE TE VAMOS A DAR IGUAL".

Los dos policías que me habían gritado, con la rabia de no haberme cogido, fueron a donde estaba mi compañero, le hicieron levantar los brazos y le pegaron una patada por la espalda, a continuación le desincharon las dos ruedas de la bici y le dijeron que a mi ya me cogerían que tenían toda la mañana para hacerlo y que me iban a reventar.

Una hora y pico más tarde me encontraba en la manifestación de la CGT, cuando a su paso por el Coso dos policías me cogieron por la espalda se rieron diciendo “mira el de la bici”, me pisaron, según ellos para que no me escapase, y me identificaron. Una compañera se intentó acercar pero le dijeron que no podía estar ahí, la empujaron y la invitaron a marcharse. Después me dijeron que ya me llegaría la sanción. Cuando les pregunte que de que me iban a acusar y les dije que quería una copia, me dijeron (entre risas) que lo mejor que podía hacer era irme de ahí ya y callarme.

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