67 ANIVERSARIO DE LA FUGA DEL FUERTE DE SAN CRISTOBAL


67 ANIVERSARIO DE LA FUGA DEL FUERTE DE SAN CRISTOBAL
¿Dónde están las medallas y los honores para las víctimas del fascismo?
El día 22 de mayo cumplieron 67 años de la fuga del Fuerte de San Cristóbal. Una construcción de finales del siglo XIX que Alfonso XII ordenó construir con fines defensivos en el monte del mismo nombre de la ciudad de Pamplona con el fin de evitar que un ejercito invasor penetrara desde Francia. Finalmente su uso fue muy distinto del que se concibió. Durante la Guerra Civil , el bando nacional lo usó como cárcel y se calcula que fueron unos 5000 los presos que han conocido sus fosos y sufrido una de las prisiones franquistas más cruentas del estado. A los más de 3000 asesinados directamente entre sus muros y las cunetas de los caminos de sus alrededores por grupos de falange, requetés e incluso muchas veces miembros del clero, hay que añadir otros 300 muertos por enfermedades, enterrados en fosas comunes en Ansoaín.
Los presos estaban divididos en tres brigadas, siendo los de la primera (las tres quintas partes del total de presos) los protagonistas de la fuga. Hacinados, durmiendo en el suelo de los sótanos, con humedad y con una lata de sopa inmunda al día era la forma en la que se encontraban la gran mayoría. Había una pequeña parte de presos (militares, intelectuales o gente "con prestigio profesional") que estaban en habitaciones de 6 personas y estos no arriesgaron en la fuga por las "mínimas posibilidades de éxito". Había un lavabo para 550 personas y en invierno el agua se congelaba en las tuberías y en verano no llegaba. Cuenta el gallego Rogelio Diz, superviviente de aquél infierno, que había un cuarto al lado de la enfermería donde guardaban los cadáveres y que en alguna ocasión algún preso entraba para mutilar algún cuerpo y saciar el hambre que cada vez minaba más a toda la gente del penal.
El grupo "promotor" estaba integrado por el comunista cántabro Leopoldo Pico y el llamado grupo de Vitoria, formado por presos detenidos por las fuerzas franquistas cuando se disponían a poner una bomba en un puente. Muchos eran de la UGT y también comunistas, anarquistas y nacionalistas. En apenas una hora se hicieron con las llaves y apresaron y desarmaron a todos los guardias (unos 90) excepto a dos que fueron los que dieron la alarma. Abrieron a todos los presos y en un desbarajuste de huida (muchos desconocían los planes, siquiera que hubiera un intento de fuga) pusieron pies en polvorosa en todas las direcciones. Aunque las intenciones eran dirigirse a Francia, el desconocimiento de la zona (la gran mayoría no eran navarros, sino gallegos y procedentes de penales de Burgos y otros lugares) hizo ir en dirección contraria a muchos grupos de fugados, poniendo fin a su intentona en pueblos cercanos donde la Guardia Civil ya estaba esperándolos. Las fuerzas franquistas que acudieron al recibir la noticia de que más de 2000 republicanos se habían fugado dentro de territorio nacional consiguieron que solo 795 fueran los que finalmente se escaparan con éxito. De esos, más de 200 murieron esa noche, y otros, entre los que se encontraban los "cabecillas" fueron fusilados en los días sucesivos. El echo de que la gran mayoría declarase que intentaron fugarse por hambre detuvo la sangría.
Los que se salvaron en un primer momento no encontraron cobertura ni ayuda fuera. El 90% de militantes republicanos estaba encerrado o asesinado y las pocas personas que se ofrecían a darles algo de dinero y comida después los delataban. Lamentablemente solo 3 consiguieron llegar a Francia.
Lo que han pasado estas personas y otras cientos de miles durante y después de la guerra que asesinó la recién nacida república y que tiñó de sangre todo el estado español no tiene nombre. Y lo verdaderamente triste es que están sumidas en el más infame de los olvidos. Mientras que tenemos que soportar después de 30 años del fin de la dictadura franquista ver nuestras calles y plazas con nombres y estatuas de los asesinos y fascistas, y mientras que el estado financia con cantidades millonarias a fundaciones como la de Francisco Franco, los defensores y defensoras de la libertad y de la república democrática son olvidadXs y poco menos que humilladXs al saber el gobierno que ya pocos, muy pocos quedan vivos y no hacer nada por ellXs y por conservar su recuerdo. No necesitan grandes actos ni discursos de esos que nuestros políticos sueltan de carrera tan huecos como su moralidad. Solo con que se sepa lo que pasó y que las generaciones venideras (nosotros y quien nos siga) conozcan su lucha por la justicia, la libertad y la igualdad será suficiente. Ahora nos toca recoger su testigo de lucha contra esta mentira de democracia y contra el fascismo, el de traje militar y pistola y el de chaqueta, corbata y móvil, que nos rodea.
¡NI OLVIDAMOS, NI PERDONAMOS!
fotos del fuerte:







