YUMA - Manifiesto Personal

"Toda autoridad es degradante. Degrada a quien la ejerce y a quien la sufre. Sólo cuando es ejercida violenta, brutal, cruelmente, sólo entonces da buenos resultados, creando, o al menos favoreciendo el espíritu de rebelión y de individualismo que puede matar la autoridad. Al contrario, cuando la autoridad se ejerce con cierta sutileza y acompañada de premios y recompensas, entonces es terriblemente desmoralizadora. El pueblo, en este caso, está menos consciente de la horrible presión que se ejerce sobre él y así arrastra su vida en una especie de ignorante bienestar, como un animal de engorde, sin darse cuenta de que piensa, probablemente, con el cerebro de otro".
(óscar Wilde)
Pero yo me pregunto: ¿qué pasa cuando esa sutileza y esa cruel autoridad se oculta "bajo tierra"?. Para mi la respuesta es evidente, y es de esta evidencia latente de la que quiero hablar.
Cuando a una persona la meten bajo tierra, tan profundamente, que entierran con ella hasta a su propio yo, destrozando, manipulando, maquinando con el único fin irracional carente de toda pedagogía, se procesa en la mente y el corazón de la persona sentimientos y pensamientos de odio e impotencia unidireccional. Quiero decir, que se canalizan hacia un objetivo concreto. En este, mi caso, hacia un sistema carcelario y judicial digno de alabanza: la "sutilidad’ fascista de las cárceles que integran el lado más oscuro de su aviesa mentalidad. En resumen: la sinrazón brutal.
Llevo 16 años sistemáticos e inenterrumpidos en módulos carcelarios de máxima seguridad, en un estado (el español) presuntamente social y democrático, y la razón de esta estancia tan prolongada en el tiempo ha sido, precisamente, el silencio social. Esto permite que el sistema y sus protectores actúen con una impunidad dictatorial, pues están amparados en esa sutileza llamada democracia. Es entonces cuando empieza una guerra contra todo un sistema delicado y premeditamente creado para destruir vidas humanas enterradas en vida. Para el sistema carcelario sólo existe la norma del bien y del mal, pero a su libre interpretación. Osea: ellos son los buenos y nosotros los malos. Como ya he dicho esto tiene unas causas reales, que, analizadas todas, conforman lo más vil y abyecto de los que "velan" las cárceles; el preso se prisionaliza y el carcelero te induce a ello.
Dieciseis años ininterrumpidos en módulos de aislamiento es, se mire desde el prisma por el que se mire, un grave atentado contra toda salud mental y física. Se convierte en una lucha constante y absurda ante su brutal sinrazón por sobrevivir y poder así, o al menos intentarlo, mantener la coherencia.
El sistema carcelario y judicial se convierten en beneplácito de "los buenos" y la aniquilación sistemática de "los malos".
Uno de los mayores problemas es el de la credibilidad: ¿a quién creer, a los "democráticos" o a los "antisociales"?. La respuesta es obvia...
Otro problema es el ámbito cerrado de estos aislamientos especiales o/y de máxima seguridad. Se transforma en lucha personal: demasiado tiempo en estos lares de podredumbre y muy poco espacio vital para poder impedir confrontamientos y rencillas pasadas (antañas) a nivel personal por parte de los que te (me) custodian. Entonces ya da igual cómo se comporte uno mismo, pues ese resentimiento aflorará por cualquier sitio.
Recuerdo que en la cárcel de León (Mansilla de las Mulas,; hay que flipar con el nombrecito) estuve el tiempo que estipula el reglamento penitenciario (su reglamenteo, se entiende) para que se me aplicase un cambio de situación a otro más "abierto". Pero, las viejas rencillas volvieron a "florecer" (son como un fantasma o una pesadilla que me persiguen allá donde vaya). El caso es que me sanccionan abriéndome un expediente disciplinario (algo así como un sumario judicial, pero intramuros). Me lo metieron por sorpresa, a traición e ilegalmente; y, que casualidad, justo cuando tenía que pasar por la junta disciplinaria, estando, con sus leyes y reglamentos en la mano y "boca arriba", listo para esa progresión; la sanción y su antiguo odio xenófobo y fascista ya les es suficiente para que sigan aislándome ilegalmente. Para ellos les es suficiente: como he dicho, es algo directo y personal contra mi persona y cualquier excusa les es válida. Y si no la hay, se la inventan como me han hecho en dicha prisión.
Ahora, mientras escribo estas letras, estoy en la prisión de Villanubla, Valladolid..., y todo sigue igual (me atrevería a decir que peor): la intolerancia intransigente y casi diaria que ejercen en esta cárcel, no ha cambiado un ápice hacia mi persona, pues yo he estado antes aquí a lo largo de estos 16 años insufribles de aislamiento represivo. Han pasado ya muchos años y mi único objetivo es salir ya de aquí. Pero la mentalidad de los carceleros no lo entienden y, si lo hacen, no quieren aceptarlo por ese odio irracional. Se han quedado estancados en su papel de "buenos profesionales" sin enterrarse aún de que uno ya está cansado y harto de tanta estupidez y que lo único que quiero es irme a la calle; que me den de una vez ya esa vía de escape para conseguirlo... Pero veo que no hay manera: se pasan sus propias leyes y reglamentos por donde les da la gana, sin importarles las repercusiones que tanto aislamiento, abuso, racismo, etc..., crean en mi persona. ¿Qué solución entonces me oferta este sistema?.
Llevo años sin malas movidas con el fin de que se me dé lo que por ley, humanidad y justicia me corresponde. Pero, y quiero hacer hincapié en esto, que ya no se trata de que yo tenga sanciones o no, utilice la educación o me ponga a gritar; todo eso les da igual: es algo tan sencillo como el rencor que me tienen.
Después de tantos años de encierro, muchas veces injustificado, he decidido salir de aquí. Pero ¿dónde está la salida?, ¿Quién o quiénes están dispuestos a meter la mano en el fuego?. Busco una salida a toda esta absurdez irracional de la forma más pacífica y con sus leyes... Pero se me niegan mis derechos una y otra vez. Si no puedo contar con las instituciones penitenciarias haga lo que haga, que alguien me diga cómo tengo que hacerlo, y verá con qué tipo de sistema me enfrento (y llevo enfrentándome desde 1985).
Podría seguir escribiendo sobre este sistema mucho más, pero creo que lo básico ya está más que claro, pues resumir mi vida desde 1985 sería extenderme demasiado. Pero quiero decir que la represión continuada, no ha cesado desde que he pisado por primera vez la cárcel: son cobardes y asesinos, de forma directa o indirecta. Si esto no le ha quedado claro a alguien, le invito a que venga cualquier día de visita, pero le aconsejo que no como nada..., que busquen por hemerotecas o internet casos y cosas sobre estos aislamientos de torturas. Encontrará muertes, vejaciones, abusos, etc..., sin resolver; ¿por qué, si tan bonitas nos pintan las cárceles, ocultan tales degradaciones?. Pues, digo yo que, quién algo oculta es porque algo teme. Por lo que si todos sus abusos saliesen a la luz sin ser manipulados, sería como reconocer que su sistema reinsertador no funciona, Y claro, en un país democrático esto sería inviable. Así que seguimos aquí sufriendo todo tipo de vejaciones por parte de unos cuantos cobardes carceleros escudados en una democracia fascista.
Todo lo reflejado en este manifiesto personal, va dirigido internacionalmente a todos/as los/as compañeros/as que sufren y que apoyan a los/as que sufren represiva situación brutal y asesina en todo el planeta.
Soy consciente de que esto son sólo palabras sobre papel; pero que os las envío con toda mi fuerza. ¡Ánimo y aliento!.
YUMA - 5.475







