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EE.UU., Asia, Mundo :: 31/03/2026

Qué aprender de la larga y mortífera fase degenerativa del capitalismo

Andrés Piqueras
Todos los procesos de deterioro social ya no son suficientes para paliar el estancamiento crónico. Así que el capitalismo degenerativo encuentra su última línea de fuga en la salida bélica

La fase degenerativa del capitalismo viene de la mano de su crisis ecológica y económica insalvable. La sobreacumulación de capital ha llevado al descenso de la tasa de ganancia y con él al de la inversión productiva, generando una enorme masa de capital excedente que se hace parasitario-especulativo, disparando la dimensión financiera (o "financiarización de la economía"), el trasvase de recursos sociales al mundo financiero, el sobrendeudamiento y una enorme bola de capital ficticio.

Para intentar paliar, desesperadamente, esa espiral degenerativa, las elites capitalistas recurren más y más al saqueo de la riqueza social, la mercantilización de todas las actividades de la vida, la acentuación de la venta de mercancías innecesarias, inútiles y muy poco duraderas, con el consiguiente pillaje de la naturaleza, en una espiral exponencial de desechos que se correlaciona con un acelerado agotamiento de recursos.

Es decir, el capitalismo degenerativo agranda y acelera el deterioro social y ambiental.

Pero aun así todos estos procesos ya no son suficientes para paliar el estancamiento crónico, la reducción del incremento del valor que acompaña a la tecnificación de los procesos productivos y al desvío de capital hacia el rentismo especulativo, lo que significa a menudo su involución a su forma simple, como mero dinero.

Así que el capitalismo degenerativo encuentra su última línea de fuga en la salida bélica. El masivo consumo improductivo tanto de mercancías como de la propia fuerza de trabajo (empleada en el mejor de los casos en labores improductivas que no generan nuevo valor), se complementa crecientemente con la destrucción destructiva (ya no más "creativa"). El armamentismo y la guerra se convierten así en una maquinaria improductiva que "produce" (o salva pasajeramente al) capitalismo terminal, tanatocapitalismo o capitalismo de muerte.

Además, el capital excedente que no se reinvierte provoca una fuerza de trabajo redundante, que en las condiciones actuales del Sistema es tanto como decir desechable.

Más y más se agranda esa fuerza de trabajo (más enorme es el "ejército laboral de reserva"), más adquiere la humanidad entera la condición de suprimible.

Nos encontramos, así, ante la construcción de un apartheid global y amurallamiento del mundo, acompañado de necropolíticas específicas para cada vez más poblaciones. Una "fronterización" de las relaciones sociales (para decidir quién queda a un lado y otro de la ciudadanía) que acompaña a la militarización de las relaciones interestatales (para ver quién queda a un lado y otro de la destrucción y la muerte).

Es decir, las elites capitalistas, a través de su brazo ejecutor hasta ahora hegemónico (pero ya perdiendo legitimidad y capacidad de dirección a gran velocidad), EEUU, han desatado una GUERRA SISTÉMICA PERMANENTE y rocían al planeta de GENOCIDIOS: Palestina, Líbano, Sudán, Haití, Congo y ahora también pretenden el de Cuba, entre otros casos.

Un capitalismo que está succionando lo social para hacerlo "rentable" y que recurre con alarmante asiduidad a la eliminación de poblaciones, multiplicando los "estados de excepción", "de exclusión" y "de asedio", hace de la Guerra una forma preponderante de regulación del Sistema. Dentro de ella, el terrorismo patrocinado, los golpes de Estado, los enfrentamientos sociales provocados (como "contiendas civiles") y, en general, las guerras sucias, son estrategias cada vez más recurrentes de las élites capitalistas mundiales para enfrentar enemigos así designados por ellas mismas y sostener el Sistema a través de la mera rapiña.

De las posibles potencias emergentes ninguna ha hecho ni hace nada efectivo para frenar esos genocidios (ni siquiera han condenado al ente sionista y en cambio sí se han abstenido ante la condena a Irán en el Consejo de Seguridad de la ONU, que a efectos prácticos es lo mismo que apoyarla -y da carta de legitimidad a una posterior agresión conjunta contra ese país). Esperar a que el enemigo se hunda en sus tierras movedizas (bajo la máxima de "nunca interrumpas a tu enemigo cuando está cometiendo un error") podría, quién sabe, ser una buena estrategia propia, pero jamás de salvamento de la muerte, la destrucción y el genocidio para tantos pueblos.

Más allá de ello, sólo China alberga la potencialidad de una realización alternativa al capitalismo. El problema es que dentro de las normas de este modo de producción esa vía se le agota. En principio porque su propio proceso de sobreacumulación de capital está ya empezándose a notar. China intentó esquivarlo exportando capitales en forma de infraestructuras, vías de comercio y redes de interconexión basadas en economía productiva (precisamente aquella de la que cada vez más carecen las formaciones de "capitalismo avanzado"), para desarrollo mutuo de las sociedades atañidas. Sin embargo, esas redes e infraestructuras vienen siendo socavadas o directamente destrozadas por las intervenciones del Imperio Occidental (con EEUU y el Poder Sionista Mundial al mando) a través de su Estrategia del Caos a escala planetaria: guerras directas, guerras "proxy", golpes de Estado, revoluciones de colores, infiltración de paramilitares, expansión del yihadismo...

Frente a la implosión de la globalización y a la recuperación del proteccionismo (toda potencia en declive vuelve a él en un intento desesperado de no ser superada por quien de hecho ya la supera; es lo que hizo Inglaterra entre finales del siglo XIX y principios del XX, elevando las tarifas aduaneras en sus dominios, amurallando su imperio con restricciones al comercio para limitar las pérdidas ocasionadas por su declive industrial y forjando una federación de colonias de cara a tener abastecimiento exclusivo en ellas), la Gran Formación Social Emergente, China, está intentando darse y dar al mundo un plazo para un "aterrizaje suave" a una posible transición socialista o, en todo caso, al seguro postcapitalismo que nos espera.

Entre sus "propuestas" al mundo, como se dijo arriba, reconectar el capital ficticio a la economía productiva, establecer una amplísima red de redes comerciales, masiva inversión en infraestructuras y la reconversión energética o una fase de energía en transición. Una Zona Mundial de Estabilidad (ZME), en suma.

Una ZME que es despiadada y brutalmente bombardeada por la potencia en declive, dispuesta a devastar el mundo y deshacerse de gran parte de la humanidad con tal de impedir durante algo más de tiempo el relevo, salvar algo de su poder de saqueo (con apenas el 4,2% de la población mundial, EEUU se apropia de alrededor del 25% de los recursos del mundo) y mantenerse mínimamente a flote.

Hasta ahora China, inferior militarmente al monstruo imperial, ha jugado la carta de ganar con las propias reglas del juego del capitalismo histórico. "Sin pegar un solo tiro", como les gusta decir a tantos analistas. No obstante, todo indica que estamos llegando ya a la fase efervescente de la Guerra Total de largo plazo o Guerra Sistémica Permanente desatada por el Imperio, que también trastoca y puede disolver los grandes conglomerados económicos y políticos hasta ahora formados (la UE, por ejemplo, pero también los BRICS, cada vez menos relevantes y más incoherentes ante la Guerra).

Así que quizás esa carta de ganar a través de la paciencia y la economía no la pueda seguir jugando China mucho tiempo. Lo que está claro es que mientras tanto, los países son devastados uno a uno y los pueblos se mueren bajo la bota del Imperio. Pero también, no hay que olvidarlo, en muchos casos pelearán hasta el final, poniendo aún más difícil las cosas al monstruo (y, en su caso, a su ente sionista), precipitando su degeneración, como Irán está ejemplificando.

¿Es tiempo, pues, de que la Gran Formación Social Emergente (+ Rusia) empiece(n) a actuar como tal(es), más allá de permanecer en un segundo plano dejando toda la iniciativa estratégica al monstruo imperial estadounidense y a su Poder Sionista Mundial?

¿Es tiempo de que China comience realmente a dar pasos por el socialismo, más allá de las reglas de juego del capital?, ¿o seguirá esperando a quedarse sola frente al Monstruo -el externo y el que lleva alimentando en su propio seno-, el cual más pronto que tarde la acorralará -desde fuera y puede que desde dentro-?

***

PD.: Sobre la impúdicamente injusta soledad que hoy padece Cuba no puedo dejar de incluir aquí un enlace que abunda en parte de lo que aquí dicho: https://segundacita.blogspot.com/2026/03/cuba-en-la-encrucijada-de-un.html

www.andrespiqueras.com

 

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